Una tarde de calor José
llegó sudado a casa después de haber jugado en el parque.
Su padre al verle sucio y
sudado le mandó a darse una buena ducha pero José se enfadó mucho. En su enfado
pateó el sofá del salón y luego se sentó con los brazos cruzados negándose.
La madre al ver el arrebato
de José se le acercó con mucha ternura y apoyando la mano sobre su pequeño
hombro le explicó:
_ ¡Hijo sé que no te
gusta ducharte! Pero debes saber que si
no te duchas puedes tener mal olor corporal y eso puede provocar la burla o el
aislamiento de los demás.
_ ¡Es que no me gusta
ducharme!
_ ¿Sabías que hasta los
animales se duchan?
_ ¡No, no lo sabía!
_ Pues que sepas que los elefantes entran en los lagos para echarse
agua con su trompa, los lagartos se bañan en los charcos, los hipopótamos se meten
en los lagos para ducharse mientras algunos pajaritos les limpian las orejas
con su pico.
Con esta explicación José
se quedó en silencio por unos minutos…, mas la madre con mirada tierna le
extendió la mando invitándole a que fuera a la ducha.
Finalmente José aceptó su
invitación y una vez en la ducha no paraba de divertirse cada vez que ella le
enseñaba a frotarse la espalda, las orejas, los pies y el resto del cuerpo.
Desde ese día José
aprendió a ducharse todos los días.
Autora: María
Abreu
Crea en mí. Oh Dios, un
corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí (Salmos 51: 10)
A Román le encantaba
ser entrenador de fútbol, enseñando siempre
a sus futbolistas que con valor y
esfuerzo se podía llegar muy lejos.
Pero más allá del
esfuerzo físico, Román quería contar con un arma secreta para ganar todos los
títulos de la temporada. Por ese motivo contrató a un maestro bíblico para que
enseñara a sus jugadores a orar.
Cada mañana, diez
minutos antes del entrenamiento, el maestro bíblico leía la biblia con ellos y
luego oraban todos juntos mientras el entrenador observaba a escasos metros del
lugar.
Un día el maestro
bíblico admirado por el interés que tenía el entrenador de que sus jugadores
aprendieran a orar le dijo:
_ Sus jugadores están
aprendiendo a orar conmigo y agradezco que me haya contratado para hablarles de
Dios. Pero tengo una pregunta.
_ ¡Puede preguntar lo
que quiera!_ indicó el entrenador.
_ ¿Cree usted en Dios?
_ preguntó el maestro bíblico.
_ ¡No, yo no creo en Dios, pero por si existe
prefiero que esté de nuestro lado! ¡Por eso le he contratado!
Autora: María
Abreu
Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.(Juan 9:31)
Manuel es un niño de 6
años amistoso y juguetón pero no sabe tener paciencia. Cada vez que su madre lo
lleva a la tienda a comprar calcetines Manuel llora y hace rabietas porque
quiere que le compre un osito de peluche.
_ Manuel, ahora no
podemos comprar ese osito de peluche porque no tenemos dinero suficiente.
Debemos esperar a final de mes _declara
la madre.
_ ¡No, esperar no, yo
lo quiero ahora!_ replica Manuel entre gritos.
.....
.....
_ ¡Niño no seas petardo!
_ Le recrimina la madre y agarrándolo de la mano lo saca de la tienda y
aprovechando el día soleado se lo lleva a comer helados.
En la heladería Manuel
intenta saltarse la fila porque no tiene paciencia para esperar su turno, la
madre lo agarra por los brazos y le explica:
_ Manuel tienes que
aprender a esperar porque…
Pero como Manuel no
tiene paciencia para escuchar la explicación de su madre y la interrumpe entre
berrinches:
_ ¡No, esperar no, yo
quiero un helado ahora!
La madre entristecida no
le compra el helado y agarrándolo por la mano se lo lleva a casa.
Cuando llegan a casa
Manuel reclama un bocadillo, la madre le pide unos minutos para cambiarse de
zapatos sin embargo Manuel empieza a zapatear y a chillar:
......
.....
_ ¡No, un minuto no, quiero el bocadillo ahora!
Y así era el día a día
de Manuel y su madre.
Hasta que llegó un
momento en que la madre cansada de los gritos, las rabietas, zapateos y
berrinches de su hijo decide darle todo lo que le pide al momento.
De esta manera, teniendo a su madre siempre a sus órdenes Manuel se convierte
en… El pequeño
tirano de la casa.
