Había una vez un
hermoso árbol plantado en un gran bosque, con tronco recto y fuerte de color
marrón. Sus ramas eran finas, sus hojas de color verde oscuro y sus flores muy llamativas que
muchas veces se convertían en ricas frutas.
En su copa había un nido
con dos pichoncitos y cada mañana se podía escuchar a la madre de éstos dando la bienvenida al día que comenzaba a través de su dulce canto.
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.........
Este maravilloso árbol
daba sombra y frescor, sus ramas brindaban asientos y cuando éstas jugaban con
el viento dejaban caer sus ricas frutas al suelo las cuales servían de suculento
alimento.
Sin embargo, a su lado,
vivía otro árbol seco, feo y pequeñito que le miraba con mucha
envidia.
_ ¿Qué haces para estar
tan bello y frondoso? Porque yo lo he intentado y no he podido lograrlo_
preguntó el árbol seco.
.....
.....
_ No puedes ser bello y frondoso porque estás podrido de envidia y malos sentimientos en tu interior_ explicó el frondoso árbol.
_ ¿Y qué debo hacer?_ preguntó
tristemente el árbol seco con lágrimas en sus dos únicas hojitas.
_ Debes curarte por
dentro para que pueda brotar la belleza que duerme en tu interior_
expuso el frondoso árbol.
Entonces el árbol seco
reflexionó y decidió sacar todos los malos sentimientos que le habían hecho
permanecer podrido y seco durante tanto tiempo. Y desde ese momento la hermosura que había dentro del él comenzó a agitarse haciendo que salieran ramas y hojas verdes, bellas flores y ricas frutas alcanzando así una gran altura.
Ante este interesante
acontecimiento ambos árboles lo celebraron muy felices con un concierto de
ruiseñores en sus ramas y se hicieron muy buenos amigos.
Autora: María
Abreu
El corazón apacible es vida a la carne; mas la envidia, pudrimiento de los huesos. (Proverbios 13:14)
En un gran castillo
vivía una joven princesa la cual todos los días miraba en el espejo sus ojos
verdes, su largo pelo negro y su cuerpo escultural. Era consciente de su
belleza y le preocupaba mucho envejecer; por eso vivía obsesionada con ponerse
cremas antiarrugas dos veces al día.
Hasta que un día se
cansó de las cremas y los tratamientos de belleza; por esa razón llamó a uno de sus consejeros para que le
diera alguna idea para no envejecer y éste le dijo:
_ Hay un árbol que a
las 12:00 en punto de la noche, en su copa nace una hermosa flor blanca, la
cual cae al suelo y aquél que logre agarrarla podrá pedir cualquier deseo y le
será cumplido.
_ ¿Y cómo se llama ese
árbol? _ preguntó la princesa esperanzada.
_ Es el bambú_
respondió el joven consejero.
_ El bambú no tiene
flores_ expuso entre dudas la princesa.
_ Sí que la tiene, pero
es un gran misterio_ susurró el joven consejero.
_ Entonces llévame a
ese lugar para pedir mi más anhelado deseo_ indicó la princesa.
Y así lo hicieron,
cada noche montado a caballo el joven consejero
la llevaba al bosque, allí permanecía la princesa con su mirada fija en el
bambú para ver el nacimiento de la blanca flor. Sin embargo el joven consejero
se quedaba mirándola fijamente.
Pero conforme iban
pasando los meses la princesa se desesperaba y lloraba con la cabeza recostada en
el tronco del bambú; porque a las 12:00 de la noche la blanca flor nunca
aparecía. Y el joven consejero al ver su sufrimiento se acercó y con voz dulce
le dijo:
_ Princesa, es hora de
irnos al castillo.
_ No me quiero ir. ¿No
ves que van pasando los años? Me saldrán arrugas, me dolerá la cadera y no
podré usar tacones; todo por la vejez_ decía la princesa entre lágrimas.
_ No te preocupes por
la vejez y, si llega, acéptala de una manera natural dando gracias por todo lo
vivido. Realmente basta con sacarle el máximo provecho al día de hoy y ser
feliz_ explicaba el joven consejero.
_ ¡No, tú no me
entiendes!_ gritó la princesa angustiada.
