El niño Manuel, respondía a todas las preguntas que hacían los profesores en las diferentes materias y se alababa a sí mismo de ser el más inteligentede la clase.
Nunca perdía una discusión, el perdón lo veía como una debilidad y los conflictos debían solucionarse de la manera que él esperaba.
No soportaba pasar desapercibido. Sus compañeros lo definían con ésta palabra: orgulloso. Por eso decidieron ignorarlo totalmente. Una tarde, todos disfrutaban jugando en el recreo mientras que Manuel se quedaba solo sentado en un rincón del patio del colegio. Un día se levantó e intentó convencer a un compañero para que fuera su amigo:
_ ¡Hola Juan! ¿Puedes venir a jugar conmigo? Mira, yo soy el más inteligente de la clase. Puedo enseñarte otros juegos más divertidos que los que estás acostumbrado a jugar.
Pero Juan le ignoró de tal manera que ni siquiera le miró y se fue a jugar con los demás.
Más tarde cuando Manuel llegó a casa, su madre lo vio llorando solo en su habitación y se le acercó preguntándole:
_ ¿Qué te pasa hijo? ¿Por qué lloras?
Entre lágrimas Manuel comenzó a contarle todo lo que le estaba sucedido, su madre guardó silencio por unos segundos hasta que le dijo:
_ Pero no llores por eso. Ya verás como todos querrán ser tus amiguitos. Ahora mismo nos vamos de tiendas y te compraré ropa de marca y a la moda para que estés en la onda y ya verás cómo se acercarán todos admirándote.
Manuel al escuchar la solución de su madre lloró aún más.
Su padre, quien con mucho esfuerzo logró ser un alto y respetado ejecutivo, se acercó y le dijo:
_ Hijo, eso te pasa porque eres un niño muy orgulloso y hay que empezar a aprender a ser humilde. Estoy seguro que es por eso que tus compañeros no quieren ser tus amigos.
Entonces Manuel entre lágrimas levantó la cabeza y le preguntó:
_ ¿Y cómo lo hago?
_ Ser humilde a veces no es fácil; pero como sé que eres un niño listo, me gustaría que comenzaras ayudando a un compañero a entender los temas, prestar útiles al que no tiene, dejarle las tareas de clases al que haya faltado…_ respondió el padre.
_ Pero yo nunca he hecho eso. Al contrario, siempre se lo he negado_ explicó Manuel.
_ Pues mañana será un buen día para que comiences a hacerlo_ susurró el padre mientras le daba un fuerte abrazo.
Al día siguiente Manuel intentó hacer todo lo que le había dicho su padre. Pero sólo Juan aceptó su ayuda. Los demás niños no creían en su cambio de actitud porque fueron muchas las veces que se sintieron humillados y menospreciados por él. Así queManuel seguía sólo y triste en el recreo hasta que Juan muy apenado se le acercó y le aconsejó:
_ Manuel si realmente quieres aprender a ser un niño humilde y dejar el orgullo a un lado, creo que deberías pedir perdón al grupo.
Manuel se lo pensó dos veces porque nunca había pedido perdón a nadie, era muy difícil para él. Pero minutos después se acercó al grupo y les pidió perdón a todos. Entonces sus compañeros lo abrazaron, lo perdonaron y jugaron felices en el recreo.
Minutos después cuando entraron al aula todos sus compañeros le hicieron un gran dibujo con muchos corazoncitos y un mensaje que decía: La humildad es el primer paso para alcanzar la grandeza.
A partir de entonces, Manuel escuchaba y valoraba las ideas de sus compañeros ganándose la amistad y el cariño de todos. Y aprendió a trabajar en grupo.
Autora: María Abreu
Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y alcanzarás el favor del señor. (Eclesiastés 3: 18)
En las profundidades de un denso bosque vivía un lémur que se había apartado de los demás porque consideraba que muchos
lémures eran falsos, envidiosos y mentirosos. Esta situación le obligó a sentirse muy solo.
