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martes, 18 de octubre de 2016

PINOCHO EN EL EDÉN, segunda parte



Pinocho, segunda parte


_ Ya sabía yo que mucho había tardado Blancanieves en comerse la manzana. Y menos mal que no le dio tiempo de convencerme para que  comiera de ese fruto prohibido_ especuló el príncipe felizmente.

 Pinocho y el príncipe dejaron a Blancanieves tirada en el manzano y se marcharon del lugar con mucha hambre. Luego hicieron una parrillada y se comieron a los tres cerditos. Y para no aburrirse, le pusieron nombres  a cada animal desconocido,  pero en el fondo se sentían solos.

_ ¡Echo de menos a Blancanieves, era muy bella, dulce y frágil_ se lamentaba el príncipe.

_No le hagas caso a esos sentimientos, es pura lástima y eso te hace ser débil_ expuso Pinocho muy pensativo.

Segundos después se apartó del príncipe y se escondió detrás de un árbol, agarró su teléfono móvil y llamó a la malvada bruja:

_ ¡Hola amiga bruja, ya he cumplido tu plan! ¿Tanto te molestó que Blancanieves fuera más bella que tú?

_ No, en este caso no me molesta. ¡Sólo me divierto un poco!_ respondió la bruja entre risas.

_ ¿Y por qué la convertiste en una manzana,  luego hiciste que el príncipe la mordiera y ahora la has matado?_ preguntó Pinocho muy confundido.

_ Porque no quiero que el príncipe descubra el amor y tampoco quiero que tú descubras la verdad. Porque la verdad hace que las personas sean libres y el amor lleva consigo el perdón _ explicó la malvada bruja furiosa.

Pinocho sorprendido sintió la curiosidad de conocer la verdad y la curiosidad de saber cómo sería el príncipe si llegara a conocer el amor. Así que no se lo pensó dos veces, colgó la llamada y se fue a hacerle una pregunta al príncipe:

_ ¿Príncipe, qué sientes por Blancanieves?

_ ¡Siento lástima  porque ha muerto! _ respondió el príncipe.

_ ¿Sabes qué es el amor? _ preguntó Pinocho muy inquieto.

_ ¿El amor? ¿Qué es eso? _ preguntó el príncipe confundido.

_ No lo sé, pero tenemos que descubrirlo…, tengo una idea_ dijo Pinocho.

_ ¿Cuál es tu idea? _ preguntó el príncipe.

_Tengo un amigo que antes era ladrón y conoció a un hombre sabio y ya dejó de robar. Él nos puede ayudar a encontrarlo para que nos diga qué es el amor y qué es la verdad.

_ ¿Y quién es ese amigo? _ preguntó el príncipe.


_ Ese amigo es el gato con botas_ respondió Pinocho a la vez que agarraba su teléfono móvil para hacerle una llamada perdida porque no tenía saldo suficiente.

El gato con botas le devolvió la llamada y Pinocho le contó parte de lo sucedido y  quedaron para verse a la orilla del río al Norte del jardín.

Pinocho y el príncipe se subieron en un asno y se marcharon al Norte hasta que se encontraron con el gato con botas.

_ ¡Hola príncipe! Bájate de ese asno, lo primero que debes saber es quién eres realmente. Ven súbete en uno de estos caballos, eres un príncipe_ ordenó el gato con botas.

_ ¡Gracias amigo! _ dijo el príncipe a la vez que se subía en el caballo.

_ ¿Y Blancanieves por qué no vino? _ preguntó el gato con botas.

_ Blancanieves se quedó echándose una siesta debajo de un manzano_ respondió Pinocho tranquilamente.

_ ¡Veo que te crece la nariz al decir eso!_ indicó el gato con botas entre dudas.

_ Eso no es cierto. Blancanieves está muerta porque comió del fruto prohibido, y menos mal que murió antes de seducirme a que lo comiera_ explicó el príncipe aliviado.

_ ¿Pero tú quién piensas que eres? Eres un príncipe, no eres Adán y Blancanieves no es Eva. Ella simplemente ha comido la manzana envenenada de la malvada bruja_ le reprochó el gato con botas.

_ Pues yo pensaba que lo era,  porque me dormí en el suelo y cuando desperté me encontré con ese manzano sospechoso y le tenía mucho miedo_ dijo el príncipe confundido.

_ El miedo hace ver cosas que no son. Vete ahora mismo en el caballo y trae a Blancanieves, la llevaremos donde el hombre sabio para que nos ayude con todo esto_ dijo el gato con botas preocupado.

El príncipe se marchó en su caballo hacia el manzano en busca de Blancanieves la cogió en sus brazos  y al llegar nuevamente al Norte dijo:

_ ¡Aquí está Blancanieves! ¿Ahora qué hacemos?

_ Subir a la montaña en busca del hombre sabio_ respondió el gato con botas en medio de un suspiro.

Cuando subieron a la montaña encontraron al hombre sabio incendiando una zarza.

_ ¡Hola hombre sabio! Quiero pedirte el favor de que ayudes a mis dos amigos a conocer la verdad y el amor_ comentó el gato con botas un poco cansado.

El hombre sabio se acercó a ellos y con voz dulce les dijo:

_Pinocho, al llegar a mí, ya has conocido la verdad, ahora sólo debes seguirla. En cuanto a ti joven príncipe, ya el amor está en tu corazón, sólo debes comenzar a amar.

_ ¡Gracias hombre sabio, pero también quiero que me hagas el favor de resucitar a Blancanives _ señaló el príncipe preocupado con Blancanieves entre sus brazos.

_ Eso te corresponde hacerlo a ti. ¡El amor todo lo puede!_ dijo el hombre sabio a la vez que daba la espalda y se marchaba.
 
Minutos después todos bajaron de la montaña preocupados porque no sabían cómo resucitar a Blancanieves.

Cansados, se sentaron debajo de un árbol y el príncipe encontró un colgante en el suelo con el corazón del soldadito de plomo. Luego miró con ternura a Blancanieves  y dijo:

_ ¡Te quiero!

Después se acercó y le dio un beso. En ese mismo instante Blancanieves resucitó y el príncipe le regaló el colgante como símbolo de su amor.

_ ¡Está viva, está viva! _ gritaban saltando de felicidad el gato con botas y Pinocho ya con su nariz en su estado natural.


 En ese mismo instante el espejo de la malvada bruja se rompió en mil pedazos. Y al no tener a quien manipular, se aburría en gran manera, hasta que al final murió porque no soportó que reinara la verdad y el amor.

El príncipe y Blancanieves se casaron y tuvieron siete enanitos. Pinocho y el gato con botas  jugaban con ellos y todos fueron muy felices.


Fin
Autora: María Abreu


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