En ese mismo instante,
unos pajaritos se posaron sobre las ramas del bambú e hicieron caca que cayó
sobre el hombro de la princesa. Ésta entre gritos, llamó al joven consejero el
cual llegó corriendo; pero acto seguido los pajaritos repitieron la misma acción
sobre la princesa.
Sin embargo, esta vez,
la princesa comenzó a sonreír y al mirar hacia arriba vio que los pajaritos comenzaban
a agitar sus alas para irse al sentirse descubiertos.
Entonces la princesa al
ver que se escapaban comenzó a correr detrás de ellos entre risas.
Mientras iba corriendo reflexionaba
sobre las cosas importantes de la vida y empezó a sentirse libre. En ese
instante, cambió de rumbo corriendo con los brazos abiertos hacia el joven
consejero.
Éste sentado en el
suelo la observaba atónito y, su reacción fue levantarse y esperarla con los
brazos abiertos. Se fundieron en un abrazo y segundos después la princesa
mirándole a los ojos le dijo:
_ ¡Gracias por este
gran momento! El ser humano primero es y, luego decide ser. Mas yo
decido ser feliz en mi juventud sin preocuparme tanto por la vejez.
Y… definitivamente quiero ser feliz a tu lado.
El joven consejero se
quedó sin palabras por unos segundos ante la declaración de la princesa.
_ Yo también quiero ser
feliz a tu lado, pues siempre te he amado_ expresó el joven consejero y en ese
momento se besaron.
Los jóvenes se casaron y fueron muy felices
incluso en la vejez.
Autora: María
Abreu
La gloria de los
jóvenes radica en su fuerza; la honra de los ancianos, en sus canas. (Proverbios
20:29)
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primaria, cuentos para niños de preescolar
Ramón, un niño de 13
años era atacado continuamente por el asaltante del silencio y, ese asaltante
era la Ira que vivía dentro de otro compañero
de clases llamado Perencejo.
Perencejo cuando se
irritaba arrugaba el rostro y se ponía muy, pero que muy feo y cuando hablaba
aumentaba mucho el tono de su voz, también hacía gestos súper exagerados
cuando insultaba a Ramón.
Pero ante los insultos, Ramón no le respondía de la misma manera para no poner en peligro su
tranquilidad.
Aunque mantener esa
tranquilidad a veces era muy difícil; por eso un día pensó en una estrategia
para eliminar cualquier resentimiento y odio dentro de él cuando fuera
insultado con grotescas palabras.
Así quecada vez que era insultado, en lugar de ponerse triste y comenzar a llorar,
se mostraba racional, indolente y tranquilo.
Y esto causó un efecto
tan grande y desbastador sobre la Ira de Perencejo, que al no sentirse
correspondida, se asfixió en sí misma y explotó desapareciendo por completo.
Autora: María
Abreu
La blanda respuesta
quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor (Proverbios 15:1)
Un gran jardín con una
pequeña piscina en medio y al lado de la piscina árboles verdes, flores de
diferentes colores y unas plantitas de
fresas para el placer de los sentidos.
En este jardín vivía
una mariposa que gozaba de los olores de las flores y se posaba al borde de
estas para beber del néctar. También algunas tardes se tumbaba sobre sus
pétalos para disfrutar de los rayitos del sol.
Pero en el jardín no
todo era color de rosas, a veces era atacada por algunos insectos incluyendo al
escarabajo. También había días en los que se sentía sola, otros en los que
disfrutaba de la compañía de los amigos, momentos en los que sonreía y otros en
los que lloraba.
La vida era un desafío
constante; pero la mariposa tenía claro que es mejor centrarse en
la perseverancia y no en los lamentos. Así quecada día lo disfrutaba al máximo como si fuera el último y por
eso besaba las rosas.
Pasaron los años y la
mariposa envejeció y también enfermó. La enfermedad era un golpe para su
autonomía, porque cada día se iba debilitando e iba perdiendo la libertad de
hacer las cosas cotidianas de la vida.
Una tarde acostaba
sobre una hoja caída de un árbol, reconocía la fragilidad de la vida y su
finitud; por eso oraba y daba gracias a Dios por todo lo vivido hasta que pasó a vivir a la eterna
primavera.
Autora: María
Abreu
El hombre dura como la
flor del campo, el viento, la rosa y ya no existe (Salmo 103: 15_16)
En una gran ciudad
vivía una familia la cual estaba triste porque su hijo Fernando no les
obedecía. Este adolescente nunca cooperaba en la casa y siempre gritaba a sus
padres.