Por ese motivo una mañana se despertó y salió de su casita a buscarle un sentido a la vida. Caminando por el
bosque con la cabeza cabizbaja, el lémur escucha el canto de un pájaro y se acerca a
preguntar: _ ¿Cuál esel sentido de la vida? y éste le responde:
_ El sentido de la vida
es expresar tus emociones a través del canto.
Más adelante una oveja
le dijo:
_El sentido de la vida
es ayudar a los demás.
Luego un león continuó
diciendo:
_ El sentido de la vida
es disfrutar de la comida y la bebida.
...........
..........
Conforme iba avanzando
un tigre exclamó:
_ ¡El sentido de la
vida es ser feliz y hacer feliz a los demás!
En seguida un burro
gritó:
_ El sentido de la vida
es disfrutar del trabajo.
Más adelante un
camaleón que llevaba varias horas aburrido en la rama de un árbol concluyó:
_ ¡La vida no tiene
sentido!
Desconsolado, el lémur
se arrimó al tronco de un árbol y en ese momento una
mariposa que estaba bebiendo néctar sentada sobre los pétalos de una rosa se
apresuró a decirle:
_ ¡El sentido de la vida
es el amor; porque
el amor da sentido a todas las cosas!
Desde ese momento el lémur decidió amar. Poco a poco comenzó a integrarse de tal manera que en los días de frío se acurrucaba
junto a los demás formando una bola de lémures para conservar el calor.
Autora: María Abreu.
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. ( Lucas 10:27)
En un bonito gallinero
vivía una gallina con sus seis pollitos, pero uno de ellos era muy
desobediente. Una tarde la gallina salió de paseo con todos sus pollitos y
antes de cruzar la calle dijo:
_ ¡Miren para ambos
lados antes de cruzar!
El pollito Tomasito no hizo
caso a su madre y mientras cruzaba vio un coche que se acercaba a gran
velocidad así que corrió asustado a la acera para evitar ser atropellado. Por
suerte sólo perdió algunas plumitas por
el ímpetu del viento.
Luego llegaron al
gallinero y mamá gallina se puso a preparar la cena. Al pollito Tomasito le
llamaba mucho la atención el fuego, por lo que la madre le advirtió:
......
....
_ ¡Tomasito no te
acerques mucho al fuego porque te puedes quemar!
Pero el pollito
Tomasito como era muy desobediente se acercó demasiado y se le quemó un dedito
de la patita. La mamá gallina le escuchó piar de dolor y fue a curarle.
Pasaron unos días y el
pollito Tomasito como era un poco inquieto estaba aburrido y se acercó a su
mamá preguntando:
_ ¿Puedo ir a la finca
a buscar lombrices?
_ ¡Hijo, está nublado y parece que va a caer
una tormenta! ¡Mejor ve mañana! _
respondió la madre.
_ ¡No lloverá mamá!_
dijo el pollito Tomasito.
Y desobedeciendo una vez más, agarró una
bolsita, se la puso en el cuello y se marchó a la finca.
Allí con su piquito comenzó
a atrapar lombrices de diferentes tamaños y las iba guardando en su bolsita.
Pero mientras intentaba atrapar una lombriz que se enterraba en la tierra, escuchó el estallido de un
trueno y luego vio un relámpago en el aire. Sus plumitas se le erizaron porque
comenzó a caer una gran tormenta.
............
...........
Como el pollito Tomasito sabía que el
agua y los rayos le podían quitar la vida, rápidamente se subió a una roca y encontró refugio en una pequeña cueva. Allí dentro piaba
por haber desobedecido a su madre.
La noche avanzaba y el
pollito Tomasito comenzó a temblar de frío y a estornudar. En ese momento pensó:
_ ¡Creo que me he
resfriado con el frío!
Las horas seguían
pasando y cuando ya había amanecido, el pollito Tomasito se despertó con mucha
fiebre, con decaimiento y con sus plumas erizadas.
Se sentía tan mal de
salud que en medio de su lamento dijo:
_ ¡Este es el fin de mi
vida!
