.

miércoles, 12 de mayo de 2021

El conejito Fito se enoja por todo _ Cuento corto

Mamá coneja se va de compras a la tienda de juguetes con el conejito Fito con la intención de comprarle una hucha.

Cuando entran a la tienda éste se queda impresionado con la boca abierta al ver tantos juguetes. Y le echa mano a un cochecito.


 

_ ¡Hijo, colócalo en su lugar!

_ ¡No ¡

Ante la negativa, mamá coneja le quita el juguete y lo pone en su sitio.

El conejito Fito al verse sin el cochecito, es tanto su enfado que la carita se le pone roja y la frente arrugada. Y dando pataletas se pone a llorar.

Mamá coneja intenta calmarlo explicándole:

_ Hijo el dinero no nos alcanza para comprar ese juguete.

Sin embargo, el conejito Fito en lugar de calmarse cruza los brazos, pone la cara arrugada y fea, y se va a un rincón de la tienda.

Mamá coneja sin perder la calma se le acerca y con mucha ternura le explica:

_ Sé que te sientes frustrado porque no te puedo comprar ese juguete, pero no por eso debes enfadarte ni gritar para expresar lo que sientes.

Mamá coneja le dio un abrazo y negoció una solución para comprar aquel juguete.

Para ello le habló del ahorro y le compró la hucha con forma de cerdito para que aprendiera a ahorrar y se marcharon.

Pasado un tiempo volvieron a la tienda y con el dinero que el conejito Fito había ahorrado compró el cochecito

De esta manera mamá coneja no sólo le enseñó el valor del ahorro sino que también le enseñó a dominar sus emociones y a tener paciencia.

 

 Autora: María Abreu

La discreción del hombre le hace lento para la ira, y su gloria es pasar por alto una ofensa.

(Proverbios 19: 11



Al conejito Fito no le gusta que cojan sus cosas sin permiso - Cuento corto

La liebre es un amiguito que le lleva dos años de diferencia al conejito Fito. Y cuando va a visitarlo nunca le pide permiso para usar sus juguetes.

Esto hace que el conejito Fito se ponga muy triste, que casi no hable y se ponga a llorar en silencio.


 

Papá conejo que nota la tristeza de su pequeño conejito lo abraza y llamando a la liebre se sienta con ambos y les explica con cariño:

_ Liebre, debes aprender a pedir permiso antes de usar los juguetes del conejito Fito y también darle las gracias. Algo igualmente importante, es pedir perdón y compartir.

Con este consejo la liebre se acercó al conejito Fito y le dio un abrazo súper fuerte para que dejara de llorar.

Acto seguido le pidió perdón y le invitó a jugar juntos.

Desde ese día la liebre entendió cuán importante es aprender a pedir permiso para usar las cosas de los demás.

Autora: María Abreu

 

No niegues un favor a quien te lo pida, si en tu mano está el otorgarlo. (Proverbios 3: 27

 



El conejito Fito tiene miedo a su propia sombra - Cuento corto

Papá y mamá conejo van con el conejito Fito a la parte llana del bosque para jugar al fútbol.

El pequeño conejito se divierte corriendo detrás de la pelota, pero apartando la mirada de ésta se da cuenta de que una sombra proyectada en el suelo lo está persiguiendo.

Corre sin parar, para intentar alejarse, pero la sombra continúa persiguiéndolo donde quiera que va haciendo sus mismos movimientos.


 

Al no poder librarse de la sombra, el conejito Fito se pone a llorar desesperadamente y corre aterrado a los brazos de mamá coneja que abrazándolo le explica:

_ Hijo, no tengas miedo, la sombra es tu propio cuerpo que se refleja en el suelo.

El conejito Fito mira al suelo y se da cuenta de que la mancha oscura y sin rostro aún sigue ahí a su lado y grita aún más fuerte.

Papá conejo se acerca y le explica:

_ Hijo, todos tenemos una sombra. Yo tengo una, observa cómo me pongo a bailar con ella.

El conejito Fito mira a su padre y le da mucha risa ver lo mal que baila.

_ Ven hijo, baila y salta con la tuya_ le invitó papá conejo.

En ese momento el conejito Fito se aleja de los brazos de mamá coneja para bailar y saltar con su sombra.

Desde ese día, la sombra pasó de ser algo tenebroso a algo divertido para el pequeño conejito.