Pasados unos meses la
abuela de Manuelllegó a casa para pasarse el verano con
ellos.
La abuela le llevó
regalos, pero no pasó ni media hora para que la abuela se diera cuenta de que
Manuel es un niño impaciente.
Por ese motivo observaba
la conducta de Manuel descubriendo que éste se comportaba como que todo giraba alrededor de sus
deseos.
Aun así la abuela guardó
silencio esperando el momento ideal para corregir a supequeño nieto.
Una mañana se fueron
los tres a la tienda a comprar algunas prendas de vestir. Manuel corrió hacia
donde estaba el osito de peluche que una vez había pedido a su madre y le
ordenó que se lo comprara.
_ Manuel, te he dicho que
no tenemos dinero suficiente. Debes esperar a final de mes_ reveló la madre.
_ ¡No, esperar no, yo
lo quiero ahora!_ ordenó Manuel entre gritos.
_ ¡Niño eres un petardo!_
exclamó la madre muy incómoda.
La abuela que estaba al
lado observando las pataletas y los berrinches de Manuel se le acercó con mucha
ternura para explicarle:
_ Manuel, debes
aprender a tener paciencia.
_ ¡No, no tengo
paciencia! ¿Qué es la paciencia? _
preguntó Manuel sin dejar de gritar.
......
....
_ ¡La paciencia es estar lleno de amor!El que ama difícilmente se enoja, es paciente con las
personas, no grita y sobre todo sabe esperar… _ Revela la abuela.
_ ¿Entonces debo esperar
a que mi mamá tenga dinero suficiente para que me compre ese osito de peluche?
_ aclaró Manuel con voz baja.
_ ¡Exactamente!_ afirmó
la abuela.
Limpiándose las
lágrimas por la rabieta que había hecho anteriormente Manuel se acerca a su madre diciéndole:
_ ¡Mami te quiero!
La madre llena de cariño
lo abrazó y le regaló una cajita de ahorros para que Manuel con mucha
paciencia fuera ahorrando el dinero y se comprara el osito de peluche.
También la abuela le
compró una pequeña
plantitay se la puso en la
ventana de la habitación para que Manuel
con amor y paciencia la fuera cuidando.
Cada día la plantita
iba creciendo bajo el cuidado de Manuel hasta que le llegó el tiempo de echar
flores.
_ Mamá, mamá, ya la
plantita tiene flores y también ya he ahorrado el dinero suficiente para
comprarme el osito de peluche.
De esta manera Manuel aprendió
a tener paciencia y cada noche dormía abrazado a su osito de peluche.
Ante el cambio de
Manuel, la madre se dio cuenta que ella también necesitaba tener paciencia con
su hijo siendo más amorosa con él.
Autora: María
Abreu
Mas tenga la paciencia
su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa
alguna. (Santiago 1:4)
En una extensa selva de
despejadas llanuras vivía un león que era víctima de las burlas de un tigre.
Una vez este tigre le robó
la comida y luego se burló diciendo que él no había sido.
Esto hizo enojar mucho
al león porque consideró ese hecho como una traición y desdeese día empezó a sentir ira y rencor contra el tigre.
Era tanto el
resentimiento que el león sentía que cuando comía un rico filete, se acordaba
del tigre, cuando daba un paseo por la selva, se acordaba del tigre, cuando se
acostaba no podía dormir porque se acordaba del tigre.
En su mente no podía
escapar de las garras lastimeras del tigre, aunque éste estaba a cientos de
kilómetros de él. El tigre al que odiaba le perseguía donde quiera que fuera.
Era tanto el
resentimiento que sentía el león que pensó:
_ ¡Soy un amargado!
Con tanta amargura el
león sufría de estrés y fatiga. Ya no disfrutaba de las cosas que antes le
producían placer.
Un día, harto de no
poder controlar sus emociones decidió ir donde un jaguar a buscar consejo.
Cuando contó lo que sentía al jaguar, éste le dijo:
_ El resentimiento está
controlando tus pensamientos y por eso está tan amargado.
_ ¿Y qué debo hacer? _
preguntó el león.
_ Perdonar al tigre. El perdón es el único que te liberará de la
amargura _ respondió el jaguar.
El león pensativo y muy
decidido salió en busca del tigre y lo encontró descansando patas arriba bajo
la sombra de un árbol.
Cuando el león se
acercó al tigre, éste se asustó mucho porque pensó que el león lo iba a atacar;
pero quedó sorprendido al escuchar al león decirle que lo perdonaba por el robo
de la comida.