Dicho esto, cayó boca
arriba, estiró las patitas, giró su cabecita y sus ojitos se cerraron.
En ese momento llegó
mamá gallina y con su pico lo agarró por las patitas y se lo llevó al
gallinero. Allí lo abrigó bajos sus alas
y lo curó.
......
´´´´
Pasaron algunas horas
hasta que el pollito Tomasito despertó y bajo las alas de mamá gallina sacó la
cabecita y pensó:
_ ¡A partir de ahora, obedeceré a mi
madre para que todo me vaya bien en la
vida!
Un esqueleto lleno de polvo caminaba en medio del
desierto empujado por un alma viviente
en busca de un manantial de vida.
Mientras caminaba lo perseguía un lobo babeando
saliva esperando a que desmayara para comérselo. Y cada vez que lo veía cansado
le susurraba:
_ No podrás continuar, estás cansado, échate a
dormir.
Más adelante, un cuervo en vuelo dejó caer una
piedra, el esqueleto tropezó con ella y cayó al suelo. Entonces miró hacia
adelante, se levantó despacio y continuó su camino desafiando la tormenta de
arena.
Minutos después, una serpiente con su lengua
venenosa le decía:
_ Será mejor que mires hacia atrás y vuelvas al
polvo de donde saliste, éste camino es muy largo. ¡No lo lograrás! ¡No…. no lo
lograrás!
Pero el esqueletocansado de escuchar
las palabras negativas de las mentes mediocres,los venció con su
espíritu luchador.
Y mientras continuaba su camino, un sonido rompió su silencio y al levantar la vista vio los rayos del sol que se multiplicaban y bailaban con el
sonido del agua.
_ ¡Sí, es el manantial de agua viva! _ gritó
mientras corría. Y al llegar se agachó y bebió satisfaciendo toda su sed.
Segundos después, el agua limpia y cristalina con
sus rayos de luz comenzó a agitarse y al saltar hacia arriba mojó al
polvoriento esqueleto y lo convirtió en un hermoso hombre dándole la vida que anhelaba.
Autora: María Abreu
Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá
sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en una fuente de agua
que brota para vida eterna. ( Juan 4:14)
El día pintaba un paisaje maravilloso donde se podían
observar pequeñas montañas verdes con diferentes
árboles y plantas. Más abajo se veía un caballo marrón tumbado en la hierba cerca de
una pequeña casa de madera. Ahí vivía el niño Miguelito con su padre, el cual se ganaba la vida trabajando la tierra. Una tarde llegó cansado, y entrando en la casa llamó a su hijo preguntándole:
_ Hijo mío, la vida es
muy dura, por eso me gustaría saber qué quieres ser de mayor.
_ Dame unos minutos_
respondió Miguelito.
Se marchó a su
habitación, sacó lápices de su humilde estuche y en una hoja de cuaderno hizo un dibujo, luego volvió al
salón y se lo entregó al padre.
_ ¡Muy bonito! ¡Sólo
espero que sea un simple dibujo!
_ ¿Por qué dices eso
padre? ¡Es lo que sueño ser cuando sea mayor!
_ Pero hijo, siempre
hay que soñar con cosas que se puedan alcanzar. Vuelve a tu habitación y dibuja
algo que esté dentro de nuestras posibilidades.
Miguelito tristemente volvió
a su habitación e intentó hacer otros dibujos. Pero como tenía muy claro cuál
era su sueño, agarró nuevamente su primer dibujo lo coloreó y le puso nombre:
dentista.
Minutos después regresó al salón y se la entregó al padre. Éste muy molesto le
dijo:
_Le has puesto un
nombre y lo has coloreado, pero es el mismo dibujo. Sabes muy bien que vivimos
de la agricultura y con el dinerito que
ganamos no nos alcanza para pagarte esa carrera.
Miguelito le miró
tristemente y le respondió:
_ Todo lo que observas a tu alrededor es el fruto
del sueño de alguien! No robes
mi sueño por miedo a no poder ayudarme.
