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miércoles, 7 de septiembre de 2016

EL CIELO ES EL LÍMITE


Amanecía, y parecía que los rayos del sol pintaban de amarillo las hojas de los árboles motivando a que las aves comenzaran sus aleteos, y volaran en busca de comida.

Un gorrión que se bañaba con los rayos del sol, aún permanecía en la rama de un frondoso árbol soñando despierto:

_ ¡Es un nuevo amanecer! ¡Una nueva oportunidad para hacer realidad mi sueño!

Seguidamente alzó su pico y mirando hacia el cielo agitó sus alas y comenzó a volar manteniendo un buen equilibrio. En la velocidad del vuelo el viento era como un suave silbido en su cara haciéndole sentir una sensación agradable.

Más desde lo alto de un pino un pajarraco observaba con incredulidad el intento del gorrión de volar muy alto  y comenzó a gritarle:

_ Estás limitado para volar alto, recuerda que eres un gorrión.

_ ¡No es sólo volar lo que importa, sino alcanzar las alturas! _ respondió el gorrión mientras aleteaba con más fuerzas.

Manteniéndose en vuelo por varias horas, le cogió la noche y aún en la oscuridad conservaba su vuelo.

Pero un cuervo que estaba en la cima de una montaña balanceándose en un columpio que colgaba de un árbol, al percatarse del vuelo del gorrión entre burlas le vociferó:

_ ¡Vuelve atrás,  tú no naciste para volar de noche, ni tienes ojos de búho!

_ ¡Las noches siempre tienen la luz de la luna, para mostrarte senderos luminosos!_ le cantó el gorrión.

Al escuchar esto el cuervo sintió gran enojo y acercándose al gorrión le dio un picotazo hiriéndole en una de sus alas.

Dolorido, el gorrión pensó en descender y volver atrás; pero pensó que estaba cerca y que podía seguir luchando.

Y de pronto, un viento tempestuoso comenzó a soplar tan fuerte que el gorrión pensó que le estaba golpeando la cabeza, y sintió tanto miedo que quiso descender y volver atrás.

Asustado, utilizó sus párpados y limpió sus lágrimas, luego cerró los ojos contra el viento hasta transformarlos en dos pequeñas rayas. Y luchó contra el viento agitando sus alas con más fuerzas y gritó:

_ ¡El cielo es el límite!  ¡Yo nací para lograr cosas grandes! _Y una vez más apuntó su pico hacia el cielo azul y continuó volando.

Finalmente cuando llegó a las alturas el gorrión descubrió una maravillosa cumbre donde los colores del arcoíris formaban un puente sobre la copa de cada árbol. Estos árboles producían ricos alimentos y sus hojas dejaban caer frescas gotitas de agua.

Balanceándose sobre una hamaca, disfrutando de un buen manjar y bebiendo una copita de agua fresca, el gorrión cruzó sus patitas y pensó:

_ ¡Vale la pena aprender a superar nuestras limitaciones!
Autora: María Abreu

(Isaías 11: 6-9)




jueves, 28 de julio de 2016

El árbol de la vida


Sobre la tierra de un colorido jardín, lloraba un diminuto grano. Allí se lamentaba con gran tristeza porque se comparaba con la belleza de las flores que vivían en el lugar.

Las flores eran la atracción del jardín, mientras que al diminuto grano nadie lo tomaba en cuenta. Y para su pesar, sentía que se estaba arrugando y que poco a poco se le iba quitando la piel. Estaba muriendo lentamente…

Dolorido sobre la tierra, se movía, lloraba y pedía auxilio:

_ ¡Me estoy muriendo!

Algunas flores miraban hacia abajo con indiferencia y otras lo ignoraban dándole la espalda.
Finalmente el diminuto grano murió y nadie le echó de menos. Parecía que todo había acabado…

Pero en un momento en el que las flores del jardín estaban charlando sobre de qué color se vestirían ese día, vieron que algo empezaba a moverse en la tierra. Primero la raíz, luego el tallo, después las hojas.


