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jueves, 26 de enero de 2017

LA LUZ DE LA LUNA

Dentro de una madriguera papá ratón lee un cuento a su pequeño ratoncito antes de dormir. Al terminar de escuchar el cuento el ratoncito dice que no puede dormir porque la madriguera está muy oscura.

Papá ratón busca una luciérnaga y la pone al lado de la cama para que alumbre el sueño del ratoncito; pero éste sigue insistiendo en que la madriguera está muy oscura.

Entonces papá ratón saca al ratoncito a la puerta de la madriguera y comienza a mostrarle el cielo. Le explica que las estrellas titilan de sueño y que la luz de la luna es una sonrisa de buenas noches…

Aprendiendo acerca de la belleza de la oscuridad, el pequeño ratoncito se quedó dormido en el pecho de papá ratón.

Autora: María Abreu


Cuando me acuesto, me duermo enseguida, porque sólo tú, mi Dios, me das tranquilidad. (Salmos 4:8)


miércoles, 25 de enero de 2017

El príncipe y la sirena, capítulo II


El té mágico

Los príncipes habían llegado a la Ciudad Real junto a la joven Jarisna. Allí vivían felices hasta que un día el rey Alfonso enfermó de gravedad de una extraña enfermedad.


El príncipe Gustavo no soportaba ver a su padre enfermo, pensaba que la enfermedad  era un hechizo de la bruja Marileyda. Lloraba desconsoladamente pensando que él era el culpable de la situación de su padre.

El príncipe Marcos también estaba muy angustiado y propuso ir al bosque a buscar plantas medicinales. Se marchó al bosque con su hermano, la joven Jarisna y sus dos fieles soldados montados a lomos de caballos.

Conforme se adentraban en el denso bosque una sombra los perseguía. De repente una voz rompió el silencio. Era la bruja Marileyda que decía:

_ ¡Otra vez los príncipes en el bosque! He sido yo quien lo ha enfermado a tu padre con uno de mis encantadores hechizos. Prometo que si el príncipe Gustavo se casa con mi hija lo deshago. 

_ ¿Pero cuál es tu obsesión de que mi hermano se case con tu hija? ¿Dónde está ella? _ preguntó el príncipe Marcos.

_ Ella está oculta en una cueva aquí en el bosque. Está sometida bajo un hechizo durante varios años _ explicó la bruja Marileyda angustiada.

_ ¿Bajo qué hechizo puede estar tu hija? ¡Tú eres una bruja, puedes romperlo! _ aclaró el príncipe Gustavo muy inquieto.

_ ¡No puedo romperlo! Cuando comencé a practicar la brujería por error le cayó una pócima mágica a mi hija y se ha convertido en…. Bueno, mejor no decirlo. Lo cierto es que sólo el beso de un príncipe de quien ella esté enamorada podrá romper el hechizo. Por eso no descansaré hasta que el príncipe Gustavo la bese. _ sentenció la bruja Marileyda.

El príncipe Gustavo complexión deportiva, alto, fuerte, cabellos negros y ojos marrones, miró a su hermano y le comentó:

_ Lo siento hermano, me voy con la bruja, me casaré con su hija.  No puedo soportar ver a mi padre enfermo, no quiero que muera.

_ ¡No hermano, eso nunca! Buscaremos la forma de romper el hechizo. Nuestro padre se sanará, ya lo verás. No permitiré que te cases, además nadie sabe en qué está convertida la hija de esa bruja. Quizás te casarías con un monstruo y eso no lo permitiré _ argumentó el príncipe Marcos.

Al escuchar esto, la bruja se enojó en gran manera y lanzando un hechizo dijo:

 Polvo de cangrejo
 Brillo de espejo
Que estos caballos
Y estos soldados
Se conviertan en conejos.

Inmediatamente los dos soldados y los caballos se convirtieron en conejos provocando que los príncipes y la joven Jarisna cayeran al suelo. Los conejos se marcharon corriendo a una madriguera muy asustados.  
  
_ ¿Por qué haces esto malvada bruja?_ preguntó el príncipe Marcos.

_ Lo hago porque no puedo lanzar mi hechizo sobre ustedes desde el momento en que el hada de las rosas lanzó el polen mágico sobre mí. Por eso lo he lanzado sobre sus caballos y sus dos soldados. Hasta luego, que disfruten estando perdidos en el bosque _ dijo la malvada bruja y convirtiéndose en un  murciélago se alejó del lugar.

_ ¿Y ahora qué hacemos? ¡No tengo ni idea de quién puede ayudarnos!_ clamó el príncipe Gustavo.

_ ¿Qué haremos Jarisna?_ preguntó el príncipe Marcos.

De momento caminaremos hacia un río, allí podremos beber agua, tengo mucha sed.

Cuando llegaron al río, la joven Jarisna pidió a los príncipes que se marcharan a buscar frutas. Cuando éstos se alejaron, Jarisna entonó una canción para pedir ayuda a su amiga, el hada del río.

Al escuchar la voz de Jarisna, una hermosa hada, con cola de pez azul, ojos verdes, larga y negra cabellera salió a la superficie diciendo:

_ ¡Hola sirena Jarisna!  ¿En qué puedo ayudarte?

_ ¡Hola hada del río, necesito que me hagas un favor! El rey Alfonso padre de los príncipes Gustavo y Marcos está muy enfermo por un hechizo de la bruja Marileyda. No sabemos qué hacer para romperlo _ declaró la joven Jarisna muy preocupada.

_ Para curar al rey debes hervir un té mágico con la ayuda de los cuatro elementos: Agua, aire, fuego y tierra _ dijo el hada del río.

_  ¿Pero cómo lo hago?¬_ preguntó la joven Jarisna muy inquieta.

_ Lo harás de la siguiente manera: debes ir a las profundidades del mar, en busca de algas marinas que son ricas en proteínas y vitaminas. Las puedes encontrar en el fondo rocoso. Luego debes venir al bosque y dirigirte al Norte en busca de una planta medicinal  llamada guaco que está sembrada en la tierra. Estas hojas están indicadas para la fiebre y también es un tratamiento antiespasmódico, debes coger siete hojas _ explicó el hada del río.

_ ¿Y qué hago con las algas marinas y con las siete hojas de guaco?_ indaga la joven Jarisna.

_ Después de que obtengas las plantas debes echarlas en un recipiente con un poco de agua de este río y ponerlas a hervir en un fogón. El fuego debe ser encendido por una salamandra, hada del fuego. Luego debes llamar al espíritu del aire para que sople sobre el té y lleve el olor hasta el rey para que sea aliviado de la enfermedad _ explicó el hada del río.

_ ¡Gracias amiga, volveré!_ dijo la joven Jarisna.

