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lunes, 12 de octubre de 2020

El conejito Fito se ha perdido (Capítulo 4)

El conejito Fito se ha perdido (Capítulo 4)

Una tarde de verano, mamá y papá conejo le dan permiso al conejito Fito, para que vaya a jugar al bosque, cerca de casa.

El conejito Fito, con su carita sonrojada le da las gracias antes de marcharse.

Al llegar al bosque, lo esperaban sus amigos el zorro y la liebre, bajo las sombras de unos pequeños arbustos.


 

Éstos desde que vieron llegar al conejito Fito se levantaron del suelo y empezaron a jugar al “pilla-pilla”.

Entre risas y saltos, uno intentaba pillar al otro. Sim embargo, las risas se le apagaron cuando el zorro y el conejito Fito de dieron cuenta de que la liebre corría mucho más rápido que ellos y no podían pillarla.

...... ......

Por ese motivo, cambiaron de juego y decidieron jugar a las escondidas.

Mientras la liebre contaba hasta diez con los ojos cerrados, el zorro y el conejito Fito corrían a toda prisa buscando un lugar donde ocultarse.

Escondido, dentro de una madriguera, al lado del tronco de un viejo árbol, el conejito Fito notó que el tiempo pasaba y nadie lo encontraba.

Empezó a asomar el morrito por el agujero de la madriguera, para ver si sus amigos estaban por ahí cerca y luego volvía y se escondía.

De esa manera, pasaban las horas, con el conejito Fito asomando el morrito por el agujero de la madriguera hasta que finalmente decidió salir de allí.

....... .....

Caminando paso a paso, miraba para todos los lados, y se dio cuenta de que estaba perdido. Quizás porque corrió a esconderse tan rápido que no se dio cuenta por dónde se había metido, ni cuán lejos estaba del lugar del juego.

Perdido y asustado, empezó a llorar llamando a su mamá, e intentaba buscar un camino que le condujera a casa.

De repente, a lo lejos, vio a un perro policía, que se acercaba preguntándole su nombre y la dirección de su casa.

Al conejito Fito le brillaron los ojos de alegría y sus mejillas se sonrojaron, porque se sabía muy bien la dirección de su casa. Recordó que su madre siempre le decía que debía aprendérsela por su un día se perdía.

Después de darle la dirección al perro policía éste lo llevó de regreso a casa.

Mamá y papá conejo lo recibieron con los brazos abiertos muy contentos y lo felicitaron por haber dado correctamente la dirección de su casa.

 También le aconsejaron, que debe mirar bien por donde anda, porque eso le ayudará a no volver a perderse.

Autora: María Abreu

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19: 10)

 

 



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