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lunes, 31 de marzo de 2014

Una idea diferente en navidad

Era el mes de diciembre y la profesora les había pedido a los alumnos que preparan un dibujo de navidad los cuales serían presentados a un concurso.

Todos los niños se pusieron manos a la obra. Realizaron dibujos del pesebre, del nacimiento del niño Jesús y de Papá Noel  con diferentes  colores e incomparables formas.

Y cuando llegó el día de dar a conocer el nombre de ganador, premiaron al niño Andy. Pero Carla no estaba de acuerdo con el fallo del jurado. Le parecía injusto y poco creíble porque ella y sus amigas decían que su dibujo era el más bonito y el mejor decorado.

En la tarde, cuando la madre fue a buscarla a la escuela la vio con cara de enojada y le preguntó el motivo. Entonces Carla le contó todo lo sucedido y añadió que el dibujo de Andy daba asco. La madre guardó silencio por unos minutos y luego preguntó:

_ ¿Qué dibujó Andy?

_ Dibujó dos gusanitos dentro de una manzana celebrando la navidad_ contestó Carla.

La madre sorprendida y con una sonrisa en los labios la miró a los ojos y le dijo:

_ Andy ha ganado porque el jurado ha valorado su creatividad. Escucha, quiero que nunca olvides esto: La creatividad es mucho más importante que la rutina.

Al escuchar esto, Carla tomó la mano a su madre y se marchó feliz pensando en darle la enhorabuena a su amigo Andy.

Autora: María Abreu

No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios. ( Eclesiastés 6:9)





lunes, 24 de marzo de 2014

La fuente de las hadas

En un lejano bosque vivían unas hadas para las cuales su prioridad en la vida era estar siempre bellas porque cada año un príncipe iba y elegía a una para casarse. Por eso casi siempre permanecían bañándose con especias aromáticas en las aguas cristalinas de la fuente de la belleza.

Una mañana cuando todas peinaban su larga cabellera llegó un príncipe y cuando las hadas lo vieron rápidamente salieron del agua colocándose una al lado de la otra como era costumbre para que el príncipe eligiera a su favorita.

Pero el príncipe quedó impactado con la belleza de Mindiz. Y para asegurarse que sería la compañera ideal se le acercó preguntándole:

_ ¿Para ti qué es más importante? ¿La belleza o la sabiduría?

Hada rosada
El hada Mindiz, con olor fragante, larga y rubia cabellera, mejillas rosadas y cuerpo escultural. Con mucha picardía le guiñó uno de sus ojos azules y respondió: 

_ ¡La belleza es más importante por supuesto!

El príncipe decepcionado y haciendo un movimiento con la cabeza le dijo:

_ Lo siento, no creo que seas tú a la que estoy buscando.

El hada Mindiz miraba con mucha tristeza cómo el príncipe se marchaba mientras que las demás le susurraban:

_ Has respondido bien amiga. ¡No estés triste!

Al día siguiente el hada Mindiz decidió salir a buscar flores aromáticas y para su sorpresa vio al príncipe sentado bajo la sombra de un árbol. Rápidamente se hizo una corona con las flores y se la colocó en la cabeza. Luego corrió y se le presentó haciéndole un divertido baile.

Pero para su desconcierto no logró impactarlo ya que sólo consiguió que terminara pidiéndole que se marchara.

Regresó minutos después y al ver que el príncipe continuaba en el mismo lugar se agachó detrás de un árbol y comenzó a tirarle piedrecitas.

_ ¿Qué haces?_ gritó el príncipe agachando la cabeza.

Ella al sentirse descubierta caminando de puntita se apresuró a preguntarle:

_ ¿Qué es eso que tienes en las manos?

_ Es un mapa_ respondió el príncipe.

_ ¡Uy! A mí no se me da bien leer los mapas ¿Para qué lo lees?_ preguntó el hada.

_ Estoy investigando otras fuentes donde haya hadas que no sólo se preocupen por la belleza para casarme con una_ respondió el príncipe.