_ ¡Puedes volver cuando quieras! Me saludas a tus dos hermanas, sirena Sahira y sirena Rina _ expresó el hada del río a la vez que se sumergía en las profundidades.

Cuando los príncipes Marcos y Gustavo llegaron con frutas a la orilla del río, Jarisna les explicó las cosas que debían buscar y hacer para sanar la enfermedad del rey.

_ ¡Eso es muy complicado! ¿Cómo vamos a encontrar esas algas marinas sino tenemos nada para sumergirnos en las aguas del mar?_ preguntó el príncipe Gustavo muy preocupado.

_ No lo pongamos tan difícil, vayamos primero a buscar las algas marinas y luego las hojas de la planta guaco _ dijo la joven Jarisna.

_ ¿Pero cómo lo haremos? _ preguntó el príncipe Gustavo.

 _ Caminemos hasta la orilla del mar. Ahí llamaré a un unicornio, el me llevará a buscar un tanque de oxígeno para sumergirme en las aguas. Buscaré las algas marinas, me encanta nadar_ declaró la joven Jarisna.

_ ¡Bien, así lo haremos!_ dijeron los príncipes.

Mientras caminaban, minutos después se les apareció un dragón enviado por la bruja Marileyda. El dragón volaba sobre ellos y lanzaba un cerco de fuego por su boca.

Muy asustada, mientras corría, la joven Jarisna produjo un silbido llamando a su amigo unicornio para escapar del lugar con los príncipes.


_ ¡No tenemos escapatoria!_ gritó el príncipe Marcos mientras volaba a lomo del unicornio.

_ ¡Ese monstruo nos está alcanzando! _ gritó el príncipe Gustavo mientras el viento jugaba con su pelo.

_ Ya estamos volando por encima del mar. La única solución para salvar nuestras vidas es lanzarnos al agua _ sugirió la princesa Jarisna.

_ ¡Eso me da miedo, no sé nadar, prefiero seguir volando montado en el unicornio!_ exclamó el príncipe Gustavo.



_Hermano no tenemos escapatoria. Si no te lanzas moriremos quemados  por las llamas
_ gritó el príncipe Marcos mientras lo abrazaba y lo lanzaba junto a él a las aguas.

La joven Jarisna también se lanzó al mar convirtiéndose en sirena al instante. Bajo el agua, sin ser vista por los príncipes, entonó el canto de las sirenas.

Cuando sus hermanas la sirena Sahira y la sirena Rina escucharon el canto comentaron muy preocupadas:

_ ¡Nuestra hermana está en peligro, debemos ayudarla! _dijo la sirena Sahira.

_ ¡Su canto viene del Este, naveguemos rápido!_ ordenó la sirena Rina.

Ambas sirenas comenzaron a nadar hacia el Este y cuando llegaron al lugar encontraron a la sirena Jarisna y juntas entonaron su canto para dormir a los príncipes.

Este dulce canto escucha
Como un tierno niño en su cuna
Duerme bajo la dulce  melodía
Que mañana brillará un nuevo día

Duerme que el azul del mar
Te hará dormir y descansar
Duerme que ya tienes en tus manos
El descanso tan anhelado

No es verdad que estás en peligro
Son cuentos tristes que te han leído
Duerme que alguien cuida  tus sueños
No creas que Dios está  tan lejos

Mientras los príncipes dormían dentro de una burbuja que flotaba sobre la superficie del mar, las sirenas vieron al dragón que seguía lanzando fuego. Entonces ellas optaron por sumergir a los príncipes a las profundidades del mar y llevarlos a la cueva.

Allí dentro, la sirena Jarisna comentaba a sus hermanas la enfermedad del rey Alfonso y la manera de romper el hechizo.

_Te ayudaremos a buscar las algas marinas; pero no podemos dejar a los príncipes aquí _dijo la sirena Rina.

_Lo llevaremos a la orilla del mar. De esa manera no sospecharán que soy una sirena_ propuso la sirena Jarisna.

Las tres sirenas nadaron con los  príncipes en sus brazos hasta la orilla del mar. Allí los príncipes despertaron comentando:

_Siento que tengo la respiración agitada, no se… me siento como si aún estuviera nadando _dijo el príncipe Gustavo.

_ Menos mal que pudimos escapar de ese terrible dragón… Aunque la verdad es que no recuerdo cómo lo logramos_ expresó el príncipe Marcos.

_Lo importante es que estamos a salvo. Recuerden que el unicornio nos ayudó _dijo la princesa Jarisna.

_ ¡Sí, gracias al unicornio azul! _ suspiró el príncipe Gustavo.

_Príncipes, los dejaré por algunas horas, debo marcharme en busca de las algas marinas_ dijo la joven Jarisna mientras se montaba a lomo del unicornio.

Lejos de los príncipes se lanzó al mar convirtiéndose en una hermosa sirena de larga y rubia cabellera y ojos azules.

_ ¡Me alegra que hayas vuelto hermana Jarisna!_ expresó la sirena Rina.

_Nademos  en busca de las algas marinas_ decidió la sirena Sahira.

_ ¡Gracias hermanas por su gran ayuda! _dijo la sirena Jarisna.

_Debemos nadar hacia el Norte, en esa dirección hay un fondo rocoso donde podremos encontrar las algas_ comentó la sirena Rina.

Conforme iban nadando se les apareció un pulpo gigante que extendió sus tentáculos y envolvió a las sirenas por el cuello, impidiendo que pudieran embrujarlo con su canto.

Unas nereidas de extremada belleza, con el torso de mujer, cola de pez, piel blanca, ojos verdes, larga y dorada cabellera, cabalgaban a lomo de caballos marinos. Éstas advirtieron que el pulpo gigante había atrapado a las sirenas y decidieron ayudarlas.

_ ¡Suelta a nuestras amigas ahora mismo pulpo malvado!_ ordenó la nereida Silfa.

_ ¡No las soltaré, además tengo hambre y me las comeré!_ dijo el gigantesco pulpo moviendo sus tentáculos de un lado a otro y de arriba abajo mareando a las sirenas.

_ ¡Por última vez te ordenamos que sueltes a nuestras amigas las sirenas ahora mismo!  _mandó la nereida Naida muy enojada.

_ ¡No lo haré! _se negó el gigantesco pulpo.

 Las nereidas se acercaron al pulpo diciéndole:

_ ¡Míranos a los ojos, te estamos hablando y deja de mover tus tentáculos!

 En ese mismo instante, el pulpo miró a las nereidas a los ojos y quedó hechizado con sus miradas.

_ ¿Qué me han hecho? ¡Estoy ciego, no veo nada!_ clamó el pulpo soltando a las tres sirenas que se estaban asfixiando y no dejaban de toser.