El diminuto grano muerto había brotado y comenzaba a crecer de tal manera que sus ramas conectaban con el cielo, sin que las flores del jardín entendieran qué estaba pasando.

Increíblemente el diminuto grano había renacido convirtiéndose en el árbol de la vida produciendo frutas que servían para la sanidad de los habitantes del lugar.

Sus frutas eran tan ricas en vitaminas que todos los días venían hacia él habitantes de diferentes lugares para recibir sanidad y regocijarse.

Desde ese momento el árbol de la vida fue más admirado y valorado incluso por las flores del jardín que antes lo habían ignorado.

Con este proceso el diminuto grano comprendió que para alcanzar las alturas y llevar frutos a veces hay que pasar por momentos dolorosos.
Autora: María Abreu


En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto. (Juan 12: 24)




jueves, 30 de junio de 2016

El árbol de los antivalores


En la guarida de un denso bosque vivían dos malvadas brujas que se pasaban el tiempo haciendo hechizos y preparando pócimas mágicas.

Un día, aburridas de hacer siempre lo mismo, decidieron salir de la guarida para dar un paseo por el bosque subidas en sus escobas voladoras. Mientras volaban observaron a un cocodrilo calentándose al sol plácidamente en la orilla de un lago azul.


Continuaron volando y lejos de allí vieron a unos loros cantando y enlazando ramitas y flores sobre el árbol de los valores formando lazos de colores. Sin embargo, a las brujas se les sonrojó la nariz cuando descubrieron a unas ardillas subiendo y bajando del mismo árbol al compás de esta canción:

Este árbol es para cantar
Para reír, para danzar
Si eres feliz, ven aquí
//Toca tu nariz,  haz achís //
Toca tu barriguita
Mueve tu colita
Si eres feliz, ven aquí
//Toca tu nariz, haz achís//

Al escuchar este canto las brujas se enojaron mucho. Y más aún cuando vieron a las ardillas rodeando el tronco del árbol. Ahí las ardillas bailaban felizmente con unas cestitas sobre sus cabezas llenas de nueces y frutas.

_ ¡No me gusta la amistad ni la armonía que hay en ese árbol de los valores! _ gruñó la bruja Mariza.

_ ¡Uhh, tengo una idea! ¡Destruyamos ese árbol y construyamos el árbol de los antivalores! _ refunfuñó la bruja Nahia.

_ ¿Qué son los antivalores?­_ curioseó la bruja Nahia.

_ Los antivalores son una forma incorrecta y dañina de actuar. Son los opuestos a los valores _ explicó la bruja Mariza.

_ ¡Ahh, es la manera en la que nosotras siempre actuamos! _ comprendió la bruja Nahia con una risa burlona.

En ese momento descendieron sobre el árbol de los valores y lo destruyeron para  construir el árbol de los antivalores. La bruja Nahia comenzó a fumar un cigarro con propiedades mágicas, expulsó un humo negro de su boca y gritó:

_ El antivalor de la enemistad es para las raíces, el antivalor de la desobediencia es para el tronco. Los antivalores de la envidia, el egoísmo, la pereza, el orgullo, el prejuicio y la suciedad son para las ramas.

Finalmente la bruja Mariza también comenzó a fumar. Aspiró el humo, lo mantuvo en su boca y cuando lo expulsó por la nariz vociferó:

_Los antivalores del odio y la venganza son para las hojas.

De esta manera ambas brujas construyeron el árbol de los antivalores. Era un árbol feo, seco, negro y tenebroso; que evidentemente destruyó la paz y la armonía de las ardillas y los loros.

Las ardillas cambiaron la amistad por la enemistad y los loros cambiaron el canto por palabras malsonantes ofendiendo en cada momento a las ardillas. Cada vez que las brujas escuchaban las palabrotas de los loros estallaban de risa.