Al escuchar esto el hada Mindiz se fue corriendo a la fuente de la belleza y entre lágrimas se lo contó a las demás hadas, pero éstas sólo guardaban silencio. Segundos después, ella misma rompía el silencio diciendo:

_ Una vez escuché decir que aquí en el bosque está la fuente de la sabiduría, podemos ir a buscar un poco.

_ Lo sentimos por ti amada amiga; pero sabes que nuestra profesión es estar siempre bellas. ¡Vivimos para la belleza!_ respondió una de las hadas.

El hada Mindiz preocupada porque no quería que el príncipe se marchara sin ella decidió marcharse sola.

Cuando llegó a la fuente de la sabiduría se sorprendió al ver que en sus aguas cristalinas resplandecía la ciencia de los consejos y la sensatez. Y maravillada decidió sumergirse en sus aguas.

Luego salió corriendo en busca del príncipe y al verlo que se estaba subiendo en el caballo gritó:

_ No te vayas sin mí. ¡Llévame contigo!

_  Lo siento, no respondiste bien a  mi pregunta_ dijo el príncipe.

_ Pregúntame otra vez_ clamó el hada.

_ ¿Qué es más importante la belleza o la sabiduría? _ preguntó el príncipe.

_ La sabiduría es más importante_ respondió el hada.

_ ¿Por qué?_ volvió a preguntar el príncipe.

El hada sorprendida porque no esperaba el por qué de su respuesta, con mirada tierna respondió:

_ Porque la sabiduría nos capacita para enfrentar con prudencia los diferentes acontecimientos de la vida.

El príncipe muy feliz por la respuesta bajó del caballo y la abrazó. Se la llevó al castillo y allí  se casaron y fueron muy felices.

Autora: María Abreu.
La mujer necia es alborotadora, ingenua e ignorante. (Proverbios 9:13)



viernes, 21 de marzo de 2014

Después de la caída

Juana estaba preocupada porque su hijo Lucas no había llegado a casa a la hora acostumbrada después de salir de la escuela.

La espera se le hacía eterna y seguían pasando los minutos. Pero de repente le vio llegar y corrió a su encuentro preguntándole:


_ ¿Hijo; por qué has llegado tan tarde?

_ Lo siento mamá es que Luis se había caído y, vi que algunas personas lo señalaban, otros se reían y uno lo culpaba.

_ ¿Y tú qué hiciste?_ preguntó la madre.

_ ¡Le ayudé a levantarse y le limpié las heridas!

Autora: María Abreu

El Señor sostiene a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos. (Salmos 145:14)


miércoles, 5 de marzo de 2014

El primer paso para alcanzar la grandeza



El niño Manuel, respondía a todas las preguntas que hacían los profesores en las diferentes materias y se alababa a sí mismo de ser el más inteligente de la clase.

Nunca perdía una discusión, el perdón lo veía como una debilidad y los conflictos debían solucionarse de la manera que él esperaba. 

No soportaba pasar desapercibido. Sus compañeros lo definían con ésta palabra: orgulloso.  Por eso decidieron ignorarlo totalmente.

Una tarde, todos disfrutaban jugando en el recreo mientras que Manuel se quedaba solo sentado en un rincón del patio del colegio. Un día se levantó e intentó convencer a un compañero para que fuera su amigo:

_ ¡Hola Juan! ¿Puedes venir a jugar conmigo? Mira, yo soy el más inteligente de la clase. Puedo enseñarte otros juegos más divertidos que los que estás acostumbrado a jugar.

Pero Juan  le ignoró de tal manera que ni siquiera le miró y se fue a jugar con los demás.

Más tarde cuando Manuel llegó a casa, su madre lo vio llorando solo en su habitación y se le acercó preguntándole:

_ ¿Qué te pasa hijo? ¿Por qué lloras?

Entre lágrimas Manuel comenzó a contarle todo lo que le estaba sucedido, su madre guardó silencio por unos segundos hasta que le dijo:

_ Pero no llores por eso. Ya verás como todos querrán ser tus amiguitos. Ahora mismo nos vamos de tiendas y te compraré ropa de marca y a la moda para que estés en la onda y ya verás cómo se acercarán todos admirándote.