_ ¡Sí malvado pulpo quedarás ciego bajo nuestro embrujo por un mes! _explicó la nereida Silfa.

_ ¡No por favor, no me hagan esto! _suplicó el pulpo.

_ ¡Gracias amigas nereidas por salvarnos la vida!_ dijeron las sirenas.

_ ¡Las amigas están para ayudarse!_ explicaron las nereidas y se marcharon montadas en sus caballos marinos para continuar jugando con las olas del mar.

Las sirenas continuaron nadando hacia el fondo rocoso en busca de las algas marinas hasta que las encontraron.

_ Gracias hermanas por ayudarme. Ahora debo marcharme, los príncipes me están esperando_ expresó la sirena Jarisna.

_Subamos a la superficie y llamemos a nuestro amigo unicornio_ sugirió la sirena Rina.

Subida a lomos del unicornio, la sirena Jarisna convertida en una joven llegó a la orilla del mar.

 _ ¡Me alegra que hayas vuelto Jarisna!_ dijo el príncipe Gustavo.

En ese instante el príncipe Marcos se le acercó porque algo le llamaba la atención:

_ ¡Jarisna, no entiendo por qué el color de tus ojos es igual al azul del mar!

_ ¡Un día de estos lo sabrás! _ dijo Jarisna, y cambiando de tema, agregó: Aquí tengo las algas marinas, ahora sólo nos faltan las hojas de la planta guaco.

_No sabemos dónde podemos encontrar esa planta. Lo único que sabemos es que está sembrada en el bosque… ¿Pero dónde?_ preguntó el príncipe Gustavo mirando de un lado a otro, intentando orientarse por los puntos cardinales.

_Caminemos hacia el Sur, quizás por ahí podamos encontrar la hoja de guaco_ sugirió el príncipe Marcos.

Para su sorpresa, mientras iban de camino, dos ardillitas se acercaron preguntando:

_ ¿Qué buscan por aquí, amigos humanos?

_Estamos buscando una planta que se llama guaco. ¿Saben dónde podemos encontrarla? _indagó  el príncipe Gustavo.

_ ¡Claro que sabemos, conocemos muy bien el bosque!_ dijeron las dos  ardillas.

 _ Al Norte de este bosque hay un manzano. En el centro del manzano hay un árbol mágico. Alrededor de este árbol es donde crecen todo tipo de plantas medicinales que curan toda clase  hechizos y enfermedades_ explicaron las dos ardillas.

_ ¡Muchas gracias lindas ardillas!_ dijo el príncipe Gustavo dando la espalda para marcharse.

_ Espera, antes de entrar al manzano deben pedir permiso a las tres hadas que lo cuidan  _ advirtieron las dos ardillas.

_ ¡Gracias por la aclaración! _ expresó el príncipe Marcos.

_ ¡Queremos ir con ustedes! Nosotras estamos un poco aburridas y necesitamos un poco de diversión _ comentaron las dos ardillas.

_ ¡Ok, pueden acompañarnos! _ susurró la joven  Jarisna.

Caminando hasta el agotamiento, al fin llegaron al manzano. Cuando intentaron entrar se cruzaron con las tres hadas: Orquídea, Dalia y Margarita, todas ellas altas, elegantes y de increíble belleza.

_ ¿Qué quieren de este manzano?  ¡Está prohibido acercarse a él!_ advirtió el hada Dalia.

_Hemos venido en busca de siente hojas de la planta guaco, la necesitamos para curar la enfermedad de nuestro padre_ explicó el príncipe Gustavo mirando al hada Dalia fijamente a los ojos.

_ ¿Y quién les ha dado permiso para venir en busca de esas hojas? _preguntó el hada Orquídea.

_Realmente nadie nos ha dado permiso; pero hemos venido por necesidad y urgencia. Le pedimos que tomen en consideración nuestra petición_ suplicó el príncipe Marcos mirando al hada Orquídea a los ojos.

_Lo sentimos mucho; pero sin el permiso del hada del bosque no podemos darle las siete hojas de la planta guaco_ dijo el hada Margarita.

_ ¡Les aconsejamos que vayan y pidan permiso al hada del bosque!_ sugirió el hada Dalia.

_ ¿Pero dónde podemos encontrarla?_ preguntó la joven Jarisna.

_Den una vuelta por los lugares más frondosos del bosque, allí estará el hada del bosque _ indicó el hada Orquídea.

Todos se marcharon del lugar y conforme iban caminando escuchaban el cantar de los pájaros, el sonido del viento, las ramas de los árboles bailando la melodía del viento y el olor de las flores que cada vez era más intenso.

Encontraron al hada del bosque regando los árboles con un mágico rocío que salía de sus manos.

Al verla, todos quedaron impresionados por su belleza destacando su hermosa mirada y su andar harmonioso. Ésta, les pregunto:

_ ¿Qué buscan los príncipes por este lugar?

_Necesitamos tu permiso para poder entrar al manzano y buscar unas hojas _ explicó el príncipe Marcos, cansado y triste.

_ Estuve en el jardín del castillo. Desde ahí pude observar a tu padre enfermo _ declaró el hada del bosque que tenía poderes de clarividencia. Y agregó: Sólo el príncipe Gustavo puede entrar a coger las hojas, porque por su causa la bruja Marileyda lanzó el hechizo sobre su padre.

_ ¡Gracias hada del bosque! _ exclamó el príncipe Gustavo.

Después de haber cogido las hojas se marcharon a la orilla del río. Allí hicieron el fogón para hervir el té mágico con las algas marinas y las hojas de la planta guaco.

Cuando el fogón ya estaba preparado Jarisna entonó un canto que sólo el hada del río pudo escuchar. Ésta a su vez, llamó al hada del fuego que lanzando fuego sobre la leña consiguió que el té comenzara a hervir.

Cuando el té mágico hubo hervido lo suficiente, el hada del fuego produjo un extraño sonido llamando al espíritu del aire. Este último llegó con un suave silbido y se encargó de soplar sobre el té para que su aroma llegara al rey Alfonso y le aliviara de su enfermedad.

Mas la bruja Marileyda que colgaba boca abajo de la rama de un árbol no entendía lo que estaba sucediendo. Asustada, decidió volver a su cueva y se alejó de los príncipes.


Cuando el té mágico estuvo listo, los príncipes se dispusieron a  llevar una vasija llena para dárselo a probar a su padre, el rey Alfonso.

_Esperen…. Primero, debemos recuperar nuestros caballos y a los dos  soldados que la bruja convirtió en conejos. ¡No podemos marcharnos sin ellos!_ advirtió el príncipe Marcos.