Entonces el padre se
levantó del asiento, tiró el dibujo al suelo y se marchó. Pero Miguelito nunca renunció a su sueño, ni se olvidó del ratoncito Pérez ya que le premiaba si se le caía un diente.
Pasaron los años y
Miguelito por su esfuerzo obtuvo muy buenas notas y consiguió una beca para
estudiar en la universidad. Por tal motivo se trasladó del pueblo a la ciudad. Después
de un tiempoal terminar la carrera
universitaria construyó su
anhelada clínica dental logrando ser un reconocido y respetado dentista.
Se sentía un hombre feliz por haber alcanzado su sueño. Además disfrutaba cuando recibía la visita del ratoncito Pérez que traía pequeños cofres de colores para guardar en ellos los dientes de leche de los niños que
iban a la clínica.
Pero como siempre,
echaba de menos a su padre y una tarde le llamó para que fuera a la ciudad a visitarle,
éste felizmente llegó, le abrazó y le dijo:
_ ¡Hijo, perdóname!Me has demostrado que con valor y
esfuerzo se puede lograr cualquier sueño.
Autora: María
Abreu
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma (Santiago
2:17)
Un hermoso halcón llevaba tiempo anidado en la
repisa del ventanal de la magnífica catedral de la ciudad. Desde allí
contemplaba cada día a los turistas de diferentes países que disfrutaban y
sonreían tomándose fotos con la catedral de fondo.
Pero a pesar de todo el halcón se sentía solo,
aburrido y con miedo de volar. Un día una paloma vecina que llevaba tiempo
observándole se acercó diciéndole:
_ ¡Tú puedes
ser y hacer todo lo que deseas! La vida es como esa
flor que se abre con muchos pétalos y oportunidades y si no las aprovechas se
marchitan y dejan de existir. El halcón con
tristeza la miraba fijamente y le decía:
_ ¡Tengo
miedo a volar! ¡No sé qué hay más allá de éste ventanal!
_ ¡Tu vida no es
el miedo, sino una vida elevada y victoriosa! _ indicó la paloma
mientras se marchaba.
Pero el halcón seguía aferrado a sus miedos, con la
misma rutina, alimentándose sólo de los insectos que encontraba cerca.
Una mañana, desde el ventanal, observaba a las personas montadas en el
tren turístico que escuchaban atentamente la historia de cada lugar que les
mostraban. En ese instante, el halcón empujado por el deseo de salir de la rutina decidió agitar sus alas fuertemente. Todos los turistas miraron hacia el ventanal maravillados por la agilidad y hermosura del halcón le empezaron a hacer fotos y vídeos.
Mas el halcóncon gran decisión extendió sus
alas al viento y comenzó a volar a gran altura. Luego utilizó su tercer
párpado para limpiar las lágrimas, mantener una buena visión y disfrutar del
vuelo.
En su maravilloso viaje, conoció lugares
interesantes e históricos. Hizo amistades con aves de diferentes especies y
sobre todo… disfrutaba volando.
Autora: María Abreu
¿Es por tu inteligencia que se cubre de plumas el
halcón y despliega sus alas hacia el sur?
(Jeremías, 8:7)
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infantiles tradicionales, cuentos para niños cortos, cuentos para niños de
primaria, cuentos para niños de preescolar
En un lejano
bosque, entre las ramas de un frondoso árbol se divertían dos ardillas haciendo acrobacia.
Cada una vivía en su
madriguera, pero Anita deseaba la madriguera de Lolita porque tenía dos nidos:
uno para cubrirse en el invierno y otro para refrescarse en el verano.
También envidiaba la
habilidad que tenia Lolita para trabajar ya que siempre encontraba suficientes
alimentos para almacenarlos para el invierno. Su envidia llegó hasta
tal punto, que se le olvidó que ella tenía las mismas habilidades para competir
y destacarse como su amiga.