Sus amigos le tenían
mucho miedo porque Fernando mostraba una actitud muy violenta tanto verbal como
física, pero esto a él no le importaba, al contrario, le gustaba esta situación
porque sentía que tenía todo bajo control.
Sus padres estaban
muy preocupados y lloraban mucho porque no encontraban la manera de inculcarle
la educación y los valores necesarios para que su hijo llegara a ser un hombre
de bien en la sociedad.
Así que una mañana planearon
una salida a las montañas y se lo comunicaron a Fernando el cual les dijo que
si le preparaban la mochila con todo lo necesario iría con ellos. Y así lo
hicieron sus padres.
Sin embargo, cuando
iban de camino Fernando muy enojado daba patadas y puñetazos a los asientos
delanteros del coche porque el viaje le estaba pareciendo muy largo y le
gritaba al padre para que condujera más rápido.
......
......
La madre muy nerviosa
le propuso que cuando llegaran a la montaña jugarían al escondite con la
condición de que allí no se podía gritar. A Fernando le pareció algo absurdo e
infantil, pero al final aceptó.
Pasaron las horas y
cuando llegaron a las montañas Fernando comenzó a contar hasta diez y sus
padres se escondieron rápidamente. Luego Fernando comenzó a buscarlos pero al
ver que pasaban los minutos e incluso las horas y no podía encontrarlos se
desesperó y comenzó a gritar todas las palabras mal sonantes que estaba
acostumbrado a decir a sus padres, a los amigos, a los profesores y a todo el mundo. Pero para su
sorpresa, comenzó a notar que sus feas palabras rebotaban y llegaban a sus
oídos repetidas veces.
_ ¡Qué horror!_ vociferó
asustado al notar que sus palabras chocaban con las paredes de la montaña y
regresaban a sus oídos con diferente intensidad.
_ ¡Aquí hay un eco!_
indicó, mientras que el eco nuevamente le devolvió en duplicado el sonido de su
voz.
.......
......
Seguían pasando las
horas y Fernando continuaba solo sin encontrar a sus padres y, en su caminar un
mosquito le picó en una pierna y otra vez comenzó a decir palabras mal sonantes
dando patadas y puñetazos al aire. Pero al escuchar que el eco con una gran violencia
le devolvía el sonido de aquellas grotescas palabras se puso muy nervioso y se
asustó mucho. Entonces en silencio comenzó a pensar que era la hora de intentar
cambiar su manera de hablar y actuar porque hasta a él le estaba dando miedo su
mala conducta.
Y como ya había llegado
la noche regresó al lugar donde había dejado tirada su mochila para ver si
encontraba algunas mantas para echarse a dormir. Cuando abrió su mochila se
sorprendió al ver que sus padres no sólo le habían dejado mantas, sino también
un bocadillo para que cenara.
Con el pan en sus manos
comenzó a llorar desconsoladamente y, ahí estaba el eco haciéndole escuchar el
dolor de su sufrimiento. Al día siguiente cuando se despertó la primera palabra que dijo con mucha tristeza fue:
_ ¡Mamá te quiero!
¡Papá te quiero! ¡Los echo mucho de
menos!
El eco le devolvió las
últimas sílabas con un sonido suave y agradable al oído.
La madre, que estaba
escondida observándolo desde muy lejos con unos prismáticos detrás de una gran
roca, al escuchar esas palabras se estremeció su corazón de tal manera que quiso
salir corriendo con los brazos abiertos en busca de su hijo. Pero el padre que
estaba a su lado le escribió en un papel:
_ ¡Espera, aún no es el
tiempo!
Entonces Fernando por
primera vez recogió su manta, la dobló muy bien y la guardó en su mochila. Y
como no tenía a nadie con quien hablar le dio los buenos días al eco y sonrió al
escuchar el sonido duplicado ya que nunca le había dado los buenos días a
nadie. Luego comenzó a recoger frutas y desconsolado decía:
_ ¡Cuánto me gustaría compartir estas frutas
con mis padres! ¡Los quiero, perdónenme!
Una vez más el eco
duplicó estas palabras con sus más bellos sonidos.
Los padres al escuchar
tan lindas palabras de arrepentimiento bajaron corriendo de las montañas con
los brazos abiertos llamándole y éste al verlos corrió a su encuentro y
los abrazó pidiéndoles perdón.