Desde ese momento el
león quedó libre de su amargura y pudo volver a disfrutar libremente de la
belleza de la selva.
Autora: María
Abreu
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y
maledicencia, y toda malicia.Antes
sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como
Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4:31-32)
Dos ríos soñaban con
llegar al mar. A lo largo de susonoro recorrido el río
Titico murmulló:
_ ¡Veo una montaña muy
alta que nos impedirá el paso!
_ ¡No seas indeciso,
tenemos que avanzar!_ susurró el río Euris.
_ ¡No lo lograremos! ¡Voy
a retroceder!_ rumoreó el río Titico.
_ ¡No lo hagas, debemos
continuar para alcanzar nuestro sueño!_ murmulló el río Euris.
_ ¡Lo siento, no
seguiré! ¡Me
quedaré aquí en esta laguna!_ dijo el río Titico.
Sin embargo el ríoEuris no quería
quedarse estancado en la laguna, deseaba alcanzar su sueño. Por eso
continuó su camino hacia el mar fluyendo entre las hierbas, las piedras y los árboles.
En su recorrido se encontró
frente a frente con la montaña que le impedía el paso.
Como no podía escalarla
movió su corriente por el pie de la montaña. El estruendo contra ésta era tan
fuerte que le hizo sentir como si se rompían sus aguas, pero continuó su
recorrido hasta que finalmente logró desembocar en el mar.
Batiendo sus aguas con
las del mar, el río empezó a formar olas que
subían, bajaban, avanzaban y retrocedían alcanzando su gran sueño.
Una vez en el mar, el
río Euris fue muy feliz a diferencia del río Titico, que por miedo a la alta montaña se estancó en una laguna
y se pudrieron sus aguas.
Autora: María
Abreu
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior
correrán ríos de agua viva. (Juan 7:38)
En la espesura del
bosque vivía un pequeño pájaro de pico marrón con plumas azuladas y verdes.
Pero este pájaro no tenía plumas en la cabeza. Era totalmente calvo. Sin
embargo sumamá lo amaba igual que a su
otro hermanito.
Su mamá le enseñó a
correr, a salta, a volar y sobre todo… a cantar y a ser feliz sin que sintiera
complejo por su diferencia física.
Un día su madre le
dijo:
_ Pajarito Luis, ya
tienes edad de ir a la escuela y hacer nuevas amistades.
El pajarito Luis sintió
miedo al rechazo y le dijo:
_ Mamá, en la escuela
se burlarán de mí.
La madre se acercó con
mucha ternura y le explicó:
_ Pajarito Luis, sólo eres un poco diferente a los demás;
pero eso no te hace inferior al resto. Los amigos te aceptarán como eres. Y
dándole un piquito le animó a que volara hacia la escuela.
Cuando llegó a la
escuela, observó que ésta era una hermosa colina con aromáticas flores, árboles
con toda clase de frutas y un pequeño riachuelo para beber agua.
Muy contento se posó
sobre una rama de un pequeño árbol donde estaban otros pájaros y al tratar de
hablar con ellos éstos comenzaron a burlase señalándole la calvicie. El
pajarito Luis se sintió muy triste y le salieron dos lagrimitas de los ojos.
Cuando sonó el timbre
del recreo todos los pájaros bajaron de las ramas al suelo para jugar al fútbol
dejando al pajarito Luis fuera del grupo.
Pasados unos minutos
todos empezaron a señalarle y a burlarse del él al verlo en la orilla del río
echándose agua en la calvita para refrescarse ya que el sol lo estaba abrazando
demasiado.
_ ¡Mira, la calva le
brilla con el sol!_ seguían riéndose.
Y otros cantaban:
_”Que brille la luna, que brille el sol, que brille la calva de
ese señor.”
El pajarito Luis muy
triste y cabizbajo se apartó del lugar y se sentó bajo la sombra de un árbol.
Mientras los demás
seguían burlándose, una pajarita llamada Rosita de plumitas rosadas y blancas
le estaba observando y acercándose le dijo:
_ ¿Te gustaría ser mi
amiguito?
Al pajarito Luis le
brillaron los ojos de emoción y le contestó que sí.
Según pasaban los días
el pajarito Luis seguía siendo objeto de
burla en la escuela hasta que un día su amiguita la pajarita Rosita tomó
una decisión. Llegó muy temprano a la escuela con la cabeza totalmente calva.
Se había arrancado las plumas de la cabeza para estar igual que su amiguito.