Una mañana al
levantarse descubrió que su estatura había disminuido de tal manera que se
había quedado muy pequeñita. Preocupada, decidió visitar a una marmota y le
comentó lo que le había pasado, ésta la escuchó atentamente y le respondió:
_ La envidia es un síntoma de pequeñez; pero
el amor al prójimo y la humildad pueden hacer que vuelvas a crecer.
La ardilla Anita no le dio importancia al consejo de la
marmota y muy molesta se fue a su madriguera quedándose pequeñita para siempre.
Autora: María
Abreu
Es
cierto que al necio lo mata la ira, y al codicioso lo consume la envidia. (Job 5:2)
Una tarde de verano la
señora Martha salió a pasear a su perrito Trino por el parque de la ciudad. El
perrito Trino era un perro muy bien cuidado, su dueña siempre lo tenía limpio y
perfumado.
Cuando
estaban en el parque la señora Martha quitó la cadena de su querido perrito
para que paseara con toda libertad, luego cuando vio que su perrito estaba
sentado en las hierbas descansando de su pequeño paseo, se acercó y le tiró un
filete. En ese momento llegó un perrito callejero con mucha hambre y olfateando
el filete dijo:
- ¿Puedes compartir tu
filete conmigo? La verdad es que tengo
hambre.
El perrito Trino le
miró a los ojos y subestimándole le dijo:
- No comparto mi comida
con perros callejeros como tú.
Luego el perrito Trino
limpio y perfumado lo echó de su lado a ladridos.
El perrito callejero,
sucio, cabizbajo, con hambre y con el rabo entre las piernas, se apartó de aquel perrito limpio y perfumado
tristemente.
Horas después comenzó a
llover fuertemente con truenos y relámpagos. El perrito callejero comenzó a
correr buscando un lugar para protegerse del agua, y al ver un garaje,
inmediatamente entró en él para refugiarse, pero de repente detrás de él
escucha unos ladridos.
Cuando el perrito callejero miró para atrás,
vio casualmente que quien le estaba echando a ladridos del
garaje era el mismo perrito limpio y perfumado que no quiso compartir su filete
con él, así que se marchó del garaje cabizbajo
y con el rabo entre las piernas intentando buscar otro refugio.
Dos días después la
señora Martha salió nuevamente a pasear
a su perrito Trino por el parque y le
quitó la cadena para que paseara libremente.
El perrito Trino
caminaba y corría muy feliz alejándose cada vez más del parque. Dobló esquinas,
cruzó calles, saltaba por encima de las hierbas hasta que en un momento se
detuvo muy asustado preguntándose:
- ¿En dónde estoy? Creo
que me he alejado demasiado del parque y ahora estoy perdido… No sé cómo llegar
a casa.
El perrito Trino con el
rabo entre las piernas comenzó a caminar muy preocupado y aullando.
Minutos después el perrito callejero caminaba
por la otra acera de la calle, y alcanzando
a ver al perrito Trino se detuvo
porque sintió el instinto de que al
perrito Trino le estaba pasando algo, así que cruzó la calle corriendo y se le acercó
preguntándole:
- ¿Qué te pasa perro?
¿Por qué estas preocupado y con el rabo entre las piernas?
El perrito Trino le
miró y le dijo:
- Mi nombre es Trino,
estoy preocupado porque salí de paseo, me he
despistado, y me alejado demasiado del parque, ahora estoy perdido y
sin orientación. Nunca había caminado por estas calles. Estoy muy preocupado no
sé cómo llegar a casa.
El perrito callejero le
puso una pata en el hombro y consolándole le dijo:
_ ¡Tranquilo perro! Yo
me sé el nombre de todas estas calles, suelo caminar por todos estos lugares.
¡Yo te ayudaré a ir a casa! ¡Confía en mí!
- Pero es que no he
sido amable contigo, ni te he ayudado cuando tú me has necesitado. No creo que
me puedas hacer un bien, cuando yo no te lo he hecho a ti. - dijo el perrito
Trino sorprendido.