Buscando alguna madriguera, se toparon con un conejo blanco que les preguntó:

_ ¿Qué buscáis humanos por nuestra madriguera?

_Estamos buscando cinco caballos y dos soldados que fueron convertidos en conejos por causa de un hechizo_ explicó la joven Jarisna.

_ ¡Oh, creo que sé cuáles son esos conejos! Son unos que llegaron a nosotros muy asustados, pero son mudos. Nosotros le hemos cuidado y le hemos dado a comer zanahorias. ¡Vengan, acérquense, se los mostraré!_ expuso el conejo blanco.

El  príncipe Gustavo se acercó a los conejos embrujados y  emocionado  gritó:

_ ¡Son ellos! ¿Ahora cómo romperemos el hechizo? _preguntó el príncipe Gustavo.

_ ¡Tengo una idea, les daré a beber un poco del té mágico a ver si funciona! _dijo la joven Jarisna.

_ ¡Buena idea!_ susurró el príncipe Marcos.

La joven Jarisna se acercó a los conejos embrujados y éstos bebieron. Inmediatamente se rompió el hechizo volviendo de nuevo  a su estado natural.

_ ¿Qué ha pasado?_ preguntó el soldado Leandro.

_Es una historia muy larga. Más tarde se la contaremos. Ahora debemos macharnos_ propuso el príncipe Marcos.

Los príncipes dieron gracias al conejo blanco y salieron de la madriguera montados en sus caballos dirigiéndose a la Ciudad Real.

Cuando llegaron encontraron al rey Alfonso postrado en cama, pero su respiración había mejorado. Prontamente le dieron a beber del té mágico y el rey se sanó de su extraña enfermedad.

Ese día en el castillo se hizo una gran fiesta por la salud recuperada del rey y todos bailaron y comieron muy felices.

 Autora: María Abreu






miércoles, 18 de enero de 2017

El patito negro

En un bonito estanque vivía un patito negro de piquito redondo y ojos rojos. Todos los patos amarillos del estanque se burlaban de él y le apodaron: “El patito feo” sólo por ser negro.

Días tras días el patito negro sufría el rechazo y la burla de los demás. Cuando intentaba volar los patos amarillos le saltaban encima para que no volara y cuando nadaba le pegaban en la cabeza.

Hasta que un día harto de recibir tanta discriminación racial, el patito negro les explicó:

_ ¡Sea blanco, negro o amarillo a mí me respetan!

Seguidamente se puso a chapotear sobre el agua, se zambullía y comía plantas acuáticas y volaba en forma de V ante la atenta mirada de los patitos amarillos.

_ ¿Me están mirando?  ¡Soy un pato igual que ustedes aunque mis plumas sean negras!

A partir de ese momento los patitos amarillos reflexionaron que ser físicamente diferente no es motivo de rechazo y se hicieron amiguitos del patito negro.

Autora: María Abreu


Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: Ciertamente {ahora} entiendo que Dios no hace acepción de personas. (Hechos 10: 34)



jueves, 12 de enero de 2017

EL BUEN PASTOR

Un pastor camina por la colina con su manada de ovejas. Una ovejita distingue en lo alto de la colina un fantástico pasto verde y le dice a su pastor:

_ ¡Quiero ir hacia ese pasto verde que está en la colina!

El buen pastor escucha a la ovejita pero continúa  por el mismo camino, por lo que la ovejita se desespera y vuelve a sugerir:

_ ¡Este camino por el que me estás guiando es muy largo, llévame por ese valle que es más corto para llegar a los pastos verdes!

Mas el pastor permanece en silencio y sigue en la misma dirección.

Desesperada pensando que su pastor no la escucha, la ovejita se aparta y decide escoger el camino por el valle.

Ella no sospecha que el buen pastor no la lleva por ese paso debido a que existe una gran corriente de agua descendiendo por la colina que puede arrastrarla y ahogarla.


PD: La demora de Dios a nuestras oraciones muchas veces es un acto de protección. No te desesperes.

 Autora: María Abreu
Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. ( Juan 10:11)





EL ÁGUILA Y EL CONEJO

Un conejo blanco llamado Nico vivía en una casita en medio del bosque. La casita estaba bien amueblada y tenía libros de cuentos cortos que leía a sus tres conejitos antes de ir a dormir. Era un hogar cálido y familiar.

Una mañana el conejo Nico salió con sus tres conejitos a los prados del bosque para enseñarles a jugar al fútbol.

Los conejitos corrían detrás de la pelota y daban saltitos de alegría cada vez que hacían un gol.

_ ¡Viene el águila! ¡Viene el águila!_ gritó un conejito que estaba subido en lo alto de una roca observando el entorno.

Cuando el conejo Nico vio al águila persiguiendo a sus conejitos comenzó a correr detrás de ella rogando y suplicando para que no los devorara.

Sin embargo el águila estallaba de risa y sin clemencia alguna se come a uno de los tres conejitos. Alzando el vuelo se va satisfecha haciendo gala de su poderío dejando al pobre conejo Nico dolido y humillado.

Con los ojos llorosos el conejo Nico se queda mirando el vuelo del águila deseando justicia. A partir de ese día vigilaba el vuelo del águila para aprovechar cualquier ocasión para vengarse.

En su guardia una tarde el conejo Nico notó que el águila no estaba anidando a sus huevos. Por lo que aprovechó la ocasión para subir a lo alto del árbol y encontrando los huevos del águila solos los cogió con atrevimiento.

Con los dos huevos metidos en una mochilita bajó del árbol y entrando en su madriguera hizo una rica tortilla francesa de cena.

Cuando el águila llegó al nido y descubrió que sus dos huevos no estaban, lloró amargamente porque tenía la ilusión de ver a sus polluelos jugar y volar libremente. Esto le hizo recordar a los conejitos que jugaban felices por el prado y se sintió muy arrepentida.


PD: Con este alto precio el águila aprendió a no empequeñecer a los demás porque cuando alguien desea justicia, hasta el más débil saca fuerza y valentía.

Autora: María Abreu


 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. (Isaías 40:29-31)



lunes, 9 de enero de 2017

El príncipe y la sirena, capítulo I


Una cálida tarde de verano, el príncipe Marcos decidió cruzar los mares para llegar a un lejano bosque en busca de su hermano el príncipe Gustavo. Éste dormía bajo un hechizo dentro de un castillo suspendido en el aire en un solitario bosque.

El príncipe Marcos navegó durante varias horas acompañado de dos soldados hasta que de repente unos piratas asaltaron el barco. Ataron a los dos soldados y lanzaron al príncipe Marcos al mar. Éste nadó hasta el cansancio intentando mantenerse en la superficie para no ahogarse; pero las olas se levantaban cada vez más altas y el viento soplaba fuerte.

