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lunes, 20 de febrero de 2017

El ratoncito desobediente

Mamá ratona siempre le decía a su ratoncito que un enorme gato negro se hacía el dormido en el sofá del salón y le advertía de que no podía salir a jugar en la noche.


Sin embargo, al ratoncito le despertaba mucha curiosidad saber si era verdad lo que su mamá le contaba.


Por eso una noche, oculto y silencioso, el pequeño ratoncito asomó el morro por un agujerito. Se apartó y volvió a asomar el morro por el mismo agujerito. Hasta que finalmente salió de puntillas para no despertar con el más ligero ruido al gran gato negro.

A cada paso que daba el ratoncito comenzaba a sentir tanto miedo que decidió dar media vuelta, pero justo en ese instante se topó de frente con los enormes ojos del gran gato negro.

El ratoncito soltó un grito seguido de un saltito y cuando intentó huir sintió un zarpazo en su rabito.

Con el rabito atrapado en las garras del gran gato negro, el ratoncito pensó que su vida pendía de un hilo, pero logró deslizar su rabito y escapar velozmente. Con ese tremendo susto el ratoncito comprendió lo importante que era obedecer a mamá.

Desde aquel momento cada vez que el ratoncito asomaba el morro por el agujerito se acordaba de que la desobediencia siempre trae consecuencias.

Autora: María Abreu


Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. (Efesios 6:1-3)




El pollito Fito, poema infantil

Acurrucadito y calentito está el pollito en su cascarón.

Le crecen las patitas y  caminar es su ilusión.

Le salen las alitas y desea volar,

le crece el piquito e intenta piar.

Rompe el caparazón antes de caminar.

Saca una patita, luego la otra  y finalmente sale del huevo.

¡Pí o, pí o, pío, pío pío! Saluda al mundo nuevo.

¡Qué bien! Ha nacido el pollito Fito,

amarillito, como un limoncito.


Autores: María Abreu y Pablo Reyes



domingo, 19 de febrero de 2017

El verso del pato, poema infantil.


Una noche maravillosa

Los animales iniciaron su canto

Y un pato con voz melodiosa

Suelta un verso en el pantano:

Cua, cua, cua, le dijo el pato.

Cual, cual, cual, a la pata.

Cua, cua, cua, te estoy invitando.

Cua, cua, cua, a mi casa.

Autor: Pablo Reyes



El pollito Fito


Acurrucadito y calentito está el pollito en su cascarón. Le crecen las patitas y quiere caminar, le salen las alitas y desea volar.  Le crece el piquito y rompe el caparazón.

Saca una patita, luego la otra  y finalmente sale del huevo.

_ ¡Pi o, pi o, pío, pío pío!

Ha nacido el pollito Fito amarillito como un limoncito.

Autora: María Abreu



A ti fui entregado desde mi nacimiento; desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios. (Salmos 22: 10)



viernes, 17 de febrero de 2017

La madre y la hija

La madre estaba caminando por el parque sumamente preocupada porque hacía unos minutos había perdido de vista a su niña.

Con infinita desesperación se acercaba a todas las personas que había a su alcance y, dándoles la descripción específica de la niña, les preguntaba si la habían visto.

Al parecer todo esfuerzo era inútil, nadie sabía nada sobre ninguna pequeña o gente parecida.
Tal vez porque se lo dictaba su instinto materno o quizás simplemente porque la empujaba la agonía y la impotencia, la madre, toda hecha un montón de lágrimas, subió  a la glorieta y empezó a dar vueltas entre los hierros como un molino antiguo.

La multitud de repente se detenía y la contemplaba de la misma manera que se contempla a una bestia enjaulada en un zoológico. A decir verdad, alguno intentó ayudarla pero vanamente.

Aquella señora parecía no oír ni entender nada, sólo se quedaba allí dando vueltas y suplicando al cielo por su hija. De repente, entre los vozarrones y los murmullos de la muchedumbre se coló una voz débil y tierna, una voz como salida de otro hemisferio, un hemisferio inocente e infantil, una voz que también parecía suplicar y llorar; esa voz se dirigió a la mujer diciendo:

_ ¡Mami, mi mami! ¡Aquí estoy!

Con pasos de felicidad la niña se acercó hasta el centro de la glorieta y abrazó a su madre con la efusión de que hace años que no la ve y la extraña. La madre a su vez parecía querer meter su alma en la suya y se aferraba a su hija con la misma pasión que un náufrago se aferra a su tabla de salvación.

_ ¿Mi hija, por qué me has hecho esto? ¿Dónde estabas, estás bien?

Era lo que le preguntaba entre lágrimas y pelo suelto. La niña parecía no entender, o quizás sólo era que no deseaba contestar. Lo cierto era que estaba absolutamente muda, pero había felicidad en sus ojos.  

Ya de camino, tomada de la mano por su madre, la pequeña rompió el silencio y dijo:

_ Sólo fui a la piscina a ver el reflejo del sol. Lo siento mamá, pero no tenías que preocuparte. Tú siempre me has dicho que yo estoy en tu corazón. ¡Jamás me perderás!
Autor: Pablo Reyes


Corrige a tu hijo, porque hay esperanza; no pongáis el corazón en darle muerte. (Proverbios 19:18)




lunes, 6 de febrero de 2017

The Broken Dreams of a Child

He didn’t understand since when his life was not important. The sound of the shots and shelling echoed in his heart.

Life is the most important thing” _ he had always listened, but how to keep himself safe?

Being hidden under a car, blood drops splashed in his face. Cries of fear made him close his eyes for a while.

Then, the silence…it seems that everything had gotten back to normal. But he feels that a pair of hands take him out of the car. They are his parents that carry him in their arms, running and covering his face. He is hardly eight years old!

Suddenly, he finds himself being put into a small boat, floating in deep frozen waters. He is very cold and he is only wrapped with a thin blanket.

His parents fleeing from war with many other people are sailing towards any other country seeking asylum.

But the waves…. Hit the little boat again and again. He opens and closes his eyes and sees the wide sea, opens and closes his eyes and again the wide sea, the wide sea…

If dreams feed the soul, I will dream about going to school every morning… someday! _ he thought and then he felt asleep.

Author: María Abreu

He gives power to the feeble, increasing the strength of him who has no force. (Isaiah 40:29)
Leer el cuento en español: Los sueños rotos de un niño





domingo, 5 de febrero de 2017

The depressed Donkey

A long-time ago, there was a wood burdened Donkey lumbering across a stream. He was sick and tired and he couldn´t stop resenting the weight of his burden.

“Hi-aaa, Hi-aaa”_ the Donkey brayed.

At sunset the Donkey lay down on the fresh grass to rest. But even there, he was moaning with brays.

“Hi-aaa, Hi-aaa”

A little Worm, being fed up with the Donkey’s moans, came crawling to him.

“Don´t resent your fate so much. I would like to walk, jump, cross the streams but nevertheless my life consists of crawling and running the risk of being trampled and mashed.

“Dear fellow, it´s hard to live with all these burdens everyday”_ claimed the Donkey.

We must learn to take our fate with happiness and optimism; if not we will be miserable all our lives”_ replied the Worm.
Author: María Abreu

Why are you crushed down, O my soul? And why are you troubled in me? Put your hope in God; for I will again give him praise who is my help and my God.

Leer el cuento en español: El burro deprimido






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