Todo esto era muy entretenido para las brujas. Los animales se odiaban y se peleaban entre ellos de tal manera, que la convivencia en el árbol de los antivalores era insoportable.

Una tarde mientras las brujas se divertían lanzando humo y hechizos bajo la sombra del árbol de los antivalores, se asustaron viendo llegar a la hermosa hada del bosque, y les dijo:

_ El único valor que puede destruir todos los antivalores es el amor.

Dicho esto la hermosa hada del bosque lanzó un beso de color rojo sobre el árbol de los antivalores y lo destruyó. Instantáneamente germinó el árbol de los valores colmado de perfumadas y coloridas flores devolviendo la amistad y la armonía entre las ardillas y los loros.

Cuando las brujas vieron este acontecimiento comenzaron a temblar de miedo. Mas la hermosa hada del bosque curvando sus alas al compás del viento lanzó una luz de color azul sobre las brujas y las envió nuevamente hacia su guarida dejándolas encerradas para siempre.

 Autora: María Abreu

Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. (Colosenses 3:14)




martes, 7 de junio de 2016

LOS POLLITOS GEMELOS




Una gallina que vivía en un pequeño corral sintió que le había llegado la hora de poner un huevo. Y antes de poner el huevo hizo un nido con suaves pajas.

Momentos después, puso su apreciado huevo sobre el nido y se quedó allí calentándolo. Cuando llegaba la noche, la gallina leía cuentos infantilescon valores al bebé pollito que aún estaba dentro del cascaron.

Muchas veces estaba tan ilusionada que pensaba cómo sería su bebé pollito:

_ ¿Será marrón, negro o amarillo? ¡No me importa el color, lo importante es que salga sano!_ afirmaba con mucha dulzura, acariciando el huevo con una de sus alas.

Una noche mientras calentaba el huevo, la gallina sintió que algo se estaba moviendo dentro del cascaron. Apartándose miró fijamente cómo un pollito comenzó a picar el cascarón hasta que sacó una patita y luego la otra. Con mucho esfuerzo salió del huevo carraspeando y tosiendo un poco.

Segundos después salió otro pollito del mismo huevo piando:

_ ¡Pí o, pí o, pío, pío pío!

La gallina se quedó sorprendida al descubrir que habían salido dos pollitos del mismo huevo. Eran dos pollitos gemelos, amarillos e idénticos.

La mamá gallina estaba tan feliz que rápidamente los cubrió bajo sus alas.

Momentos después, llegó papá gallo de trabajar. Cuando la gallina le mostró a los bebés pollitos se desmayó, patas arriba al descubrir que eran gemelos.

Rápidamente la mamá gallina se acercó al gallo y echándole aire con sus alas le despertó del desmayo. Finalmente decidieron ponerle nombres a los bebés: a uno le pusieron Piolisto y al otro Lito.

Pasados los meses los pollitos iban creciendo. Aunque físicamente eran idénticos, en su forma de ser eran muy diferentes.

Piolisto era un pollito tan inquieto y travieso, que cada vez que su hermano el pollito Lito se acurrucaba bajo las alas de mamá gallina, él corría y tomándolo por las patitas lo sacaba a rastras de debajo de las alas de mamá gallina.

Luego salía corriendo y se subía sobre el techo del corral. Cada vez que papá gallo veía esta situación, ponía una de sus alas sobre su frente y gritaba:

_ ¡Dios mío, dame paciencia! ¡Esto es grande ser padre!

Segundos después gritaba desesperado:

_ ¡Piolisto baja de ahí, puedes caerte y hacerte daño!

Y así iban pasando los meses. Piolisto haciendo de las suyas y Lito pintando y leyendo tranquilamente.

Papá gallo y mamá gallina estaban preocupados por el comportamiento inquieto de Piolisto. Los pollitos eran muy distintos y no encontraban la manera de educarlos basados en sus diferencias.