En ese momento tres sirenas jugaban entre las olas montadas a lomos de caballitos de mar. La sirena Rina vio al príncipe ahogándose y gritó:

_ ¡Se está ahogando una persona!

Rápidamente nadaron hacia el lugar y soplaron sobre el príncipe una gigante burbuja transparente. Inmediatamente Rina comenzó a tocar la lira, Sahira la flauta y Jarisna cantaba para que de esta forma el príncipe Marcos cayera dormido bajo el embrujo de su dulce canto.

Este dulce canto escucha
Como un tierno niño en su cuna
Duerme bajo la dulce  melodía
Que mañana brillará un nuevo día

Duerme que el azul del mar
Te hará soñar y descansar
Duerme que ya tienes en tus manos
El descanso tan anhelado

No es verdad que estás en peligro
Son cuentos tristes que te han leído
Duerme que alguien cuida  tus sueños
No creas que Dios está  tan lejos

Después de haberlo dormido dentro de la burbuja que se mantenía flotando sobre el agua Sahira preguntó:

 _ ¿Qué haremos con este humano?

 _ ¡No sabemos!_ respondió la sirena Jarisna.

_ ¿Pero cómo habrá llegado hasta aquí?  ¡Casi muere ahogado!_  comentó la sirena Rina.

_ ¡Veo un anillo en su dedo… creo que pertenece a la realeza!_ señaló la sirena Jarisna.

_ ¿Qué dices?  ¿Será un príncipe?_ preguntó la sirena Rina.

 _ ¡Es un príncipe! No sabemos qué habrá pasado, tendremos que investigar _ expresó la sirena Sahira.

_ ¡Este príncipe es hermoso!_ susurró la sirena Jarisna.

_ Llamemos a nuestro dios  marino Forcis, él nos dirá lo que debemos hacer _ propuso la sirena Sahira.

Las tres sirenas produjeron una corriente debajo del agua para comunicarse con su padre el dios marino Forcis. Éste se les apareció en forma de una burbuja azul y les explicó quién era el príncipe y por qué estaba en el mar.

Después de la investigación las sirenas se reunieron y decidieron llevar al príncipe a la orilla del mar cerca del bosque.

Cuando el príncipe despertó, sólo recordó que unos piratas asaltaron su barco, pero no supo quién lo llevó al bosque. La explicación más lógica que se dio a si mismo fue  que había sido arrastrado por las olas del mar.

Decidió caminar hacia el bosque y abriéndose camino entre las ramas de los árboles escuchó de repente el grito de una joven  pidiendo auxilio. Un león la quería atacar.

Un poco asustado y desorientado, el príncipe Marcos desenvainó su espada y corrió hacia el lugar de donde provenían los gritos y ahuyentó al león. Luego preguntó a la joven:

_ ¿Qué haces por aquí sola?

_ Suelo caminar cada tarde por este lugar. Lo conozco muy bien _ explicó la joven.

El príncipe le contó el motivo por el que estaba en el bosque y la joven decidió ayudarlo a buscar a su hermano el príncipe Gustavo.

Ambos caminaron por el bosque durante varias horas hasta que al fin pudieron ver a lo lejos una brillante luz. Corrieron hacia el lugar y descubrieron un castillo suspendido en el aire.

Este no paraba de girar, lo que les producía mareos. Segundos después un murciélago negro gigante apareció frente a ellos preguntando:

 _ ¿Qué miran par de tontos? Soy la bruja Marileyda y fui  yo quien convirtió a tu hermano en piedra porque no se quiso casar con mi hija.

_ ¡Bruja malvada, yo sacaré a mi hermano de ahí!_ gritó el príncipe Marcos.

_ ¿Dime cómo lo harás?_ preguntó la bruja entre risas.

_ ¡Yo puedo ayudarte príncipe Marcos!_ interrumpió la joven Jarisna.

_ ¿Cómo lo harás? ¡El castillo está muy alto! _ susurró el  príncipe Marcos.

_ ¡Llamaré a un unicornio y subiré allí!  ¡Encárgate tú de la bruja mientras yo libero a tu hermano!_ suspiró la joven Jarisna.

_ ¡Gracias, así lo haré!_ dijo el príncipe Marcos.

Inmediatamente la joven Jarisna silbó y llamó a un unicornio. Cuando subió a lo alto del castillo intentó entrar, pero no pudo abrir la puerta. La malvada bruja aprovechó el momento y envió varios murciélagos que lanzaron fuego provocando que el unicornio descendiera muy asustado.

Al descender la joven Jarisna subió al príncipe Marcos a lomos del unicornio y escaparon del lugar rumbo a un mágico río de aguas transparentes. Una vez allí, sentados en la orilla del río, la joven Jarisna le comentó:

_ ¡Creo que sé quién puede ayudarlos a romper el hechizo!

_ ¿Quién puede ayudarnos?_ preguntó el príncipe  Marcos.

_ El hada de las rosas, ella es quien mejor conoce a la malvada bruja _ respondió la joven Jarisna.

_ ¿Y dónde podemos encontrarla?_ preguntó el príncipe Marcos muy esperanzado.

_En el jardín de las rosas _ respondió la joven Jarisna.

En ese momento se fueron en busca del hada de las rosas. Cuando llegaron al jardín se quedaron atónitos por la belleza, olor y colorido de éste.

 _ ¡He aquí el jardín de las rosas! ¡Es hermoso!_ dijo la joven Jarisna.

_ ¡No veo al hada! _ susurró el príncipe Marcos.

_ ¡Debe estar por aquí! _ señaló la joven Jarisna.

A pasos lentos caminaron con mucha curiosidad entre las flores del mágico jardín. De pronto  una enorme flor carnívora intentó tragarse a la joven Jarisna.

_ ¡Auxilio! _ gritó.

_ ¡Aquí estoy, tranquila!_ dijo el príncipe Marcos agarrando su espada y cortando la flor carnívora.

_ ¡Gracias!_ exclamó la joven Jarisna en medio de un suspiro.

_ ¡De nada Jarisna! ¡Este lugar es muy colorido! ¿Cómo encontraremos al hada de las rosas? _ preguntó el príncipe Marcos muy preocupado.

_ Podemos preguntarle a esas señoritas mariposas de lindos colores _ señaló la joven Jarisna.

_ ¡Muy bien, preguntemos!_ comentó el príncipe Marcos.

 _ ¡Hola señoritas mariposas! Estamos buscando al hada de las rosas. ¿Nos pueden decir dónde podemos encontrarla? _ preguntó la joven Jarisna.

_ ¿Me buscan a mí?_ curioseó el hada de las rosas de ojos verdes, abundante cabellera de color rosa, delgada y con olor agradable.

