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domingo, 15 de abril de 2018

El león amargado por el tigre


En una extensa selva de despejadas llanuras vivía un león que era víctima de las burlas de un tigre.
Una vez este tigre le robó la comida y luego se burló diciendo que él no había sido.

Esto hizo enojar mucho al león porque consideró ese hecho como una traición y desde  ese día empezó a sentir ira y rencor contra el tigre.

Era tanto el resentimiento que el león sentía que cuando comía un rico filete, se acordaba del tigre, cuando daba un paseo por la selva, se acordaba del tigre, cuando se acostaba no podía dormir porque se acordaba del tigre.

En su mente no podía escapar de las garras lastimeras del tigre, aunque éste estaba a cientos de kilómetros de él. El tigre al que odiaba le perseguía donde quiera que fuera.

Era tanto el resentimiento que sentía el león que pensó:

_ ¡Soy un amargado!

Con tanta amargura el león sufría de estrés y fatiga. Ya no disfrutaba de las cosas que antes le producían placer.

Un día, harto de no poder controlar sus emociones decidió ir donde un jaguar a buscar consejo. Cuando contó lo que sentía al jaguar, éste le dijo:

_ El resentimiento está controlando tus pensamientos y por eso está tan amargado.

_ ¿Y qué debo hacer? _ preguntó el león.

_ Perdonar al tigre. El perdón es el único que te liberará de la amargura _ respondió el jaguar.

El león pensativo y muy decidido salió en busca del tigre y lo encontró descansando patas arriba bajo la sombra de un árbol.

Cuando el león se acercó al tigre, éste se asustó mucho porque pensó que el león lo iba a atacar; pero quedó sorprendido al escuchar al león decirle que lo perdonaba por el robo de la comida.

Desde ese momento el león quedó libre de su amargura y pudo volver a disfrutar libremente de la belleza de la selva.

Autora: María Abreu

Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4:31-32)




martes, 3 de abril de 2018

El río que alcanzó su sueño


Dos ríos soñaban con llegar al mar. A lo largo de su sonoro recorrido el río Titico murmulló:

_ ¡Veo una montaña muy alta que nos impedirá el paso!


_ ¡No seas indeciso, tenemos que avanzar!_ susurró el río Euris.

_ ¡No lo lograremos! ¡Voy a retroceder­!_ rumoreó el río Titico.

_ ¡No lo hagas, debemos continuar para alcanzar nuestro sueño!_ murmulló el río Euris.

_ ¡Lo siento, no seguiré! ¡Me quedaré aquí en esta laguna!_ dijo el río Titico.

Sin embargo el río Euris no quería quedarse estancado en la laguna, deseaba alcanzar su sueño. Por eso continuó su camino hacia el mar fluyendo entre las hierbas, las piedras y los árboles.

En su recorrido se encontró frente a frente con la montaña que le impedía el paso.

Como no podía escalarla movió su corriente por el pie de la montaña. El estruendo contra ésta era tan fuerte que le hizo sentir como si se rompían sus aguas, pero continuó su recorrido hasta que finalmente logró desembocar en el mar.

Batiendo sus aguas con las del mar, el río empezó a formar olas que subían, bajaban, avanzaban y retrocedían alcanzando su gran sueño.

Una vez en el mar, el río Euris fue muy feliz a diferencia del río Titico, que por miedo a la alta montaña se estancó en una laguna y se pudrieron sus aguas.

Autora: María Abreu

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. (Juan 7:38)



jueves, 22 de marzo de 2018

EL PÁJARO CALVO – Cuento sobre el acoso escolar


En la espesura del bosque vivía un pequeño pájaro de pico marrón con plumas azuladas y verdes. Pero este pájaro no tenía plumas en la cabeza. Era totalmente calvo. Sin embargo su  mamá lo amaba igual que a su otro hermanito.

Su mamá le enseñó a correr, a salta, a volar y sobre todo… a cantar y a ser feliz sin que sintiera complejo por su diferencia física.

Un día su madre le dijo:

_ Pajarito Luis, ya tienes edad de ir a la escuela y hacer nuevas amistades.

El pajarito Luis sintió miedo al rechazo y le dijo:

_ Mamá, en la escuela se burlarán de mí.

La madre se acercó con mucha ternura y le explicó:

_ Pajarito Luis, sólo eres un poco diferente a los demás; pero eso no te hace inferior al resto. Los amigos te aceptarán como eres. Y dándole un piquito le animó a que volara hacia la escuela.

Cuando llegó a la escuela, observó que ésta era una hermosa colina con aromáticas flores, árboles con toda clase de frutas y un pequeño riachuelo para beber agua.

Muy contento se posó sobre una rama de un pequeño árbol donde estaban otros pájaros y al tratar de hablar con ellos éstos comenzaron a burlase señalándole la calvicie. El pajarito Luis se sintió muy triste y le salieron dos lagrimitas de los ojos.

Cuando sonó el timbre del recreo todos los pájaros bajaron de las ramas al suelo para jugar al fútbol dejando al pajarito Luis fuera del grupo.