Una tarde, mientras merendaban en la terraza del corral vieron al pollito Piolisto salir de su habitación con sus plumitas amarrillas bien estiraditas y pateando una pelota.

_ ¡Ya lo tengo!_ exclamó papá gallo.

_ ¡Qué dices cariño!_ preguntó mamá gallina.

_ Debemos inscribir al pollito Piolisto en una escuela de fútbol. Creo que le gustará, es una actividad que le permitirá estar en movimiento.

A mamá gallina le pareció muy buena la idea. Cuando se lo comunicaron a Piolisto éste  piaba de alegría sin parar de saltar.

_ ¡Pío pío pío, pío pío pío!

Una vez inscrito en la escuela de fútbol, sus padres siempre le apoyaban yendo a verlo jugar.

Pasados algunos años el pollito Piolisto se convirtió en el mejor futbolista del equipo amarillo. Disfrutaba haciendo lo que realmente lo gustaba hacer.

Mientras tanto el pollito Lito se desarrolló en la pintura convirtiéndose en un gran pintor quien también disfrutaba con su verdadera vocación.

De esta manera, con amor, negociación y orientación ambos padres lograron que sus hijos fueran muy felices haciendo lo que a ellos realmente les gustaba.
Autora: María Abreu

Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él. (Proverbios 26:6)



lunes, 6 de junio de 2016

AJEDREZ


Cuento de ajedrez para niños de preescolar


Un joven aceptó la propuesta de Satanás de jugar al ajedrez con la siguiente condición:

_ Si me ganas la partida serás libre de toda clase de mal para siempre; pero si yo gano tú serás mi esclavo eternamente_ explicó Satanás.


Comienza el juego, Satanás tiene las piezas negras y el joven las piezas blancas.

Satanás empezó a mover sus piezas en el tablero de ajedrez de tal manera que había puesto al joven en una posición donde no podía ganar.

_ ¡Jaque mate! _ canturreó Satanás.

Mas el joven con la mano temblorosa sobre su peón, intentaba pensar qué movimiento podía hacer. Estaba asustado, sabía que era muy difícil ganar.

En el lado opuesto, estaba Satanás con un resplandor misterioso en sus ojos pensando que ya habría ganado el juego.

El joven con la mano titubeante sobre su peón no encontraba qué movimiento hacer para defenderse. Para él era obvio que había perdido y que no había forma de escapar.

De pronto, un personaje con vestimenta blanca se acercó al joven y viendo algo que éste no había descubierto le dijo en secreto:

_ ¡Joven, mueve la torre, haz este movimiento!

El joven, obedeciendo la voz, movió una de sus torres y puso contra las cuerdas a Satanás.

_ ¡Jaque mate! _ cantó el joven.

Esta vez Satanás sí estaba acorralado realmente y acabó perdiendo la partida. Con lo que el joven fue librado de mal para siempre.

Autora: María Abreu

Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. (Apocalipsis 3:21)





martes, 24 de mayo de 2016

Diálogo entre Adán y un ángel



Caminaba Adán placenteramente por el jardín del Edén y ponía nombre a cada animal que se encontraba a su paso. Un día, cuando acariciaba la melena de un león repentinamente  se le apareció un ángel anunciando:

_ Adán, vengo a comunicarte que Dios te dará una compañera para que no estés solo.

_ ¿Una compañera? _ preguntó Adán sorprendido.


_ ¡Sí Adán, una compañera! _ afirmó el ángel.

_ ¿Y para qué quiere Dios darme una compañera? _ indagó Adán con mucha curiosidad.

_ ¡Para que te lave la ropa! _ certificó el ángel.

_ ¡Oh! _suspiró Adán, quedando boquiabierto. 

_ También te cocinará y tendrá la comida lista en la mesa, para cuando llegues de trabajar_ expuso el ángel.

_ ¿Eso hará ella por mí? _ preguntó Adán lleno de alegría.