_ Sí, señorita hada de las rosas le buscamos a usted _ dijo el príncipe Marcos.

_ ¿En qué puedo ayudarles? _ preguntó el hada de las rosas.

_ Soy el príncipe Marcos y mi hermano el príncipe Gustavo está atrapado dentro de un castillo suspendido en el aire convertido en una estatua de piedra. Una bruja malvada lanzó un hechizo sobre él porque mi hermano no quiso casarse con su hija y no encuentro la forma de romper ese hechizo. ¿Puede usted ayudarme por favor? _ preguntó el príncipe Marcos muy angustiado.

_ Bueno… ese hechizo es de la bruja Marileyda y es muy difícil romperlo, pero creo que hay una manera de hacerlo _ comentó el hada de las rosas muy pensativa.

_ ¿Cuál es la forma? _ indaga el príncipe Marcos esperanzado.

_ Deben reunir seis piedras preciosas de color azul. Dos de ellas se encuentran en el fondo del océano, dos en la cima de la montaña llamada Mahú, y dos en el centro del bosque. Cuando reúnan esas seis piedras deben formar un círculo con ellas en la tierra justamente debajo del castillo donde está tu hermano convertido en piedra y luego debes decir estas palabras  mágicas:

Piedras del mar
Tu azul haz brillar
Piedras de montaña
Que no se pierda la llama
Piedras de tierra
Que este hechizo se pierda
En la lengua de la bruja Marileyda.

El hada de las rosas continuó explicando:

_ Cuando vean que todas las piedras formen un color azul intenso es que el hechizo se estará rompiendo y que la bruja no podrá volver a practicarlo jamás. Pero deben tener cuidado, encontrar esas piedras es muy peligroso.

_ ¡Gracias hada de las rosas!_ dijeron  mientras se montaban en el unicornio.

_ ¿Qué piedras buscaremos primero?_ preguntó el príncipe Marcos.

_ Yo pienso que es mejor buscar las que están en las profundidades del mar _ expresó la joven  Jarisna.

_ ¿Pero cómo lo haremos? No tenemos bombonas de oxígeno para sumergirnos en el agua _ aseveró el príncipe Marcos.

_ ¡Yo sé cómo hacerlo! Espérame sentado en la orilla del mar mientras yo busco las piedras _ ordenó la joven Jarisna.

_ ¡Te esperaré, pero por favor, vuelve, te necesito! _dijo el príncipe Marcos esperanzado.

La joven Jarisna subida en el unicornio voló por los cielos hasta desaparecer de la vista del príncipe Marcos. Una vez lejos de él se lanzó al mar convirtiéndose en una hermosa sirena de hermosos ojos azules, de larga y rubia cabellera.

 _ ¡Por fin regresas hermana! _ exclamó la sirena Sahira.

_ ¿Pudiste ayudar al príncipe a encontrar a su hermano? _ preguntó la sirena Rina.

_ Aún no he podido, hay que encontrar seis piedras azules _ explicó la sirena Jarisna.

_ ¿Pero dónde están esas piedras? _ preguntó la sirena Rina.

_ Dos de ellas están aquí en el fondo del mar, ustedes me ayudarán a encontrarla _ dijo la sirena  Jarisna.

Las tres sirenas: Rina, Sahira y Jarisna nadaron y nadaron por diferentes lugares en las profundas aguas  del mar, pero no encontraban las piedras.

_ ¡Tengo una idea! _ dijo la sirena Rina.

_ ¿Cuál es tu idea? _ preguntó la sirena Jarisna.

_ Entonemos uno de nuestros cantos. De esta manera se activará la imaginación y así podremos saber dónde se encuentran esas dos piedras azules _ explicó la sirena Sahira.

_ ¡Tienes razón, hagámoslo! _ afirmó la sirena Jarisna.

Rina tocaba la lira, Sahira tocaba la flauta  y Jarisna declamaba un poema.

Relájate y  deja volar tu mente
Frente a tu imaginación detente
Imagina mundos, situaciones diferentes
Salta por encima de tus horizontes
La imaginación es la fuente de los sueños
Y de ellos nosotros somos dueños

_ ¡Ya sabemos dónde están las dos piedras azules! Se encuentran en el lugar de los demonios de las profundidades. Se le llama así a ese lugar, porque allí se encuentran unos calamares gigantes. Son criaturas voraces y carnívoras que se desplazan a gran velocidad expulsando agua. Los seres humanos les tienen más miedo que a los tiburones porque con sus fuertes tentáculos han destrozado barcos _ explicó la sirena Jarisna.

Dicho esto,  las tres sirenas nadaron hacia el lugar de los demonios de las profundidades. Cuando se estaban acercando al lugar se les presentaron unos peces león con melena de espinas venenosas capaces de provocar una picadura sumamente dolorosa.

_ ¿Qué buscan las sirenas por nuestro territorio?  Por  aquí no se puede pasar sin nuestro permiso. ¡Ataquémoslas! _ ordenó el pez león jefe lanzando sus espinas venenosas contra ellas.

_ ¡Creo que no podremos con esta bancada de peces león! _ gritó la sirena Rina mientras nadaba intentando escapar.

_ Cantemos nuestra canción para que duerman bajo nuestro embrujo _ exclamó la sirena Jarisna.

_ ¡Hagámoslo ahora! _ vociferó la sirena Sahira.

Este dulce canto escucha
Como un tierno niño en su cuna
Duerme bajo la dulce  melodía
Que mañana brillará un nuevo día

Duerme que el azul del mar
Te hará dormir y descansar
Duerme que ya tienes en tus manos
El descanso tan anhelado

No es verdad que estás en peligro
Son cuentos tristes que te han leído
Duerme que alguien cuida  tus sueños
No creas que Dios está  tan lejos

En ese mismo instante los peces león quedaron profundamente dormidos y las sirenas continuaron nadando hacia las profundidades donde vivían los calamares gigantes.

Cuando llegaron a las profundidades del mar, por debajo del alcance de los rayos del sol, la oscuridad reinaba en el lugar. Era muy difícil ver los arrecifes donde estaban las piedras escondidas.

Todo era silencioso, frío y oscuro, por lo que las sirenas tomaron la decisión de llamar a una medusa peine. Esta alumbraba en la oscuridad con sus luces azul y verde produciendo una especie de arco iris.

_ ¡Cuidado! _ gritó la sirena Rina al ver que unos calamares gigantes se estaban acercando dispuestos a atacar.

Seguidamente las sirenas entonaron un dulce canto y los dejaron dormidos. Después de esto, comenzaron a buscar las dos piedras azules hasta que por fin las encontraron debajo de un arrecife de coral.