Pasados unos minutos todos empezaron a señalarle y a burlarse del él al verlo en la orilla del río echándose agua en la calvita para refrescarse ya que el sol lo estaba abrazando demasiado.

_ ¡Mira, la calva le brilla con el sol!_ seguían riéndose.

Y otros cantaban:

_”Que brille la luna, que brille el sol, que brille la calva de ese señor.”

El pajarito Luis muy triste y cabizbajo se apartó del lugar y se sentó bajo la sombra de un árbol.

Mientras los demás seguían burlándose, una pajarita llamada Rosita de plumitas rosadas y blancas le estaba observando y acercándose le dijo:

_ ¿Te gustaría ser mi amiguito?


Al pajarito Luis le brillaron los ojos de emoción y le contestó que sí.

Según pasaban los días el pajarito Luis seguía siendo objeto de burla en la escuela hasta que un día su amiguita la pajarita Rosita tomó una decisión. Llegó muy temprano a la escuela con la cabeza totalmente calva. Se había arrancado las plumas de la cabeza para estar igual que su amiguito.

Los demás pájaros que iban llegando a la escuela se sorprendieron al verla sin decir ni media palabra. Pasados unos minutos algunos de estos pájaros que se habían estado burlando del pajarito Luis hicieron lo mismo que la pajarita Rosita. Se arrancaron las plumitas de la cabeza y se quedaron calvos.

Lejos de la escuela, en su casita, el pajarito Luis le lloraba a su madre porque no quería volver a la escuela. Ya no soportaba las burlas, estaba sufriendo mucho y muchas veces aparecía dentro de él un sentimiento de enojo. Pero su madre con mucho amor le animó a seguir adelante diciéndole:

_ No es más fuerte el que más sufre, sino el que en medio del sufrimiento tiene la fortaleza para no pagar a nadie mal por mal.

El pajarito Luis después de escuchar el mensaje de su mamá se le pasó el enojo y voló hacia la escuela. Allí como de costumbre se posó sobre la rama del pequeño árbol donde estaban los demás pájaros y agachó la cabeza.

_ ¡Hola pajarito Luis, perdónanos! ¡Queremos ser tus amiguitos! _ dijeron muchos pájaros.

El pajarito Luis levantó la cabeza y se sorprendió a verlos a todos con la cabeza calva. Al sonar el timbre todos bajaron a la colina y como de costumbre comenzaron a jugar al fútbol, pero esta vez incluyeron en el grupo al pajarito Luis.

Pero mientras jugaban el sol comenzó a calentarles la calva y corrieron al pequeño río a refrescarse la cabeza. Una vez allí empezaron a mirarse unos a otros y comprendieron que es muy fácil burlarse de los demás cuando no estamos en su misma situación. Al final todos se hicieron muy buenos amiguitos.

Desde entonces, la mamá del pajarito Luis le empezó a hacer lindos sombreritos para cubrirse del sol al ver que ya era aceptado por el grupo.

Autora: María Abreu

¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores se deleitarán en hacer burla? (Proverbios 1:22)




viernes, 16 de marzo de 2018

The Mouse Who Did Not Forgive - El ratón que no sabía perdonar


In a small village called “Mouseington” there lived the mouse Juanito in a house built from the inside trunk of an ancient tree.

From time to time, he´d leave to wander through the village but these days he´d always walk with his tail  hanging down because he was feeling bitter. He was disappointed by his friends humiliating and offending him. For this reason, he cut ties with everyone and decided to live alone.

One day, while Juanito was out gathering nuts, a blue bird came to “Mouseington” singing out a warning of the arrival of a great storm.

Face with this warning, all the mice ran away towards the mountain to build tunnel-shaped dens among its rocks.

When Juanito had finished making his den, a very friendly little mouse came near, offering him soft feathers to make the den´s floor more comfortable, but Juanito refused.

Juanito was also approached by a mice couple asking him for some nuts, but Juanito did not give them any.

An elderly mouse, seeing Juanito´s behaviour, decided to come up and ask him a question:

_What is going on with you, Juanito? Why are you behaving in such a way with the others?

_Because they offended me and hurt me in the past! – replied Juanito.

_But don´t you realize that you´re also hurting others’ feelings with your behaviour? It´s impossible to walk through this life without hurting and being hurt.

Juanito remained silent and the wise old mouse added:

_You must to learn to forgive. Forgiveness is the best path to achieving inner peace because it frees us from resentment.

In that very moment the rain began to fall and Juanito asked the wise old mouse to stay with him in his den.

A few hours later, the storm passed and all the mice, wearing their little sunglasses, left their dens to sit on the rocks and enjoy the first rays of the sun.

At that moment, Juanito arrived with his tail high in the air and shared his nuts and seeds with everybody. In doing so, he had apologised for his behaviour and forgave those who had hurt him.