Los demás pájaros que
iban llegando a la escuela se sorprendieron al verla sin decir ni media
palabra. Pasados unos minutos algunos de estos pájaros que se habían estado
burlando del pajarito Luis hicieron lo mismo que la pajarita Rosita. Se
arrancaron las plumitas de la cabeza y se quedaron calvos.
Lejos de la escuela, en
su casita, el pajarito Luis le lloraba a su madre porque no quería volver a la escuela. Ya no soportaba las burlas, estaba
sufriendo mucho y muchas veces aparecía dentro de él un sentimiento de enojo.
Pero su madre con mucho amor le animó a seguir adelante diciéndole:
_ No es más fuerte el
que más sufre, sino el que en medio del sufrimiento tiene la fortaleza para no
pagar a nadie mal por mal.
El pajarito Luis
después de escuchar el mensaje de su mamá se le pasó el enojo y voló hacia la
escuela. Allí como de costumbre se posó sobre la rama del pequeño árbol donde
estaban los demás pájaros y agachó la cabeza.
_ ¡Hola pajarito Luis,
perdónanos! ¡Queremos ser tus amiguitos! _ dijeron muchos pájaros.
El pajarito Luis
levantó la cabeza y se sorprendió a verlos a todos con la cabeza calva. Al
sonar el timbre todos bajaron a la colina y como de costumbre comenzaron a
jugar al fútbol, pero esta vez incluyeron en el grupo al pajarito Luis.
Pero mientras jugaban
el sol comenzó a calentarles la calva y corrieron al pequeño río a refrescarse
la cabeza. Una vez allí empezaron a mirarse unos a otros y comprendieron que es muy fácil
burlarse de los demás cuando no estamos en su misma situación. Al final todos
se hicieron muy buenos amiguitos.
Desde entonces, la mamá
del pajarito Luis le empezó a hacer lindos sombreritos para cubrirse del sol al
ver que ya era aceptado por el grupo.
Autora: María
Abreu
¿Hasta cuándo, oh
simples, amaréis la simpleza, y los burladores se deleitarán en hacer burla?
(Proverbios 1:22)
In a small village called “Mouseington” there lived
the mouse Juanito in a house built from the inside trunk of an ancient tree.
From time to time, he´d leave to wander through the
village but these days he´d always walk with his tailhanging down because he was feeling bitter.
He was disappointed by his friends humiliating and offending him. For this
reason, he cut ties with everyone and decided to live alone.
One day, while Juanito was out gathering nuts, a blue
bird came to “Mouseington” singing out a warning of the arrival of a great
storm.
Face with this warning, all the mice ran away towards
the mountain to build tunnel-shaped dens among its rocks.
When Juanito had finished making his den, a very
friendly little mouse came near, offering him soft feathers to make the den´s
floor more comfortable, but Juanito refused.
Juanito was also approached by a mice couple asking
him for some nuts, but Juanito did not give them any.
An elderly mouse, seeing Juanito´s behaviour, decided
to come up and ask him a question:
_What is going on with you, Juanito? Why are you
behaving in such a way with the others?
_Because they offended me and hurt me in the past! –
replied Juanito.
_But don´t you realize that you´re also hurting
others’ feelings with your behaviour? It´s impossible to walk through this life without hurting
and being hurt.
Juanito remained silent and the wise old mouse added:
_You must to learn to forgive. Forgiveness is the best path to achieving inner peace because it frees
us from resentment.
In that very moment the rain began to fall and Juanito
asked the wise old mouse to stay with him in his den.
A few hours later, the storm passed and all the mice,
wearing their little sunglasses, left their dens to sit on the rocks and enjoy
the first rays of the sun.
At that moment, Juanito arrived with his tail high in
the air and shared his nuts and seeds with everybody. In doing so, he had
apologised for his behaviour and forgave those who had hurt him.
Author: María
Abreu
For if you forgive other people when they sin against
you, your heavenly Father will also forgive you. (Matthew 6:14)
En un colorido jardín
vive el grillo Polito que todos los días sale de su casita para entonar una bonita canción.
Las mariposas empiezan
a danzar diseñando en el aire figuritas de cristal. Las hormigas trabajan moviendo
la colita y las mariquitas circulan sin parar de bailar.
La música del grillo
Polito se escucha en todos los lugares del jardín reduciendo el estrés y dando
alegría a los habitantes.
Cierto día el grillo
Polito no salió a cantar por lo que se sentía un gran aburrimiento y tristeza en
el jardín.