 

Autora: María Abreu

El que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. (Salmos 91: 1) 



El conejito Fito no quiere comer verduras - Cuento corto

Mamá coneja sentada en el comedor de la cocina le dice al conejito Fito que la comida del día es unas ricas verduras hervidas.

El conejito Fito con cara de rechazo se queda mirando el plato de verduras y tapándose la boca con las dos manos dice que no.


 

Mamá coneja se sienta a su lado y le explica que las verduras le ayudarán a crecer sano y fuerte. Pero el conejito Fito vuelve a decir que no y empuja el plato.

Papá conejo viendo la negativa del conejito Fito de comer verduras se acerca tranquilamente y empieza a hacer una carita feliz de verduras.

Para ello cogió una rodaja de pepino, le puso dos guisantes para los ojos y una tirita de zanahoria para la boca feliz.

El conejito Fito entre la duda y la curiosidad fija su mirada en la carita feliz de verduras y se queda atengo mirando a papá conejo comérsela.

Papá conejo seguía haciendo carita feliz de verduras, hasta que de repente ve cómo el conejito Fito de un zarpazo coge una y se la come entre risas.

Con este juego papá conejo enseñó al conejito Fito a comer las ricas verduras.

 

Autora: María Abreu

Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios. (Eclesiastés 9:7) 

 

 



jueves, 22 de abril de 2021

LA NIÑA QUE LLORABA POR TODO - Cuento corto - Cuento para dormir

Sara es una niña amistosa y juguetona, pero llora por todo. Cada vez que su madre la lleva a la tienda a comprar calcetines Sara llora y hace rabietas porque quiere que le compren un osito de peluche.

_ Sara, ahora no podemos comprarlo. No tenemos dinero suficiente. Debemos esperar a final de mes _ declara la madre.

_ ¡Waa, waa! ¡Quiero el oso de peluche! _ replica Sara entre sollozos.

_ ¡No se llora por todo Sara! _ Le recrimina la madre, y agarrándola de la mano la saca de la tienda y la lleva a comer helados.


 

.... ....

En la heladería Sara intenta saltarse la fila porque no tiene paciencia para esperar su turno. La madre la agarra por los brazos y le explica:

_ ¡Espera turno Sara!

_ ¡Waa, waa!¡Quiero un helado!

La madre entristecida no le compra el helado y agarrándola por la mano se la lleva a casa.

Cuando llegan a casa, Sara ve a su hermanito jugando con su pelota de tenis y entra:

_ Waa, waa!  ¡Esa pelota es mía!

_ Sara, te he dicho que no llores por todo_ le reprocha la madre.

Y así era el día a día de Sara y su madre.

Hasta que llegó un momento en que la madre cansada de los gritos, las rabietas, zapateos y berrinches de su hija, decide tajantemente decirle que no se habla llorando. Que de esa manera no se consiguen las cosas.

Pero Sara al escuchar la explicación de su madre se pone a llorar:

_ ¡Waa, waa, waa!

_ Sara, si lloras no te entiendo; si me quieres decir algo, dímelo sin llorar.

..... ...

_ ¡Waa, waa! _ entre hipos y sollozos Sara intentaba decir algo, pero su madre la ignoraba completamente.

_ Si me quieres decir algo, dímelo sin hipos y sin llorar, porque llorando no te entiendo.

Ante las resistencia de la madre de no prestarle atención por decir las cosas llorando Sara se limpia la carita y le dice:

_ ¿Puedo merendar bizcocho de chocolate con mi hermanito?

_ ¡Claro que puedes hija! _ ¿Te das cuenta de que cuando pides las cosas sin llorar se te entiende perfectamente lo que me quieres decir?

_ Sí, mamá_ respondió Sara con una dulce sonrisa.

 Desde ese día Sara dejó de decir las cosas llorando, porque si lo hacía sabía que su madre y su hermanito la ignorarían completamente.

 

 

Autora María Abreu

Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.  (Jeremías 1:7)



miércoles, 21 de abril de 2021

EL NIÑO QUE SE ENOJABA POR TODO - Cuento corto

Adán, era un niño, que se enfadaba por todo. Se enfadaba cuando no quería irse a dormir, cuando le controlaban las horas, de jugar a los videojuegos, se enfadaba cuando no le daban las cosas que él quería…

Cuando Adán se enfadaba, chillaba, daba portazos, pegaba puñetazos a la pared, rompía y tiraba cosas al suelo.

