Dentro de una
madriguera papá ratón lee un cuento a su
pequeño ratoncito antes de dormir. Al terminar de escuchar el cuento el ratoncito
dice que no puede dormir porque la madriguera está muy oscura.
Papá ratón busca una
luciérnaga y la pone al lado de la cama para que alumbre el sueño del
ratoncito; pero éste sigue insistiendo en que la madriguera está muy oscura.
Entonces papá ratón saca
al ratoncito a la puerta de la madriguera y comienza a mostrarle el cielo. Le
explica que las
estrellas titilan de sueño y que la luz de la luna es una sonrisa de buenas noches…
Aprendiendo acerca de
la belleza de la oscuridad, el pequeño ratoncito se quedó dormido en el pecho
de papá ratón.
Autora: María
Abreu
Cuando me acuesto, me
duermo enseguida, porque sólo tú, mi Dios, me das tranquilidad. (Salmos 4:8)
Un grupo de animalitos
se cepillan los dientes, se ponen el pijama y en fila entran en un barco donde
acostumbran a dormir. En el barco, mecido por las olas, duermen tranquilos como
si estuvieran en una cuna.
Acunados por las olas,
su estado de relajación es tan placentero que cuando alguna preocupación quiere llegar a sus mentes, las dejan pasar
como si fueran olas pasajeras sin detenerse en ellas…
PD: Este cuento corto
ayuda a que los niños duerman
con ternura y sin preocupaciones.
Autora: María
Abreu
Cuando me acuesto, me
duermo enseguida, porque sólo tú, mi Dios, me das tranquilidad. (Salmos 4:8)
Un conjunto de
pensamientos e ideas impiden que Sofía pueda conciliar el sueño. Da vueltas y
vueltas en la cama, pero no puede dormir.
Cuando Sofía despeja su
mente…, lentamente comienza a llegar una nube blanca que entra en su cabeza y
va borrando las ideas de colores hasta dejarle la mente en blanco.
Con la mente despejada Sofía
va entrando en un estado de relajación… En cada respirar siente
que flota y desciende quedando serenamente dormida en una nube
blanca…
PD: Este cuento corto
ayuda a controlar la agitada mente de los niños para que tengan un tranquilo
sueño.
Desde un viejo castillo
se escuchan los sonidos más espeluznantes bajo la ligera luz de la luna. El
aire, sí, el aire frío, hacía que esos tenebrosos sonidos viajaran y llegaran hasta
las casas de los habitantes del pueblo cercano.
A veces, algunos
habitantes del pueblo consiguieron ver una figura blanca que volaba por los
alrededores del castillo. También por momentos distinguieron unos ojos
brillantes y alargados que se asomaban por la ventana acompañados de un aterrador
sonido.
_ ¡Es un fantasma!_ exclamaban algunas personas atemorizadas.
_ ¡Parecen gritos de
brujas!_ decían otros acobardados.
_ ¡Es el fantasma de la ópera!_ bromeaba el viejo Baldomero sin miedo
alguno.
Sin embargo, nadie
jamás había declarado escuchar algo igual. Por lo que la situación era
inquietante y el miedo seguía aumentando entre los habitantes del pueblo.
Una noche, un joven
llamado Martín se envalentonó y reunió a unos hombres y mujeres para que
subieran con él al castillo para cazar el fantasma.
Cuando la manecilla
del reloj rozaba la media noche el joven Martín se marchó con sus seguidores al
viejo castillo alumbrando el camino con linternas.
No obstante, entre los
matorrales, el miedo era tan grande, que hasta el salto de una rana, la luz
amarilla de una libélula o el crujir de las hojas secas bajo sus pies les hacían
saltar de miedo e incluso las linternas se les caía de sus manos temblorosas.
En cada paso, la noche
se tornaba fría, oscura y silenciosa…, y
por momentos, el
silencio de la noche era desgarrado por los terroríficos gritos procedentes del
viejo castillo. Pero Martín y sus acompañantes no retrocedieron y
continuaron su camino.
Cuando llegaron al
castillo se detuvieron frente a la gigantesca puerta cubierta por telarañas y
mirándose unos a otros con voz temblorosa se preguntaban:
_ ¿Quién entra primero?
_ ¡Martín!_
respondieron todos titiritando de miedo.
Con el pánico
invadiéndole en lo más profundo de su ser a Martín no le quedó más remedio que
asumir el reto. Dando unos pasos hacia adelante se hacía hueco entre las
telarañas de la puerta para poder entrar al castillo.
De pronto, un sonido
seguido de un espantoso grito chirriante, luego la temible figura blanca flotaba
alrededor de ellos. Todos saltaban, gritaban, se abrazaban, se apretaban las
manos. Y Martín protestó:
_ ¡Enciendan las
linternas!
Se volvió a escuchar el
grito lastimero y estridente y Martín logró alumbrar al fantasma haciendo un gran descubrimiento. Era una blanca lechuza que más que volar parecía que flotaba cazando insectos.
_ ¡Aaaaahhhh!_
suspiraron todos con la mano en el pecho.
Desde ese descubrimiento
todos dormían tranquilos en el pueblo incluyendo el viejo Baldomero que nunca
creyó en los fantasmas.