- ¿Sabes? en la vida debes aprender queayudar a los demás
nos hace ser más felices y mejores ciudadanos – dijo
el perrito callejero amablemente.
- ¡Gracias! ¡Agradezco este gesto tan bonito de tu parte!- dijo el perrito
Trino muy preocupado.
Los dos perritos
recorrieron y cruzaron calles, doblaron
esquinas hasta que por fin llegaron a la
casa del perrito limpio y perfumado.
- ¡Por fin has vuelto a
casa mi lindo perrito! - dijo su dueña Martha felizmente mientras lo abrazaba y
lo besaba.
El perrito callejero
levantó una patita despidiéndose del perrito Trino y comenzó a caminar para
marcharse a la calle nuevamente.
El perrito Trino
comenzó a aullar muy triste porque su amigo se marchaba.
La señora Martha miró al perrito callejero y luego al perrito
Trino y le dijo:
-Ya entiendo… Quieres
que adoptemos a ese lindo perrito callejero para que viva aquí con nosotros.
La señora Martha adoptó al perrito callejero y
ambos fueron muy felices. El perrito Trino aprendió a compartir, a ser amable
con los demás y a valorar
la amistad.
Autora: María
Abreu
Más bienaventurado es
dar que recibir. (Hechos 20:35)
En un lejano
castillo vivía un príncipe que era muy haragán. Le gustaba dormir mucho, no trabajaba ni ayudaba a los demás y desperdiciaba el tiempo y
la energía. Un día, el rey, cansado de la
conducta de su hijo llamó a un hada para que lo durmiera lejos del castillo.
Bajo el hechizo del hada el príncipe dormía en
una casona abandonada en medio de un bosque hasta que una tarde
comenzó a llover fuertemente con truenos y relámpagos e incluso cayó un rayo
cerca de unos árboles y el príncipe no se despertó.
Pero tantas gotitas de agua caían sobre el techo que hicieron un agujero y cayeron
precipitadamente sobre la cara del
príncipe hasta que al final lo despertaron asustado.
_ ¡Vaya manera
de despertar! _ dijo secándose la cara y luego comenzó a caminar
dentro de la vieja casona sin comprender por qué estaba allí.
De pronto
escucha a un gato maullando, feliz se acerca y lo mira, pero se lamenta diciendo:
_ ¡Es un gato sin botas y abandonado! ¡No podrá
ayudarme a salir de aquí!
Cuando paró de
llover dejó el gato abandonado y caminó por los alrededores del bosque
intentando encontrar un camino para regresar al castillo pero no lo encontró. Regresó a la
casona y desesperado buscó comida en la
cocina y encontró unas semillas de
plantas ecológicasen un tiesto viejo.También encontró una lata de
salchichas y se las comió sin compartirla con el gato.
Con las semillas
decidió hacer un huerto en el patio. Limpió, labró, regó el
terreno y las sembró aprovechando las horas de la noche. Todos los días le echaba agua y lo cuidaba, iba aprendiendo a ser diligente y productivo; porque si no trabajaba, no comía.
Pero la
convivencia con el gato no era buena. Un día
lo encontró defecando cerca del huerto, por tal motivo le riñó y le puso las
reglas bien claras señalándole un lugar específico:
_ Desde hoy vas
a defecar aquí, lejos del huerto y de la casona. Y tapa bien tus heces con la
tierra.
Al gato no le
gustó la idea porque eso implicaba pasar más frio, pero tuvo que acostumbrarse.
El hada, que lo observaba todo, al ver que el príncipe había
aprendido la lección hizo que un caballo blando apareciera en la puerta de la
casona y el príncipe muy feliz comprendió que ya era la hora de regresar al castillo
con su padre y, apenado por el gato abandonado decidió llevárselo con él.
El rey lo
esperó muy contento con los brazos abiertos
porque su hijo había aprendido la importancia del trabajo.
Autora: María
Abreu
“El que recoge en el verano es hombre entendido; más el que duerme en el
tiempo de la siega es hijo que avergüenza”. ( Proverbios 10:5)