En el colegio, se metía en peleas, por sus frecuentes enfados.


 

.... ....

La madre, siempre le explicaba, que cuando ella se enfadaba no insultaba, no gritaba ni agredía a nadie, pero a Adán le daba igual los consejos de su madre.

Como Adán no sabía controlar sus frecuentes enfados, la madre le propuso un juego:

 _ ¿Hijo podemos jugar al semáforo?

_ ¿Qué juego es esa mamá? _ preguntó Adán viendo la tele, en su habitación muy enfadado.

..... ....

_ Es un juego que te ayudará a controlar tus emociones _ explicó la madre.

_ ¡Mmmm! ¡No sé…, creo que será aburrido! _ dedujo Adam.

Pero la madre, con palabras dulces, logró convencerle. Se sentaron en el suelo con unas cartulinas e hicieron, varios semáforos. Luego los pegaron en la habitación, en el salón, en la cocina y en el baño.

 Desde ese momento, cuando la madre le decía, que ya era hora de parar de jugar a los videojuegos Adán se enfadaba, pero seguidamente leía el semáforo de su habitación que decía:

_ ROJO. Para, no explotes de enfado.

Luego cuando iba al baño y se había terminado el papel de baño, Adán se enfadaba, pero leía el semáforo que decía:

_ AMARILLO. Piensa qué puedes hacer para solucionar lo que pasa.

También cuando entraba en la cocina y encontraba a su madre preparándole una comida que no era su favorita, Adán se enfadaba, pero leía el semáforo que decía:

_ VERDE. Actúa sin gritar ni chillar.

Con el juego del semáforo cada día Adam iba aprendiendo a controlar sus emociones y recuperando los amigos que había perdido por sus frecuentes enfados.

 

Autora: María Abreu

El que tarda en airarse es grande de entendimiento. Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad. (Proverbios 14:29)



El conejito Fito no obedece a sus padres - Cuento corto

Mamá coneja, le aconseja al conejito Fito, que no vaya a jugar al Sur del bosque, porque un enooorme coyote gris, suele pasear por el lugar.

El conejito Fito, al escuchar la historia del gran coyote gris, le despertó mucha curiosidad de conocer uno, a pesar, de la prohibición, de mamá coneja.

Por eso, le pidió permiso, para que le dejara ir a jugar, al jardín del bosque.

Con el permiso de mamá coneja, el conejito Fito salió de la casa con la finalidad de ir a conocer al gran coyote gris, pese al peligro que esto, le podía ocasionar.

 

El conejito Fito, camina oculto silencioso, entre los troncos de los árboles para ver al gran coyote gris.

De repente siente que alguien le tira de la oreja, y cuando voltea la cabeza se encuentra cara a cara, con el gran coyote gris.

Intenta huir, pero el gran coyote gris, lo tiene atrapado por la oreja.  El conejito Fito, siente que su vida pende de un hilo, y para salvarse, grita y da patadas al aire.

Con tantos movimientos, milagrosamente, el conejito Fito logra deslizarse de las garras del gran coyote gris, y sale huyendo del lugar.

El gran coyote gris lo persigue, pero no logra atraparlo, porque el conejito Fito consigue ocultarse en una pequeña madriguera.

Ahí dentro, oculto y silencioso, el conejito Fito temblaba de miedo.

Pasaban las horas, y el conejito Fito tenía cuidado hasta de asomar el morrito por el agujero de la madriguera.

....... .....

Papá y mamá coneja, al ver que se hacía tarde, y que el conejito Fito no había llegado a casa, salieron a buscarlo al bosque.

Preocupados, caminaban por el bosque y lo llamaban por su nombre, pero el conejito Fito no respondía.

De repente, a lo lejos, logran ver al gran coyote gris acostado, acechando frente a la puerta de una madriguera. Entonces se dieron cuenta de que ahí dentro, podría estar oculto el conejito Fito.

Mama coneja y papá conejo, se, escondieron detrás del tronco de un gran árbol y desde allí, empezaron a tirarle piedras y palos al gran coyote gris, logrando ahuyentarlo.

Luego corrieron y se metieron dentro de la madriguera llamando y buscando al conejito Fito, mas éste no respondía.

Papá conejo, buscó en un pequeño agujero, dentro de la madriguera y, ahí dentro encontró al conejito Fito oculto y muy asustado. Papá conejo, lo cogió en brazos y se lo llevó de regreso a casa.