Author: María Abreu

For if you forgive other people when they sin against you, your heavenly Father will also forgive you. (Matthew 6:14)

LEER EL CUENTO EN ESPAÑOL: El ratòn que no sabía perdonar



viernes, 16 de febrero de 2018

LOS VERDADEROS AMIGOS

En un colorido jardín vive el grillo Polito que todos los días sale de su casita para  entonar una bonita canción.

Las mariposas empiezan a danzar diseñando en el aire figuritas de cristal. Las hormigas trabajan moviendo la colita y las mariquitas circulan sin parar de bailar.

La música del grillo Polito se escucha en todos los lugares del jardín reduciendo el estrés y dando alegría a los habitantes.

Cierto día el grillo Polito no salió a cantar por lo que se sentía un gran aburrimiento y tristeza en el jardín.

Aunque todos notaron la ausencia del grillo Polito sólo la mariposa Margarita decidió acercarse a la casita a visitarlo.

Cuando la mariposa Margarita entró en la casita encontró al grillo Polito acostado en su cama de algodón con un fuerte resfriado que lo había dejado afónico. Rápidamente se acercó a la cama y le tomó la fiebre.

Segundos después la abeja Dalia también entró a la casita y al ver el fuerte resfriado del grillo Polito ayudó a la mariposa Margarita a prepararle un té. Cogieron medio limón, una cebolla, una tira de canela y lo endulzaron con miel.

Con este magnífico té el grillo Polito poco a poco se iba recuperando…, y mirando a la mariposa Margarita y a la abeja Dalia que lo estaban cuidando pensó:

_ Siempre he creído que tenía muchos amigos; pero ahora me doy cuenta de que los verdaderos amigos son los que están ahí cuando más los necesitas…

Autora: María Abreu


Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis. (Mateo 25: 41-43)


jueves, 15 de febrero de 2018

The Lazy Bee - La abeja perezosa


When the first rays of light appeared, Anna the bee, would roll over in her bed because she hated getting up early in the morning. The alarm clock rings, but the bee yawns and mumbles:

-       Uaaah!  Five minutes more, please!

The alarm clock rings again and she tries to wake up. But she is still sleepy and even blinking is hard work for her. She mumbles again:


-       Five minutes more, please!

Once again the sound of the alarm clock rouses her. Anna stretches out and yawns, trying to get moving.

-       Uaaah! – she grimaces.

She gets up half asleep, and when she comes out from the hive, she realises that her partners have already come back full of pollen and nectar.

A little bit surprised at how late it was, she flaps her wings and gets to work. Through the day, she is loaded with work because she overslept and missed the early hours of work.

One night when Anna returns to the hive full of nectar another worker bee comes to her and explains to her:

-       Sloth undermine the strength! You must wake up earlier to overcome sloth.

-       But how can I wake up with energy? – asked Anna the bee.

-       When you wake up in the morning you must immediately jump out of bed. You must not wait even five minutes more.

With this wise advice Anna the bee learned how to wake up in the morning without much effort. And never again was she overworked and stressed.


Author: María Abreu

How long will you lie there, you sluggard? When will you get up from your sleep? A little sleep, a little slumber, a little folding of the hands to rest and poverty will come on you like a thief and scarcity like an armed man. (Proverbs 6: 9-11)


Leer el cuento en españolLA ABEJA PEREZOSA




domingo, 14 de enero de 2018

LA ABEJA PEREZOSA


Cuando salen los primeros rayos de sol la abeja Anna se acurruca en su cama porque no le gusta madrugar.

Suena la alarma de su despertador y la abeja en medio de un bostezo balbucea:

_ ¡Uaaaah! ¡Cinco minutos más por fa…!

Vuelve a sonar la alarma, intenta levantarse, pero está tan desganada que hasta parpadear le cuesta y vuelve a repetir:

_ ¡Cinco minutos más por fa…!

Otra vez el sonido de la alarma y la abeja estira los brazos seguidos de un bostezo intentando desperezarse:

_ ¡Uaaaah!

Se levanta medio dormida y cuando sale de la colmena se da cuenta de que sus compañeras regresan cargadas de polen y néctar.

Sorprendida por lo tarde que se le había hecho bate sus alas para irse a trabajar; pero el trabajo se le acumula…, por no madrugar.

Es tanto el trabajo que se le amontona que cuando las demás abejas obreras descansan  Anna continúa trabajando…, por no madrugar.

Una noche cuando Anna regresa a la colmena con un cargamento de néctar una abeja obrera se acerca y le explica:

_ ¡La pereza roba el potencial! Debes madrugar más para que venzas la pereza.

_ ¿Pero cómo hago para despertarme con ánimo? _ preguntó la abeja Anna.

_ Al despertar debes  levántate de la cama de un salto.  No  esperes cinco minutos.

Con este buen consejo la abeja Anna aprendió a madrugar sin mucho esfuerzo. Y nunca más se le acumuló el trabajo.
Autora: María Abreu


¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de dormir, un poco de dormitar, un poco de cruzar las manos para descansar, y vendrá como vagabundo tu pobreza, y tu necesidad como un hombre armado.… (Proverbios 6:10-11)




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