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miércoles, 20 de agosto de 2014

El zorro inmigrante

En un pequeño bosque donde había mucha escasez y poco progreso, vivía el zorro Juanito quien deseaba viajar al gran bosque de las oportunidades para conseguir un trabajo que le permitiera tener una vida más digna.

El zorro inmigrante
Aprovechando la noche subió en una pequeña embarcación y cruzó el río con destino al bosque de las oportunidades.

Al llegar al lugar, bajó de la pequeña embarcación y escondido detrás de un árbol observaba con mucho entusiasmo la abundante vegetación, los grandes edificios construidos sobre altos robles y las inmensas casas dúplex. Luego decidió continuar su camino y  encontró una pequeña casa abandonada donde se hospedó.

Pasaban los días y el zorro Juanito no paraba de buscar trabajo. No obstante, en su búsqueda, se sorprendía al escuchar el murmullo de los demás.

_ ¡Éste vino a nuestro bosque a quitarnos el trabajo! ¡Y para colmo, para que le den todo gratis!

Mas otros le miraban y susurraban:

_ ¡Quizás vino a buscar una oportunidad en la vida!  ¡O tal vez vino a hacer realidad algún sueño!

Ante estas murmuraciones el zorro Juanito se dio cuenta de que era objeto de rechazo y también de acogida.

Siguió caminando y como tenía hambre y necesitaba dinero para comer, agarró un equipo de música y bajo la sombra de un gran árbol comenzó a bailar con gran ritmo a la vez que gritaba a los allí presentes:

_ Un pasito para adelante, otro para atrás, manos a la rodilla, moviendo la colita, luego agachaditos. Todos los que le veían sonreían y le echaban monedas en el sombrero.

Pasaban los meses y el zorro Juanito al no encontrar un trabajo que le permitiera integrarse con el resto de animales pensaba entre lágrimas:

_ ¡Qué duro es ser inmigrante! ¡Lejos de mi tierra y de los amigos! ¡Me siento muy solo!

Por aquel entonces empezó una gran sequia en el bosque y la falta de lluvia y las altas temperaturas  podían provocar grandes incendios, lo que causaba  mucha inseguridad y tensión entre los animales.

Ante este acontecimiento el zorro Juanito les comentaba a los habitantes que tenía una gran idea para obtener agua; pero éstos no les creían, sólo le decían:

_ ¡Son cosas que se hacen en tu bosque, aquí todo es diferente! ¡No tienes nada que aportarnos!


El zorro Juanito muy indignado les respondió:

_ Los inmigrantes son una fuente de riqueza cultural y ayudan al desarrollo de la economía. 

Dicho esto, se puso unas gafitas y un sombrero negro y, agarrando un pico y una pala comenzó a excavar un pozo bien profundo. Cuando finalmente empezó a manar agua  gritó con júbilo:

_ ¡Agua!  ¡Agua!

En ese instante todos corrieron y se acercaron al zorro Juanito quien les ofreció agua sin ningún tipo de discriminación. De esta manera logró hacer amigos y le ofrecieron un trabajo lo que le permitió una total integración en el bosque.

Al final los habitantes empezaron a divertirse aprendiendo el baile pegadizo del zorro Juanito.

Autora: María Abreu

Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo. (Levítico 19:34)


lunes, 4 de agosto de 2014

El príncipe y el sufrimiento


El destino se empeña en hacerme sufrir, es cruel, fortuito y reincidente. Pensaba tristemente el príncipe Carlos porque estaba pasando por situaciones muy difíciles.

En busca de una solución decidió caminar por el bosque acompañado de su perro con la intención de pedirle al hombre sabio una pócima mágica para evitar el sufrimiento.

Pero en la oscuridad del bosque, un lobo los atacó y mordió a su perro dejándolo muy mal herido. El príncipe lloró una y otra vez viendo como éste moría en sus brazos sin poder hacer nada para evitarlo.

Pasadas unas horas decidió enterrarlo allí mismo y entre lágrimas siguió su camino guiado por unas luciérnagas que le alumbraban el paso con sus destellos de luz.

Muy de mañana logró subir a la montaña y al encontrar al hombre sabio meditando sentado sobre una roca le suplicó que le diera alguna pócima mágica para evitar el sufrimiento.

Ante tan complicada petición el hombre sabio le miró atentamente a los ojos y le dijo:

_ No existe ninguna pócima mágica para evitar el sufrimiento.

_ ¡Ayúdeme por favor, debe haber alguna forma!  _ imploró el príncipe.

_ ¡El tiempo es la única forma!_ declaró el hombre sabio.

_ ¿Por qué?_ preguntó angustiado el príncipe.

_ El tiempo se encarga de poner cada cosa en su lugar y da al sufrimiento su verdadero sentido_ explicó el hombre sabio.

_ ¿Por qué debo saber el sentido de mi sufrimiento?_ preguntó nuevamente el príncipe.

_ Porque si sabes el por qué de tu sufrimiento descubrirás la clave para superarlo_ expuso el hombre sabio.

El príncipe descendió de la montaña muy agradecido y caminó por el bosque todo el día. Al llegar la noche se acostó cerca del tronco de un árbol y durmió tranquilo.

Al día siguiente cuando despertó se maravilló al ver el comienzo de la primavera y muchos árboles que habían florecido; pero su felicidad fue mayor cuando vio a un hada recogiendo flores acompañada de un perro el cual no paraba de jugar corriendo detrás de algunos insectos. El príncipe observó el panorama por unos minutos y pensó:

_ La soledad y el rechazo son los motivos de mi sufrimiento. ¡Y estoy viendo la clave para superarlo!

En seguida dio unos pasos hacia adelante y se acercó al hada para conocerla. El hada al verlo le brindó una dulce sonrisa y el príncipe le regaló una hermosa flor. De esta manera se enamoraron y fueron muy felices.

El tiempo le demostró que todo tiene solución y que el sufrimiento siempre se supera.

Autora: María Abreu

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación (Mateo 5:4)






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