.... ....

Una vez en casa, papá conejo con mucho amor le explicó al conejito Fito, que no se puede ser desobediente y salirse con la suya. La desobediencia, siempre trae consecuencias.

 

Autora: María Abreu

 

Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. (Efesios 6: 2-3)

 

 



lunes, 15 de marzo de 2021

El conejito Fito aprende a cepillarse los dientes correctamente

El conejito Fito termina de cenar su purecito de calabaza y zanahoria. Acto seguido, se baja de la silla para irse a dormir.

Mamá coneja le dice que no se puede ir a la cama sin cepillarse los dientes, y tomándolo de la mano se lo lleva al baño.

Frente al lavado, mamá coneja, le da un cepillo de dientes y pasta con sabor a menta fresca, pero el conejito Fito se niega diciendo a todo que no.

Ante la negativa del pequeño conejito, mamá coneja intenta convencerle explicándole:

_ Si no te cepillas, unos bichitos empezarán a comerse tus dientes y les harán unos agujeros llamados caries.

El conejito Fito, como no quería tener agujeritos en los dientes, agarró el cepillo y empezó a cepillarse.

Entonces mamá coneja cepillándose ella le explica la manera correcta del cepillado.

Los dientes en forma de movimientos circulares, de arriba abajo, y las muelas en movimiento, barriendo hacia adelante.

De esta manera, el conejito Fito aprendió a cepillarse los dientes y se fue con sus dientes limpios a dormir.

..... ......

Cada día el pequeño conejito se cepillaba los dientes 3 veces después de cada comida, y sus dientes estaban fuertes, blancos y sanos.

 

Autora: María Abreu

Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día. (Salmos 25: 5)





domingo, 14 de febrero de 2021

El conejito Fito es rechazado por una conejita - Cuento sobre la amistad

¡No quiero ser tu amiguita! _ le dijo la conejita Alicia al conejito Fito cuando éste le preguntó si podía jugar con ella en el jardín del bosque.

Al escuchar esto, los ojitos marrones del pequeño conejito se empequeñecieron de tristeza al sentirse rechazado.

 


Más tarde, la conejita Alicia comenzó a regar las flores del jardín con un cubito de agua. El conejito Fito que estaba debajo de un árbol, dio un salto y preguntó:

_ ¿Puedo ayudarte?

...... ......

_ ¡No gracias!  ¡No creo que seas capaz de hacer esto!

Con todos estos rechazos, el pequeño conejito caminó hacia el árbol con un sentimiento doloroso en su corazón y pensando:

_ ¡A mí nadie me quiere!

Desde ese momento el conejito comenzó a perder autoestima. Y el sentimiento de rechazo comenzó a destruirlo por dentro.

...... ....

Tanto es así que cuando los animales jugaban, en el jardín, el conejito Fito se quedaba debajo de un árbol, por temor a que también le rechazaran.

El amigo zorro que conocía, su situación, se acercó al árbol y mirándole a los ojos le explicó:

_ Conejito Fito, si la conejita Alicia te rechaza es porque tiene un problema con ella misma, no tú.

_ Es que no sé cómo vencer este sentimiento de rechazo _ se lamentó el conejito.

_ La mejor manera de vencer el rechazo es reconocer el valor que tienes y lo competente que eres para muchas cosas.

Con este consejo, el conejito Fito sacó pecho, se puso de pie y saltó pensando:

_ ¡Tengo valor, soy competente!

Y entre salto y salto se acercó a los demás animalitos, se puso a jugar con ellos e hizo nuevos amiguitos.

La conejito Alicia, cuando vio lo querido y aceptado que era el pequeño conejito, se acercó diciéndole:

_ Perdóname, me gustaría ser tu amiguita.

El conejito Fito muy animado aceptó la amistad y no permitió que nunca... más el rechazo de alguien le hiciera sentirse inferior ni dolor en su corazón. 

Autora: María Abreu

¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? (Romanos 2:4)

..... ....


viernes, 12 de febrero de 2021

El conejito Fito tiene miedo a la oscuridad (Cuento corto)

Dentro de su habitación, mamá coneja lee un cuento al conejito Fito antes de dormir. Al terminar de escuchar el cuento éste le dice que no quiere dormir solo, porque la habitación está muy oscura.

En ese momento mamá coneja busca una luciérnaga y la pone al lado de la cama para que alumbre la habitación; pero el conejito Fito sigue insistiendo en que la habitación está muy oscura.


