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lunes, 3 de junio de 2019

EL CHIQUILLO CURIOSO

Yo miraba el cristal de la fuente sobre el agua 
 
Una hoja en la superficie de vidrio caía
 
El agua mojaba toda la faz de su rostro
 
Una simple hoja seca, parece que dormía. 
 
A mi lado un chiquillo de rostro muy hermoso 
 
A rastras sus pasos con lentitud se movía. 
 
Torna la vista en dirección la lanza a mis ojos 
 
-¿Qué es lo que miras?- Oí cómo intrigado decía. 
 
Chiquillo curioso, balbuceó el alma mía 
 
Con cuatro añitos, ya te preocupa la vida. 
 
-Solo miro esa hoja, débil, pequeña y vencida,
 
que sobre el agua parece luz amanecida. 
 
La tiernecita mano sobre la fuente irrumpe 
 
toma la hoja, y con gran tristeza descubre: 
 
-Papi, me has engañado, no es cierto que esté seca 
 
la hojita caída. Está mojada, mojadita. 
 
Entonces sobre el niño se posó mi mirada,
 
-Bendita cabecita por Dios iluminada. 
 
Por eso en este día retorna a mi memoria 
 
La parte más tierna de aquella lejana historia. 
 
Sigo mirando sobre la fuente de las aguas 
 
Las formas en que caen las hojitas del alma.
Pablo Reyes



miércoles, 1 de mayo de 2019

La niña que no se concentraba – Cuento para reflexionar


Juanita se quejaba de que no podía concentrarse para realizar sus deberes porque un vaivén de pensamientos no se lo permitía: pensaba en los amigos, en ver la tele, en jugar, en chuches, en imágenes...

Por todo ello habló de esto con su madre diciéndole:

Mami no puedo concentrarme porque los pensamientos y las imágenes mentales no me dejan meditar. Cuando se van unos llegan otros y mi mente se queda confusa.

La madre se acerca y le explica:

_ Agarra esa escoba y sostenla.

Después de unos minutos la madre le dice:

_ Ahora suéltala y dime qué ha pasado.

_ La escoba ha caído al suelo _ señaló Juanita.

Entonces la madre explica:

_ ¡Tú controlas tus pensamientos, no tus pensamientos a ti!


Autora: María Abreu


Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados. ( Proverbios 16: 3)




martes, 12 de febrero de 2019

CUANDO ME ENOJO

Hoy me he ido de compra con mi madre a la tienda de juguetes. Le he pedido que me compre un juguete que me gusta mucho pero ella me ha dicho que el dinero no le alcanza para comprarlo.

Yo me enojé mucho, la cara se me puso roja, empecé a patalear y con la frente arrugada me puse a gritar:

- ¡Comprámelo mamá , lo quiero ahora!

Mi mamá se me acercó intentando explicarme algo, pero yo crucé los brazos y me fui a un rincón de la tienda con la cara muy fea y arrugada.

Pero aún así mi mamá se me acercó sin perder la calma y con mucha ternura me explicó:

_ Sé que te sientes frustrado porque no te puedo comprar el juguete deseado, pero no por eso debes enfadarte y gritar para expresar lo que sientes.

Luego de haberme dicho esto mi mamá me dio un abrazo y negociamos una solución para comprar el juguete.

Me habló del valor del ahorro y me compró una hucha con forma de cerdito para que aprendiera a ahorrar.

Lo cierto es que al final pude ahorrarme el dinero y comprarme el juguete que tanto me gustaba. Gracias a que mi mamá me enseñó a dominar mis emociones y a tener paciencia.


Autora: María Abreu


Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad. (Proverbios 16: 32)



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