_  ¡Sí, Adán! ¡También te planchará la ropa  y te arreglará la cama! _ declaró el ángel.

_  ¿Y qué  más hará? _ curioseó Adán con mucho interés.

_ ¡Cada vez que llegues del trabajo a casa, ella estará guapa y perfumada! _ comentó el ángel.

_  ¿Guapa y perfumada? _  preguntó Adán  emocionado.

_ ¡Sí, y también te dará masajes cuando llegues cansado!_ apuntó el ángel.

_  ¿Uhm…Y cuánto me costará todo eso?_ preguntó Adán impaciente.

_ ¡Te costará una costilla!_ reveló el ángel.

 Autora: María Abreu
Y de la costilla que el SEÑOR Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre. (Génesis 2: 22)





miércoles, 11 de mayo de 2016

El saltamontes enamorado


Una resplandeciente mañana de calor, el saltamontes Bruno salta por el bosque buscando desayuno.

Entre salto y salto descubre a una mariposa danzando al ritmo del viento sobre los pétalos de una rosa. Él suspira, mas ella le sonríe danzando de puntillas.

El saltamontes atraído por la belleza de la mariposa, salta sobre la rosa y con su carita ruborizada se le acerca diciendo:

_ ¡Hola, mi nombre es Bruno! ¡Bonitos colores!

Pero la mariposa, entre vuelta y vuelta no para de bailar, dibujando en el aire, figuritas de cristal.

_ ¿Podemos desayunar juntos? _ preguntó el saltamontes intentando llamar su atención.

_ Entiendo tu interés; pero sólo si me regalas una estrella del cielo podrás conquistarme_ explicó la mariposa, toda vanidosa.

_ ¡Wau!_ suspira el saltamontes. No se lo podía creer. Pero como sentía maripositas en el estómago le expresó:

_ ¡Por ti haría cualquier cosa!

_ Pues cuando tengas la estrella, búscame en los jardines de este bosque_ comenta la mariposa yéndose hacia otro rosal.

Desde ese día el saltamontes con mucho entusiasmo esperaba la llegada de la noche. Y bajo la luz de la luna, saltaba sin parar: por el prado, por las montañas, por el bosque.

A vece, cuando estaba sobre el pico de una montaña, saltaba tan alto que sentía que rozaba el cielo y que podía alcanzar las estrellas.

Pasadas las horas cuando salían los débiles rayos del sol, el saltamontes descansaba en su pequeña madriguera. Allí vendaba las heridas de sus pies lastimados por los continuos saltos, consciente de que esto le estaba lastimando.

Acostado en su cama, unas lágrimas salían de sus ojos porque pese al esfuerzo se sentía frustrado y poco valorado.

Cuando se sintió un poco mejor, se levantó y se acercó al rosal. Allí encontró a la bella mariposa curvando sus alas al compás del viento sobre los pétalos de una rosa.

La contempla con tristeza, pues sabía que las heridas de sus patitas le impedirían saltar sobre la rosa. Mas ésta al verlo descendió y sólo pensado en su deseo le preguntó:

_ ¿Dónde está mi estrella?

_ ¡No he podido conseguirla y no volveré a intentarlo!_ afirmó el saltamontes.

_ ¡Ah! ¿Por qué?_ preguntó la mariposa muy asombrada.

_ Porque cuando alguien realmente te quiere no te hace sufrir por puros caprichos_ explicó el saltamontes marchándose del rosal y dejándola sola.

Con el tiempo el saltamontes Bruno se curó de sus heridas y llegó a conocer a un saltamontes hembra que realmente lo valoraba.

Autora: María Abreu
 Cuando al orgullo lo va alimentando la vanidad termina en el rechazo y al final te quedas solo. Esto fue lo que le pasó a la mariposa.

 Tú, Señor, estás en las alturas, pero te dignas atender a los humildes; en cambio, te mantienes alejado de los orgullosos. (Salmos 138: 6)







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