 

Entonces, mamá coneja lo acerca a la ventana, y comienza a mostrarle el cielo.

Le explica, que las estrellas parpadean, porque tienen sueño. Y que la luna siempre deja su luz encendida para que nadie tenga miedo a la oscuridad.

....... ......

Aprendiendo acerca de la belleza de la oscuridad, el conejito Fito se queda dormido muy a gustito y mamá coneja lo lleva a su cama.

 

Autora: María Abreu

En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. (Salmos 4: 8)

..... ...


viernes, 27 de noviembre de 2020

El conejito Fito aprende a preparar su maleta

Mamá coneja y papá conejo, abren la maleta del conejito Fito en su cama y le van nombrando todo lo que necesita para ir a la playa.

Cada vez que ellos nombran algo, el conejito Fito lo busca corriendo y lo lleva a su maleta: traje de baño, toalla, protector solar… Una vez terminado de arreglar la maleta se van a la playa.

De camino, el pequeño conejito va mirando por la ventana del coche, y se queda con la boca abierta de todo lo que ve, ya que es la primera vez que sale fuera del bosque.


 

Cuando llegan a la playa, al conejito Fito le da mucha risa sentir la arena en sus pies, a veces húmeda y a veces seca.

Mamá y papá conejo se sientan con él en la arena y le enseñan a hacer un castillo.

..... ...

Cuando tienen el castillo de arena casi terminado llega una ola y lo derrumba, esto hace que el conejito Fito se ponga a llorar desconsoladamente.

Mamá coneja le limpia las lagrimitas y le explica:

_ No llores pequeñín. Porque esta es la manera que tiene el mar de jugar con los niños.

 Esta explicación, no convence para nada al conejito Fito, que no para de llorar.

Entonces, papá conejo lo toma de la mano y decide llevarlo a un charquito entre unas rocas.

Allí le enseña muchos pececitos de diferentes colores, juegan a atraparlos y a tirarlos nuevamente al charquito de aguas. Entre risas se dirigen al mar y el conejito Fito aprende a nadar.

De esta manera el pequeño conejito se olvidó de lo que, la ola del mar, le había hecho a su castillo de arena.

 

Autora: María Abreu

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. (Salmos 16: 11


 

....


sábado, 31 de octubre de 2020

El conejito Fito aprende a ordenar su habitación

Mamá coneja está sentada en el sofá del salón viendo la tele cuando de repente oye al conejito Fito llorando en su habitación.

Rápidamente se levanta del sofá y va a investigar por qué está llorando.

Cuando abre la puerta observa al pequeño conejito buscando algo por todos los lados sin dejar de llorar. Y se da cuenta que está buscando su carrito de juguetes preferido y que no lo encuentra.




 

En ese momento mamá coneja se le acerca, le toma de la mano y le explica:

_   Es normal que no encuentres su carrito de juguetes por todo el desorden que tienes en su habitación. Si quieres encontrarlo primero piensa en el orden.

..... .....

_ ¿Por qué mamá? _ preguntó el conejito Fito

Observa tu cuerpo, todo está en su lugar. Imagina que tus ojos un día estuvieran en las manos, otro día en los pies o en las rodillas _ expuso su madre.

_ ¡Eso sería un desastre! _ exclamó el pequeño conejito.

_ Pues debes aprender que el orden es importante para saber dónde está cada cosa _ reveló su madre.

_ ¡Yupi! Pues voy a ordenar mi habitación para encontrar mi carrito preferido.

Dicho esto, el conejito Fito comenzó a ordenar su habitación:

Recogió la ropa limpia y la guardó en el armario. La sucia la llevó a una cesta. Los zapatos los colocó en el zapatero.

_ ¡Lo estás haciendo muy bien! _ susurró mamá coneja.

Y finalmente le dijo que recogiera la sábana del suelo. Cuando el conejito Fito levantó la sábana encontró ahí oculto el carrito de juguetes y se puso muy feliz.

En ese instante mamá coneja volvió a explicarle que el orden es importante para saber dónde está cada cosa.

Autora: María Abreu

 

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmos 51:10)

 



← ANTERIOR PROXIMA → INICIO

SUSCRÍBETE

Vistas de página en total

TE GUSTARON LOS CUENTOS?

Sports

Cuentos por categorías

m

Visita feliz