Los padres muy felices
jugaron conlos sonidos del eco enseñando a Fernando a nombrar las más bellas palabras…
Autora: María
Abreu
No os engañéis; Dios no
puede ser burlado: pues todo
lo que el hombre sembrare, eso también segará (Gálatas 6:7)
¡Qué se mueran los feos!
Gritaba triste y acomplejado, cada noche un murciélago, cuando llegaba a su cueva, después de haber cazado insectos.
Una tarde, colgado boca
abajo de la rama de un árbol, contemplaba la belleza de un pavo real, que se
paseaba por el bosque,y al compararse con él,entre lágrimas gritaba: ¡Qué se
mueran los feos!
Unos niños, que estaban de paseo por el bosque, lo vieron colgado de la rama de un pequeño árbol, se acercaron y le pusieron un cigarro en la boca.
El murciélago fumaba y los miraba mientras estos se reían, pero luego
llegó la madre dando voces:
_ ¡Suelten ese feo murciélago!
Entonces el murciélago
se marchó y se colgó de la rama de otro árbol.
Desde ahí contempló, cómo las personas maravilladas
con la belleza del pavo real, le acariciaban el plumaje de color azul con reflejos verdes.
El pavo real, con gran orgullo, les exhibía el extraordinario abanico de
varios colores, que constituía su cola.
En ese momento el
murciélago recordó su piel color marrón, su cara y orejas pequeñas y entre
sollozos volvió a gritar: ¡Qué se mueran los feos!
Pero un ruiseñor, que lo
estaba escuchando se acercó a decirle:
_ No te acomplejes de tu físico. La belleza es una simple sensación del sentido de la vista y muchas
veces puede ser engañosa.
_ ¡Es que soy muy feo! ¡Me gustaría ser tan hermoso
como ese pavo real! _ explicó entre sollozos el murciélago.
_ Ya eres hermoso,
simplemente debes mostrarte como eres, aportando al mundo de una manera firme
todo el talento y toda la belleza que hay en tu interior_ sugirió el ruiseñor.
Al escuchar, esto el
murciélago se animó a salir cada noche a polinizar las flores del
pequeño bosque.
Transportaba el polen de una flor, hacia otra flor, para que produjeran semillas y frutos.
A la mañana siguiente, desde su cueva, el murciélago observó que el bosque estaba muy florecido, entonces reflexionó y
dijo:
_¡Yo también, soy parte, de la belleza de este mundo!
Autora: María
Abreu
En verdad comprendo que Dios no hace acepción de
personas (Hechos 10:34)
Un niño de doce años de
edad se dispuso a buscar la felicidad en todas las cosas y en cada circunstancia de la vida.
Y una tarde decidió coger
su cuaderno para escribir su plan de felicidad el cual estaba dispuesto a cumplir
al pie de la letra. Aunque sabía que su plan requería de gran esfuerzo y
constancia, estaba dispuesto a cumplirlo y, esto fue lo que escribió: tendré un sueño que cumplir,
venceré todos mis miedos, haré del conocimiento mi mejor aliado, viviré en paz
con los demás y aumentaré todos mis bienes materiales.
Pasaron los años y este
niño creció y cumplió muchos de sus sueños, e incluso llegó a ser un rico
empresario. Pero veía que su plan de felicidad cada día iba cuesta abajo porque
aunque tenía éxito y disfrutaba de muchas cosas sentía que todo era
muy pasajero. Esto hacía que se encontrara muy frustrado porque se daba cuenta
que realmente aún no había encontrado la felicidad.
Y para su pesar, todos
los días cuando aparcaba su lujoso coche cerca de la empresa veía a un mendigo
que amablemente siempre le saludaba con una sonrisa. Hasta que un día muy
molesto decidió acercarse a preguntarle:
_ ¿Eres feliz, o sólo
sonríes por las pocas monedas que te dan?
_ ¡Sonrío porque soy feliz, he encontrado la felicidad!_
respondió el mendigo.
_ ¿Cómo puedo ser feliz? Porque yo llevo años buscando la felicidad_ volvió a preguntar el empresario.
_ ¡La felicidad está en el hombre que encuentra la
verdad y la sigue!_ contestó el mendigo.
_ ¿De qué verdad me
hablas? ¿A quién tengo que seguir?_ curioseó el empresario.