Con las dos piedras azules en sus manos las sirenas se marcharon a la cueva de las sirenas montadas a lomo de los caballitos del mar.

Luego la sirena Jarisna nadó hacia la superficie y llamó al unicornio que  la llevó a la orilla del mar convertida en una hermosa joven. Una vez en la arena caminó hacia donde había dejado al príncipe Marcos y le entregó las dos piedras azules.

_ ¡Gracias Jarisna, lo conseguiste!  _ dijo el príncipe Marcos mientras suspiraba.

_ Ahora nos toca buscar las piedras que están en la cima de la montaña Mahú; pero iremos en la mañana _ meditó la joven Jarisna.

Al día siguiente se levantaron muy temprano. Caminando rumbo a la montaña disfrutaban del cantar de las aves, del silbido del viento, del murmullo de las hojas de los árboles y diferentes sonidos de los animales. Iban buscando las piedras debajo de las rocas y en los troncos de los árboles.

_ Aquí sólo hay árboles, plantas, animales, aves, reptiles…, pero las dos piedras azules no las encontramos _ expresó  el príncipe Marcos enojado.

_ ¡Creo que hay algo en ese árbol!_ señaló la joven Jarisna.

_ ¡Parece un nido, subiré a ver!  Espérame aquí abajo _ dijo  el príncipe Marcos.

Cuando subió al árbol descubrió un nido con tres gigantescos huevos. Y entre los huevos encontró las dos piedras azules. Muy entusiasmado comenzó a bajar del árbol pero en ese instante se acercó una gigantesca ave de ojos rojos, con cuatro alas, cuernos, garras y pico muy afilados. Y comenzó a atacar al príncipe.

La joven Jarisna observaba el panorama desde abajo y gritaba:

 ­­_ Príncipe, intenta esquivar al ave protegiéndote con las ramas del árbol. Ella piensa que le estás cogiendo sus  huevos, quizás por eso te ataca.

_ ¡Creo que no lo voy a lograr! Te lanzaré las piedras e intenta tú rescatar a mi hermano. Dile que lo quiero mucho y a mi padre también _ gritó el príncipe Marcos moviéndose entre las ramas.

Al escuchar esto, la joven Jarisna produjo un silbido y llamó al unicornio. Inmediatamente  subió en su lomo volando a la altura del árbol y rescatando al príncipe.

_ ¡Menos mal que has llegado a tiempo! ¡Nunca he visto una cosa como esa! _ manifestó el príncipe Marcos.

_ ¡Aún no estamos a salvo, ese monstruo nos está persiguiendo! _ reveló la joven Jarisna.

Ambos idearon un plan con el unicornio, dejaron que el ave se acercara y girando a la derecha la hirieron en una de sus cuatro alas hasta que cayó al suelo.

_ ¡Uf, qué susto! Menos mal que ya estamos en tierra otra vez _ suspiró el príncipe Marcos.

_ Ahora vayamos al centro del bosque en busca de las dos últimas piedras _ dijo la joven  Jarisna.

Creo que necesitamos un poco de energía. Comamos un poco de frutas para seguir nuestro camino _ expresó el príncipe Marcos.

Mientras comían el príncipe con gran curiosidad  preguntó:

 _ ¿De dónde vienes  y dónde vives Jarisna?

_No importa de dónde vengo ni quién soy, sólo quiero ayudarte a encontrar a tu hermano _ confesó la joven.

_Es que tienes una belleza única, el azul de tus ojos es el mismo azul del mar _ explicó el príncipe Marcos.

_ ¡Gracias príncipe!_ dijo la joven Jarisna tímidamente.

_Mi padre debe estar preocupado por mi hermano  y por mí; pero no regresaré a casa sin él. También estoy preocupado por mis dos fieles soldados. Se los llevaron los piratas y parece que a mí me lanzaron al mar… no sé... Sólo espero que estén bien _ explicó el príncipe Marcos melancólicamente.

_ ¡Tranquilo príncipe,  ellos regresarán, ya lo verás! Continuemos en la búsqueda de las dos piedras que nos faltan _ decidió la joven Jarisna mientras miraba los ojos marrones de aquel hermoso príncipe.

Mientras caminaban un conejito blanco y simpático se les acercó preguntado:

_ ¿En qué puedo ayudarles humanos?

_ Estamos buscando dos pequeñas piedras azules de forma ovalada. ¿Sabes dónde la podemos encontrar? _ preguntó la joven Jarisna.

_ ¡Claro que sé! Yo vi cuando la bruja Marileyda las enterró en la entrada de una cueva aquí cerquita. Acompáñenme que les mostraré dónde están enterradas _ dijo el conejito blanco.

Cuando iban caminando por el silencioso bosque un espantoso ruido rompió el silencio violentamente.

_ ¿De dónde viene ese horrible sonido? _ preguntó el príncipe Marcos.

_ ¡Creo que viene de la cueva! _ respondió la joven Jarisna.

Una enorme serpiente transparente, con los ojos por dentro de la piel salía de la cueva.

_ ¿Qué clase de serpiente es esa? ¡Es horrible!­_ clamó  el príncipe Marcos.

 _ ¡Debe ser obra de la bruja! ¡La serpiente se acerca! _ gritó la joven Jarisna aterrorizada.

Rápidamente el príncipe desenvainó  su espada y comenzó a luchar con la serpiente.
                                                  
_ Príncipe, la serpiente tiene los ojos dentro de la piel,  no puede ver con la luz del sol _ explicó la joven Jarisna entre gritos:

_ ¡Es cierto!_ clamó el príncipe Marcos.

Y manejando rápidamente su espada  le cortó la cabeza.

Cuando se repusieron del susto, continuaron cavando en la tierra hasta que por fin encontró las dos últimas piedras que faltaban.

_ ¡Ya la tenemos, salgamos de este lugar y vayamos a por mi hermano!_ dijo el príncipe Marcos felizmente.

Ambos dieron las gracias al conejito y se marcharon corriendo  por todo el bosque hasta llegar al castillo brillante suspendido en aire.

_ ¡Veo que han vuelto! Ya les he dicho que no podrán contra mi hechizo. ¡Lárguense de aquí! _ chilló la bruja Marileyda.

_ ¡He venido a por mi hermano y no me iré sin él! _dijo el príncipe Marcos.

_Ya te he dicho que tu hermano quedará bajo mi embrujo para siempre, por no querer casarse con mi adorada hija _ gruñó la bruja Marileyda.