Manuel al escuchar la solución de su madre lloró aún más.

Su padre, quien con mucho esfuerzo logró ser un alto y respetado ejecutivo, se acercó y le dijo:

_ Hijo, eso te pasa porque eres un niño muy orgulloso y hay que empezar a aprender a ser humilde. Estoy seguro que es por eso que tus compañeros no quieren ser tus amigos.

Entonces Manuel entre lágrimas levantó la cabeza y le preguntó:

_ ¿Y cómo lo hago?

Ser humilde a veces no es fácil; pero como sé que eres un niño listo, me gustaría que comenzaras  ayudando a un compañero a entender los temas, prestar útiles al que no tiene, dejarle las tareas de clases al que haya faltado…_ respondió el padre.

_ Pero yo nunca he hecho eso. Al contrario, siempre se lo he negado_ explicó Manuel.

_ Pues mañana será un buen día para que comiences a hacerlo_ susurró el padre mientras le daba un fuerte abrazo.

Al día siguiente Manuel intentó hacer todo lo que le había dicho su padre. Pero sólo Juan aceptó su ayuda. Los demás niños no creían en su cambio de actitud  porque fueron muchas las veces que se sintieron humillados y menospreciados por él. Así que Manuel seguía sólo y triste en el recreo hasta que Juan muy apenado se le acercó y le aconsejó:

_ Manuel si realmente quieres aprender a ser un niño humilde y dejar el orgullo a un lado, creo que deberías pedir perdón al grupo.

Manuel se lo pensó dos veces porque nunca había pedido perdón a nadie, era muy difícil para él. Pero minutos después se acercó al grupo y les pidió perdón a todos. Entonces sus compañeros lo abrazaron, lo perdonaron y jugaron felices en el recreo.

Minutos después cuando entraron al aula todos sus compañeros le hicieron un gran dibujo con muchos corazoncitos y un mensaje que decía:

La humildad es el primer paso para alcanzar la grandeza. 

A partir de entonces, Manuel escuchaba y valoraba las ideas de sus compañeros ganándose la amistad y el cariño de todos. Y aprendió a trabajar en grupo.

Autora: María Abreu

Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y alcanzarás el favor del señor. (Eclesiastés 3: 18)


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EL SENTIDO DE LA VIDA


En las profundidades de un denso bosque vivía un lémur que se había apartado de los demás porque consideraba que muchos lémures eran falsos, envidiosos y mentirosos. Esta situación le obligó a sentirse muy solo.
Por ese motivo una mañana se despertó y salió de su casita a buscarle un sentido a la vida.

Caminando por el bosque con la cabeza cabizbaja, el lémur escucha el canto de un pájaro y se acerca a preguntar:

_ ¿Cuál es el sentido de la vida? y éste le responde:

_ El sentido de la vida es expresar tus emociones a través del canto.

Más adelante una oveja le dijo:

_El sentido de la vida es ayudar a los demás.

Luego un león continuó diciendo:

_ El sentido de la vida es disfrutar de la comida y la bebida.

Conforme iba avanzando un tigre exclamó:

_ ¡El sentido de la vida es ser feliz y hacer feliz a los demás!

En seguida un burro gritó:

_ El sentido de la vida es disfrutar del trabajo.

Más adelante un camaleón que llevaba varias horas aburrido en la rama de un árbol concluyó:

_ ¡La vida no tiene sentido!

Desconsolado, el lémur se arrimó al tronco de un árbol y en ese momento una mariposa que estaba bebiendo néctar sentada sobre los pétalos de una rosa se apresuró a decirle:

_ ¡El sentido de la vida es el amor; porque el que no ama no ha conocido a Dios!

Desde ese momento el lémur decidió amar. Poco a poco comenzó a integrarse de tal manera que en los días de frío se acurrucaba junto a los demás formando una bola de lémures para conservar el calor.

Autora: María Abreu.


Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. ( Lucas 10:27)


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