_ ¡Jesús es la verdad! Tú
necesitas llenar tu alma de la felicidad y de bienestar eterno que sólo él te
puede dar_ aclaró el mendigo.
Entonces el empresario,
dejándole una gran cantidad de dinero se marchó con la disposición en su
corazón de buscar la felicidad en Jesús.
Autora: María
Abreu
La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
(Lucas 12: 15)
Los ruiseñores le
entonaban un dulce canto al amanecer, las flores se despertaban abriendo sus
coloridos pétalos y los insectos comenzaban a trabajar sobre los troncos y las
ramas de los árboles.
También un conejito salía
de su madriguera dando saltitos porque aprovecharía el comienzo del día para recolectar granos y zanahorias. Se
divertía saltando por encima de las plantas gramíneas y de vez en cuando cortaba
hierbas con sus incisivos superiores. También se recreaba rodando por el suelo.
¡Todo era maravilloso! ¡Un
día soleado! Una nueva oportunidad para hacer las cosas que más le gustaban en
el bosque.
Pero de repente, unas
nubes negras provenientes de las altas montañas viajaban con la fuerza del viento
y amenazaban con acercarse al centro del
bosque. El viento soplaba cada vez más fuerte y las gotitas de agua comenzaban
a caer y a evaporarse por el calor de la tierra.
Pasaban los segundos, las
gotas se hacían cada vez más grandes y se precipitaban sobre el suelo
repetidamente formando grandes charcos de agua.
El conejito con sus
pelos mojados miró para todos los lados pensando a dónde iría a refugiarse. ¡Estaba
solo y asustado!
Pero la lluvia seguía
cayendo, los truenos y relámpagos rugían de tal manera que parecía que el cielo
iba a desplomarse. Entonces el sol decidió esconderse dejando el bosque a
oscuras. También los pájaros se ocultaron y las águilas decidieron volar por
encima de la tormenta.
Entonces el conejito
espantado corrió y se escondió aferrándose al tronco de un árbol. Pero al ver a
lo lejos que un rayo partió un gran árbol en dos, se dio cuenta que estaba en
el refugio equivocado.
Corrió nuevamente
mezclándose sus lágrimas con la lluvia que caía, su corazón latía tan fuerte
que sentía que se iba a desmayar. Pero levantó la mirada y vio una enorme roca
con sus más altos picos y corrió hacia ella hasta que encontró refugio en una
pequeña cueva. Allí arriba permanecía cobijado pensando que los tiempos difíciles no duran para siempre.
Autora: María
Abreu. ( Con cariño para Yolanda).
Sólo Dios es mi
salvación y mi roca; porque él es mi refugio, jamás resbalaré. (Salmos 62:2)
Era el mes de diciembre, la profesora les había
pedido a los alumnos que preparan un dibujo de navidad, los cuales serían
presentados a un concurso.
Todos los niños se pusieron manos a la obra. Realizaron
dibujos del pesebre, del nacimiento del niño Jesús y de Papá Noel con diferentes colores e incomparables formas.
Y cuando llegó el día de dar a conocer el nombre de
ganador, premiaron al niño Andy.
Pero Carla no estaba de acuerdo con el fallo
del jurado. Le parecía injusto y poco creíbleque, que el dibujo de Andy fuera el ganador, porque ella entendía,
que su dibujo era el más bonito y el mejor decorado.
En la tarde, cuando la madre fue a buscarla a la
escuela, la vio con cara de enojada y le preguntó el motivo.
Entonces Carla le
contó todo lo sucedido y añadió, que el dibujo de Andy daba asco.
La madre guardó
silencio por unos minutos y luego preguntó:
_ ¿Qué dibujó Andy?
_ Dibujó dos gusanitos, dentro de una manzana, celebrando la navidad_ contestó Carla.
La madre, sorprendida y con una sonrisa en los labios
,la miró a los ojos y le dijo:
_ Andy ha ganado, porque el jurado ha valorado su
creatividad. Escucha, quiero que nunca olvides esto: La creatividad, es mucho más importante que la
rutina.
Al escuchar esto, Carla tomó la mano a su madre y se
marchó feliz pensando en darle la enhorabuena a su amigo Andy.