El príncipe Marcos se  acercó al oído de  la joven  Jarisna y le dijo en secreto:

_ Yo distraigo a la bruja y tú te colocas debajo el castillo formando el círculo con las seis piedras azules.
.
_ ¡Así lo haré! _ susurró la joven Jarisna. Y rápidamente se posicionó debajo del castillo suspendido en el aire mientras que el príncipe distraía a la bruja conversando con ella:

_ ¿Dónde está tu hija, bruja malvada? _ preguntó el príncipe Marcos.

 _ Está en su  cueva,  esa es su morada. ¡Lárgate de aquí, tu presencia no me gusta! _ dijo la bruja mientras volaba  alrededor del castillo en forma de murciélago negro. 

_ Te dije que no me iría sin mi hermano _ determinó el príncipe Marcos.

En ese momento la joven Jarisna ya había formado el círculo con las seis piedras azules  debajo del castillo  y  gritó:

_ Príncipe Marcos hay que decir las palabras mágicas:

Piedras de mar
Tu azul haz brillar
Piedras de montaña
Que no se pierda la llama
Piedras de tierra
Que este hechizo se pierda                                                                              
En la lengua de la bruja Marileyda.

Seguidamente el castillo cayó del aire, las puertas se abrieron y  por una de ellas salió el príncipe Gustavo, alto, fuerte,  pelo y ojos negros.

_ ¡Hermano… hermano mío estás vivo! _ gritó el príncipe Marcos con lágrimas en los ojos de felicidad.

_ ¡Si hermano aquí estoy, vivo! Esa malvada bruja me lanzó un hechizo porque no me quise casar con su horrenda hija _ explicó el príncipe Gustavo.

_ ¡Me la pagarán, estúpidos príncipes! _ gritó la bruja  lanzando  fuego por su boca. Y con un extraño sonido  invocó a todos sus murciélagos rodeando a los príncipes y a la joven Jarisna.

En ese instante apareció el hada de las rosas acompañada de un sinfín de aromáticas flores diciendo:

_ ¡Ya está bien bruja malvada, deja ir a los príncipes en paz!

_ ¡Eso nunca!_ gritó la bruja Marileyda muy enojada.

El hada de las rosas ordenó a todas sus flores que lanzarán polen a la bruja y a sus murciélagos.

El polen salía de las flores en diminutas células en forma de huevo, provocando a la bruja y sus murciélagos picor de nariz y ojos, lagrimeos, estornudos, arenillas en los ojos, cansancio, depresión, fiebre y tos.

Con todos estos síntomas la bruja volvió a su estado natural. Era una vieja fea, arrugada, de nariz corta, delgada, mirada caída, y vestido largo y rojo.

_ ¿Por qué me haces esto hada de las rosas? _gritó la bruja mientras se marchaba a su cueva  caminando cabizbaja y rascándose la nariz con grandes estornudos.

_ ¡Gracias hada de las rosas! _ dijeron  los príncipes.

_Tranquilos príncipes, para mí ha sido un placer ayudarles, son muy valientes _ dijo el hada de las rosas.

_ ¡Hasta luego hada de las rosas y gracias por todo!_ expresaron los príncipes mientras se marchaban dirigiéndose a la orilla del mar.

Mientras se acercaban a la orilla del mar se preguntaban cómo llegarían a la Ciudad Real sin un barco. El príncipe Marcos se encontraba muy pensativo al respecto.

De repente, a lo lejos, vieron un pequeño barco con dos hombres que se acercaban  llamándoles  por sus nombres:

_ ¡Príncipe Marcos, príncipe Gustavo! ¿Cómo están? Somos sus soldados. Habíamos sido capturados por tres piratas pero finalmente los vencimos.

_ ¡Es una alegría soldados que hayan podido salir con vida de esos malvados piratas! _ dijo el príncipe Marcos.

_ ¡Gracias fieles soldados, ahora marchémonos a la Ciudad Real! _ expresó el príncipe Gustavo.

En el momento de marcharse, el príncipe Marcos se acercó a la joven  Jarisna diciendo:

_ ¡No te dejaré, vienes con nosotros! ¡Yo siento que te quiero!

 La joven Jarisna se quedó en silencio por un momento mirando al príncipe a los ojos y le expresó:

_ Tengo un lindo sentimiento en mi corazón que nunca antes lo había sentido.

_ ¡Ven conmigo y serás mi esposa, te convertiré en mi princesa! _ dijo el príncipe Marcos.

_Ve con tu hermano y con tus soldados que luego yo subo al barco _ susurró la joven  Jarisna.

 _ ¿Pero cómo lo harás? _ preguntó el príncipe Marcos.

 _ Yo los alcanzaré subida a lomos del unicornio, pero primero debo hacer algo _ explicó la joven Jarisna.

 _ ¡Bien, bella mujer, te esperaré!_ suspiró el príncipe Marcos mientras se marchaba.

Los dos príncipes y sus soldados comenzaron a navegar mar adentro. Cuando  la joven Jarisna vio que se alejaban se lanzó al mar convirtiéndose en sirena y se marchó a la cueva de las sirenas donde estaban sus hermanas esperándola.

_ ¡Hola Jarisna! ¿Pudieron reunir las seis piedras y romper el hechizo?_ preguntó  la sirena Rina.

_ Sí hermanas, ya el príncipe está reunido con su hermano y están navegando rumbo a la Ciudad Real _ respondió la sirena Jarisna.

_ ¡Te veo feliz!_ dijo la sirena Sahira.

_ ¡Sólo vine a despedirme, las quiero mucho! Siempre vendré a verlas y como siempre jugaremos y cantaremos en el mar. Seré humana pero también sirena_ se despidió la sirena Jarisna.

_ ¡Nos alegra querida hermana, ve con el príncipe… ya sabes, aquí te esperaremos!

Las tres sirenas montadas a lomos de caballitos de mar nadaron por debajo de las aguas hasta alcanzar el barco. La sirena Sahira comenzó a tocar la flauta, Rina la lira y Jarisna comenzó a cantar:

Este dulce canto escucha
Como un tierno niño en su cuna
Duerme bajo la dulce  melodía
Que mañana brillará un nuevo día

Duerme que el azul del mar
Te hará dormir y descansar
Duerme que ya tienes en tus manos
El descanso tan anhelado

No es verdad que estás en peligro
Son cuentos tristes que te han leído
Duerme que alguien cuida  tus sueños
No creas que Dios está  tan lejos

De esta manera durmieron a los príncipes y a sus dos soldados bajo su bella y  melodiosa voz. La joven Jarisna subió al barco y éstos despertaron sin descubrir el secreto.

_ ¡Me alegra que hayas venido Jarisna! _ dijo el príncipe Marcos con una dulce sonrisa en los labios.

_ ¡Había prometido que vendría y aquí estoy!_ expresó la joven  Jarisna con una dulce sonrisa en sus labios rosados.

Autora: María Abreu





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