Aunque todos notaron la ausencia del grillo Politosólo la mariposa Margarita decidió
acercarse a la casita a visitarlo.
Cuando la mariposa Margarita
entró en la casita encontró al grillo Polito acostado en su cama de algodón con
un fuerte resfriado que lo había dejado afónico. Rápidamente se acercó a la
cama y le tomó la fiebre.
Segundos después la
abeja Dalia también entró a la casita y al ver el fuerte resfriado del grillo
Polito ayudó a la mariposa Margarita a prepararle un té. Cogieron medio limón, una cebolla, una tira de canela y lo
endulzaron con miel.
Con este magnífico té
el grillo Polito poco a poco se iba recuperando…, y mirando a la mariposa Margarita
y a la abeja Dalia que lo estaban cuidando pensó:
_ Siempre he creído que
tenía muchos amigos; pero ahora me doy cuenta de que los verdaderos amigos son los que están ahí cuando más los necesitas…
Autora: María
Abreu
Fui forastero, y no me
recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo y en la cárcel, y no me
visitasteis. (Mateo 25: 41-43)
When the first rays of light
appeared, Anna the bee, would roll over in her bed because she hated getting up
early in the morning. The alarm clock rings, but the bee yawns and mumbles:
-Uaaah! Five minutes more,
please!
The alarm clock rings again
and she tries to wake up. But she is still sleepy
and even blinking is hard work for her. She mumbles again:
-Five minutes more, please!
Once again the sound of the
alarm clock rouses her. Anna stretches out and yawns, trying to get moving.
-Uaaah! – she grimaces.
She gets up half asleep, and
when she comes out from the hive, she realises that her partners have already
come back full of pollen and nectar.
A little bit surprised at how
late it was, she flaps her wings and gets to work. Through the day, she is
loaded with work because she overslept and missed the early hours of work.
One night when Anna returns to
the hive full of nectar another worker bee comes to her and explains to her:
-Sloth undermine the strength! You must
wake up earlier to overcome sloth.
-But how can I wake up with energy? – asked Anna the bee.
-When you wake up in the morning you must
immediately jump out of bed. You must not wait even five minutes
more.
With this wise advice Anna the
bee learned how to wake up in the morning without much effort. And never again
was she overworked and stressed.
Author:
María Abreu
How long
will you lie there, you sluggard?When
will you get up from your sleep? A little sleep, a little slumber, a
little folding of the hands to rest and poverty will come on you like a thief and
scarcity like an armed man. (Proverbs 6: 9-11)
Cuando salen los
primeros rayos de sol la abeja Anna se acurruca en su cama porque no le gusta
madrugar.
Suena la alarma de su
despertador y la abeja en medio de un bostezo balbucea:
_ ¡Uaaaah! ¡Cinco minutos
más por fa…!
Vuelve a sonar la
alarma, intenta levantarse, pero está tan desganada que hasta parpadear le cuesta y
vuelve a repetir:
_ ¡Cinco minutos más
por fa…!
Otra vez el sonido de
la alarma y la abeja estira los brazos seguidos de un bostezo intentando desperezarse:
_ ¡Uaaaah!
Se levanta medio
dormida y cuando sale de la colmena se da cuenta de que sus compañeras regresan
cargadas de polen y néctar.
Sorprendida por lo
tarde que se le había hecho bate sus alas para irse a trabajar; pero el trabajo
se le acumula…, por no madrugar.
Es tanto el trabajo que
se le amontona que cuando las demás abejas obreras descansan Anna continúa trabajando…, por no madrugar.
Una noche cuando Anna
regresa a la colmena con un cargamento de néctar una abeja obrera se acerca y
le explica:
_ ¡La pereza roba el potencial! Debes madrugar más para que
venzas la pereza.
_ ¿Pero cómo hago para
despertarme con ánimo? _ preguntó la abeja Anna.
_ Al despertar debes levántate de la cama de un salto. No
esperes cinco minutos.
Con este buen consejo
la abeja Anna aprendió a madrugar sin mucho esfuerzo. Y nunca más se le acumuló
el trabajo.
Autora: María
Abreu
¿Hasta
cuándo, perezoso, estarás acostado?¿Cuándo te levantarás de tu sueño?Un poco de dormir, un poco de dormitar, un poco
de cruzar las manos para descansar, y vendrá como vagabundo tu pobreza, y tu
necesidad como un hombre armado.… (Proverbios 6:10-11)