Autora: María
Abreu
No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el
enojo reposa en el seno de los necios. ( Eclesiastés 6:9)
En un lejano bosque
vivían unas hadas para las cuales su prioridad en la vida era estar siempre
bellas porque cada año un príncipe iba y elegía a una para casarse. Por eso casi
siempre permanecían bañándose con especias aromáticas en las aguas cristalinas
de la fuente de la belleza.
Una mañana cuando todas
peinaban su larga cabellera llegó un príncipe y cuando las hadas lo vieron
rápidamente salieron del agua colocándose una al lado de la otra como era
costumbre para que el príncipe eligiera a su favorita.
Pero el príncipe quedó
impactado con la belleza de Mindiz. Y para asegurarse que sería la compañera
ideal se le acercó preguntándole:
_ ¿Para ti qué es más
importante? ¿La belleza o la sabiduría?
Hada rosada
El hada Mindiz, con
olor fragante, larga y rubia cabellera, mejillas rosadas y cuerpo escultural.
Con mucha picardía le guiñó uno de sus ojos azules y respondió:
_ ¡La belleza es más
importante por supuesto!
El príncipe
decepcionado y haciendo un movimiento con la cabeza le dijo:
_ Lo siento, no creo
que seas tú a la que estoy buscando.
El hada Mindiz miraba
con mucha tristeza cómo el príncipe se marchaba mientras que las demás le
susurraban:
_ Has respondido bien
amiga. ¡No estés triste!
Al día siguiente el hada Mindiz decidió salir a buscar flores aromáticas y para su sorpresa vio al príncipe sentado bajo la sombra de un árbol. Rápidamente se hizo una corona con las flores y se la colocó en la cabeza. Luego corrió y se le presentó haciéndole un divertido baile. Pero para su desconcierto no logró impactarlo ya que sólo consiguió que terminara pidiéndole que se marchara.
Regresó minutos después
y al ver que el príncipe continuaba en el mismo lugar se agachó detrás de un
árbol y comenzó a tirarle piedrecitas.
_ ¿Qué haces?_ gritó el
príncipe agachando la cabeza.
Ella al sentirse descubierta caminando de puntita se apresuró a preguntarle:
_ ¿Qué es eso que
tienes en las manos?
_ Es un mapa_ respondió
el príncipe.
_ ¡Uy! A mí no se me da
bien leer los mapas ¿Para qué lo lees?_ preguntó el hada.
_ Estoy investigando
otras fuentes donde haya hadas que no sólo se preocupen por la belleza para
casarme con una_ respondió el príncipe.
Al escuchar esto el
hada Mindiz se fue corriendo a la fuente de la belleza y entre lágrimas se lo
contó a las demás hadas, pero éstas sólo guardaban silencio. Segundos después,
ella misma rompía el silencio diciendo:
_ Una vez escuché decir
que aquí en el bosque está la fuente de la sabiduría, podemos ir a buscar un
poco.
_ Lo sentimos por ti
amada amiga; pero sabes que nuestra profesión es estar siempre bellas. ¡Vivimos
para la belleza!_ respondió una de las hadas.
El hada Mindiz preocupada porque no quería que el príncipe se marchara sin ella decidió marcharse
sola.
Cuando llegó a la
fuente de la sabiduría se sorprendió al ver que en sus aguas cristalinas resplandecía la ciencia de los consejos y la sensatez. Y maravillada
decidió sumergirse en sus aguas.
Luego salió corriendo
en busca del príncipe y al verlo que se estaba subiendo en el caballo gritó:
_ No te vayas sin mí. ¡Llévame
contigo!
_ Lo siento, no respondiste bien a mi pregunta_ dijo el príncipe.
_ Pregúntame otra vez_
clamó el hada.
_ ¿Qué es más
importante la belleza o la sabiduría? _ preguntó el príncipe.
_ La sabiduría es más
importante_ respondió el hada.
_ ¿Por qué?_ volvió a
preguntar el príncipe.
El hada sorprendida
porque no esperaba el por qué de su respuesta, con mirada tierna respondió:
_ Porque la sabiduría nos
capacita para enfrentar con prudencia los diferentes acontecimientos de la
vida.
El príncipe muy feliz
por la respuesta bajó del caballo y la abrazó. Se la llevó al castillo y allí se casaron y fueron muy felices.
Autora: María
Abreu.
La mujer necia es alborotadora, ingenua e ignorante.
(Proverbios 9:13)