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miércoles, 19 de agosto de 2020

LA ARDILLITA QUE TENÍA MIEDO A LA OSCURIDAD

En una casita, construida en lo alto de un gran árbol, vive una pequeña ardillita con su mamá.

Mamá ardilla le dice a su ardillita, que es hora de dormir, y la acompaña a su habitación.

La pequeña ardilla le dice, que no quiere dormir sola, porque la habitación está muy oscura. Mamá ardilla le dice, que no debe tener miedo a la oscuridad y empieza a leerle un cuento, para que se duerma.

 

Pero la ardillita sigue insistiendo, que no quiere dormir sola, porque la habitación está muy oscura.

Entonces mamá ardilla, agarra a su pequeña ardilla, y la acerca a la ventana de la habitación. Desde ahí empieza a mostrarle el cielo.

Le explica, que las estrellas parpadean, porque tienen mucho sueño. Luego le dice que observe la luz de la luna por un momento…

...... ......

Segundos después mamá ardilla le explica, que la luna brilla en la noche para alumbrar a los niños, para que no tengan miedo a la oscuridad y puedan dormir tranquilos.

Finalmente, aprendiendo acerca de las luces de la noche, la pequeña ardilla se queda dormida en brazos de mamá.

Mamá ardilla la lleva a su cama y le deja una libélula encendida para que alumbre su habitación.

 Autora María Abreu

 

    “Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato.” (Proverbios 3:24)



viernes, 14 de agosto de 2020

El ratoncito Pérez está en cuarentena por el coronavirus

El niño Iván está sentado a la mesa cenando con sus padres. En el momento del postre Iván elige una manzana y al morderla se le cae un diente de leche.

_ Mira papá se me ha caído este diente de leche _ dice Iván con el diente en la mano.

 

El padre de Iván le mira y le felicita comentando:

_ Muy bien hijo, vamos a meter el diente en una pequeña cajita para que el ratoncito Pérez se lo lleve y te traiga un regalo.

A Iván le brillan los ojos de felicidad sólo de pensar que el ratoncito Pérez le traerá un regalo a cambio de su diente de leche, pero de pronto se siente preocupado y pregunta a su padre:

_ Quizás el ratoncito Pérez no me podrá traer el regalo esta noche.

_ ¿Por qué piensas eso hijo? _ preguntó el padre.

_ Por el coronavirus. Quizás le impedirán viajar por los contagios del coronavirus.

....... .....

_ Hijo, yo creo que el ratoncito Pérez vendrá. Ven, vamos a guardar tu diente en esta cajita y pongámoslo debajo de la almohada.

Iván guardó el diente de leche en la cajita que le había dado su padre, pero seguía muy preocupado.

De esa manera se fue a dormir y puso su cajita con el diente de leche debajo de la almohada.

Pasaban las horas e Iván ahí acostado no podía dormir pensando que el ratoncito Pérez no vendría a llevarse su diente por lo del coronavirus.

Daba vueltas y vueltas en su cama sin dejar de pensar hasta que finalmente se quedó profundamente dormido.

A la mañana siguiente los rayos del sol, que asomaban por la ventana de su habitación lo despertaron.

Entonces Iván se levantó de la cama y rápidamente levantó la almohada llevándose una grata sorpresa.

El ratoncito Pérez se había llevado el diente de leche y le había dejado un bonito regalo.

Iván se sintió tan feliz, que no paraba de dar saltos y pasó todo el día jugando con su bonito regalo.

 

 Autora María Abreu

 

Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. ( 1 Timoteo 6: 7-8)

 



jueves, 13 de agosto de 2020

El gatito que se contagió del coronavirus por no obedecer a su mamá

En un una acogedora casita ubicada en las llanuras de un pequeño bosque vive el gatito Nino.

Una tarde después de haber jugado en la patio de la casa, mamá gata llama al gatito Nino para comer y le dice que debe lavarse las manos para que no se contamine del coronavirus.

El gatito Nino tenía tanta hambre que no obedece a mamá gata y rápidamente se sienta a la mesa y empieza a comer un rico pescado al horno

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...... .....

El pescado esta tan rico que el gatito Nino no para de lamerse los dedos sin haberse lavado las manos.

Después de haber terminado de comer al gatito Nino empieza a entrarle el sueño de la siesta.

Con tanto sueño empieza a tocarse los ojos, la nariz y la boca entre bostezos. Así que se levanta de la mesa y se va a dormir.

Horas después se levanta de la cama y va dónde mamá gata que estaba sentada en el salón viendo la tele y le dice que se siente mal.

Mamá gata nota que el gatito Nino tiene fiebre, tos seca y cansancio. Y por ello sospecha que el gatito Nino se ha contagiado del coronavirus.

Mamá gata llama al hospital y se llevan al gatito Nino para ponerle un tratamiento.

Pasados unos días el gatito Nino se curó del coronavirus y le dieron el alta médica.

 Cuando el gatito Niño llegó a casa miró a mamá gata a los ojos y le dijo:

_ Mamá, a partir de hoy te obedeceré siempre y me lavaré las manos todas las veces que sea necesario.

Mamá gata con mucha ternura abrazó a su pequeño gatito y le dio un beso.

Desde ese día el gatito Nino aprendió a lavarse las manos y a ser más higiénico.

 

Autora: María Abreu

 

Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre.

(Proverbios 6:20)



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