Amiguito/a cuando veas
una figura blanca en la oscuridad o escuches sonidos raros debes estar
tranquilo, porque quizás una lechuza
se ha metido por algún agujero de la casa simplemente buscando insectos. ¡Es mejor vivir
sin miedo!
Autora María
Abreu
En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. (Salmos 4:8)
Tímidamente la nube
negra va cubriendo el cielo. Las estrellas rojas, blancas y amarillas empiezan
a parpadear de sueño.
La noche va haciendo su
aparición, la luna cruza un arco celeste
en un bostezo; que luego convierte en un suspiro.
Gira la luna, se acerca
al mar y le daun beso de buenas noches. El mar serenamente
se mueve con un discreto oleaje, cautivado por el beso de la luna.
Las estrellas continúan
parpadeando de sueño, mientras la luna se remontahacia los montes y los árboles para darles un
beso de buenas noches. Los viejos árboles comienzan a bostezar llenando la
noche de suave fragancia y dulces sonidos.
La luna poco a poco se
va alejando del bosque mirándose en las aguas de los ríos, las fuentes y los
lagos. En la orilla de éstos, descubre hadas
y ondinas que exhalan suspiros y cantos de sueño al compás del sonido de
las aguas.
En silencio, la luna se
aleja totalmente del bosque y lentamente se va asomando a las casas.Observa a
niños y niñas durmiendo sobre sus camas, se acerca con dóciles rayos de luz y
les da un beso de buenas noches.
Luego se remonta hacia el universo y desde allí deja su luz
encendida para que nadie tenga miedo a la oscuridad.
Autora: María
Abreu
En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque sólo tú, Jehová,
me haces vivir confiado. (Salmos 4:8) Leer el cuento en inglés: THE MOON, tale to be read in the darkness
_ ¡Tenemos que terminar
con esta situación! ¡Necesito dormir!_ rugió un tigre.
_ ¿Qué podemos hacer? _
preguntó un flamenco.
_ ¡No lo sé, pero esto
tiene que terminar!_ pronunció una cebra con su pijama puesto.
_ La mejor solución es
unirnos para terminar con este problema_ ideó una pantera.
Los animales nerviosos caminan
de aquí para allá y de allá para acá intentando buscar una salida que les
permitiera recuperar el sueño.
Más en medio de la
situación unas hienas no paraban de
reírse.
_ ¿Por qué se burlan? _ preguntó un jaguar.
_ ¡Es que todas las
noches es lo mismo! ¡Aquí no hay quien duerma!_ respondieron las hienas entre
risas.
Los animales muy intranquilos
chillaban, rugían, berreaban y aullaban de los nervios.
_ ¡Llevamos mucho
tiempo sin poder dormir!_ baló una cabra en medio de un lamento.
_ ¡Tranquilos, ya tengo
la solución!_ dijo el tigre muy listo.
_ ¿Cuéntanos,
cuéntanos?_ preguntaban los animales con mucha curiosidad.
_ ¡Pediremos ayuda a
una lechuza!_ explicó el tigre.
El tigre contó el plan
a los demás animales y luego se marchó en busca de la lechuza en medio de la
oscura noche.
La encontró en el hueco
de un gran árbol y le pidió ayuda. Ésta aceptó y caminaron juntos hacia la
orilla del río y ahí encontraron el problema.
Allí un hipopótamo
dormíaproduciendo grandes ronquidos lo que impedía que los demás animales
pudieran conciliar el sueño.
_ ¡Uh uh!_ le cantó la
lechuza al oído.
En ese instante el
hipopótamo despertó y minutos después se volvió a dormir sin roncar.
Pero al poco tiempo se
volvió a repetir la misma situación anterior, pero esta vez los ronquidos iban
en aumento. Y la lechuza volvía de nuevo a susurrarle.
_ ¡Uh uh!
La lechuza pasó toda la
noche en vela susurrando al hipopótamo siempre que comenzaba a roncar. Y, por
eso, desde esa misma noche se convirtió en la guardiana de los sueños. ¡Ssss! ¡Todos duermen!
Autora: María
Abreu
En paz me acostaré y
asimismo dormiré; porque sólo tú, Jehová, me haces vivir confiado. (Salmos 4:8)
Va cayendo la noche,
los árboles apenas se miran en la sombra. Definitivamente el sol se aleja del
bosque. Oculto entre las nubes, cierra sus radiantes ojos para descansar.
En ese instante, el
cielo abre sus puertas dejando escapar los destellos de las estrellas. Algunas
le hacen un guiño a la noche, mas la luna silenciosamente alumbra la noche por
si alguien tiene miedo a la oscuridad.
Mientras allá abajo, en
el bosque, comienzan los suspiros:
_ ¡Buenas noches!_
trinan los pájaros posados sobre las ramas de los árboles.
_ ¡Buenas noches!_
dicen los animales tumbándose en el suelo.
_ ¡Buenas noches!_
susurran los insectos ocultándose bajo las hojas secas.
Fin
Autora: María
Abreu
En
paz me acostaré y asimismo dormiré; porque sólo tú,
Jehová, me haces vivir confiado. (Salmos 4:8)