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jueves, 22 de marzo de 2018

EL PÁJARO CALVO – Cuento sobre el acoso escolar


En la espesura del bosque vivía un pequeño pájaro de pico marrón con plumas azuladas y verdes. Pero este pájaro no tenía plumas en la cabeza. Era totalmente calvo. Sin embargo su  mamá lo amaba igual que a su otro hermanito.

Su mamá le enseñó a correr, a salta, a volar y sobre todo… a cantar y a ser feliz sin que sintiera complejo por su diferencia física.

Un día su madre le dijo:

_ Pajarito Luis, ya tienes edad de ir a la escuela y hacer nuevas amistades.

El pajarito Luis sintió miedo al rechazo y le dijo:

_ Mamá, en la escuela se burlarán de mí.

La madre se acercó con mucha ternura y le explicó:

_ Pajarito Luis, sólo eres un poco diferente a los demás; pero eso no te hace inferior al resto. Los amigos te aceptarán como eres. Y dándole un piquito le animó a que volara hacia la escuela.

Cuando llegó a la escuela, observó que ésta era una hermosa colina con aromáticas flores, árboles con toda clase de frutas y un pequeño riachuelo para beber agua.

Muy contento se posó sobre una rama de un pequeño árbol donde estaban otros pájaros y al tratar de hablar con ellos éstos comenzaron a burlase señalándole la calvicie. El pajarito Luis se sintió muy triste y le salieron dos lagrimitas de los ojos.

Cuando sonó el timbre del recreo todos los pájaros bajaron de las ramas al suelo para jugar al fútbol dejando al pajarito Luis fuera del grupo.

Pasados unos minutos todos empezaron a señalarle y a burlarse del él al verlo en la orilla del río echándose agua en la calvita para refrescarse ya que el sol lo estaba abrazando demasiado.

_ ¡Mira, la calva le brilla con el sol!_ seguían riéndose.

Y otros cantaban:

_”Que brille la luna, que brille el sol, que brille la calva de ese señor.”

El pajarito Luis muy triste y cabizbajo se apartó del lugar y se sentó bajo la sombra de un árbol.

Mientras los demás seguían burlándose, una pajarita llamada Rosita de plumitas rosadas y blancas le estaba observando y acercándose le dijo:

_ ¿Te gustaría ser mi amiguito?


Al pajarito Luis le brillaron los ojos de emoción y le contestó que sí.

Según pasaban los días el pajarito Luis seguía siendo objeto de burla en la escuela hasta que un día su amiguita la pajarita Rosita tomó una decisión. Llegó muy temprano a la escuela con la cabeza totalmente calva. Se había arrancado las plumas de la cabeza para estar igual que su amiguito.

Los demás pájaros que iban llegando a la escuela se sorprendieron al verla sin decir ni media palabra. Pasados unos minutos algunos de estos pájaros que se habían estado burlando del pajarito Luis hicieron lo mismo que la pajarita Rosita. Se arrancaron las plumitas de la cabeza y se quedaron calvos.

Lejos de la escuela, en su casita, el pajarito Luis le lloraba a su madre porque no quería volver a la escuela. Ya no soportaba las burlas, estaba sufriendo mucho y muchas veces aparecía dentro de él un sentimiento de enojo. Pero su madre con mucho amor le animó a seguir adelante diciéndole:

_ No es más fuerte el que más sufre, sino el que en medio del sufrimiento tiene la fortaleza para no pagar a nadie mal por mal.

El pajarito Luis después de escuchar el mensaje de su mamá se le pasó el enojo y voló hacia la escuela. Allí como de costumbre se posó sobre la rama del pequeño árbol donde estaban los demás pájaros y agachó la cabeza.

_ ¡Hola pajarito Luis, perdónanos! ¡Queremos ser tus amiguitos! _ dijeron muchos pájaros.

El pajarito Luis levantó la cabeza y se sorprendió a verlos a todos con la cabeza calva. Al sonar el timbre todos bajaron a la colina y como de costumbre comenzaron a jugar al fútbol, pero esta vez incluyeron en el grupo al pajarito Luis.

Pero mientras jugaban el sol comenzó a calentarles la calva y corrieron al pequeño río a refrescarse la cabeza. Una vez allí empezaron a mirarse unos a otros y comprendieron que es muy fácil burlarse de los demás cuando no estamos en su misma situación. Al final todos se hicieron muy buenos amiguitos.

Desde entonces, la mamá del pajarito Luis le empezó a hacer lindos sombreritos para cubrirse del sol al ver que ya era aceptado por el grupo.

Autora: María Abreu

¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores se deleitarán en hacer burla? (Proverbios 1:22)




viernes, 16 de marzo de 2018

The Mouse Who Did Not Forgive - El ratón que no sabía perdonar


In a small village called “Mouseington” there lived the mouse Juanito in a house built from the inside trunk of an ancient tree.

From time to time, he´d leave to wander through the village but these days he´d always walk with his tail  hanging down because he was feeling bitter. He was disappointed by his friends humiliating and offending him. For this reason, he cut ties with everyone and decided to live alone.

One day, while Juanito was out gathering nuts, a blue bird came to “Mouseington” singing out a warning of the arrival of a great storm.

Face with this warning, all the mice ran away towards the mountain to build tunnel-shaped dens among its rocks.

When Juanito had finished making his den, a very friendly little mouse came near, offering him soft feathers to make the den´s floor more comfortable, but Juanito refused.

Juanito was also approached by a mice couple asking him for some nuts, but Juanito did not give them any.

An elderly mouse, seeing Juanito´s behaviour, decided to come up and ask him a question:

_What is going on with you, Juanito? Why are you behaving in such a way with the others?

_Because they offended me and hurt me in the past! – replied Juanito.

_But don´t you realize that you´re also hurting others’ feelings with your behaviour? It´s impossible to walk through this life without hurting and being hurt.

Juanito remained silent and the wise old mouse added:

_You must to learn to forgive. Forgiveness is the best path to achieving inner peace because it frees us from resentment.

In that very moment the rain began to fall and Juanito asked the wise old mouse to stay with him in his den.

A few hours later, the storm passed and all the mice, wearing their little sunglasses, left their dens to sit on the rocks and enjoy the first rays of the sun.

At that moment, Juanito arrived with his tail high in the air and shared his nuts and seeds with everybody. In doing so, he had apologised for his behaviour and forgave those who had hurt him.

Author: María Abreu

For if you forgive other people when they sin against you, your heavenly Father will also forgive you. (Matthew 6:14)

LEER EL CUENTO EN ESPAÑOL: El ratòn que no sabía perdonar



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