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lunes, 6 de junio de 2016

AJEDREZ


Cuento de ajedrez para niños de preescolar


Un joven aceptó la propuesta de Satanás de jugar al ajedrez con la siguiente condición:

_ Si me ganas la partida serás libre de toda clase de mal para siempre; pero si yo gano tú serás mi esclavo eternamente_ explicó Satanás.


Comienza el juego, Satanás tiene las piezas negras y el joven las piezas blancas.

Satanás empezó a mover sus piezas en el tablero de ajedrez de tal manera que había puesto al joven en una posición donde no podía ganar.

_ ¡Jaque mate! _ canturreó Satanás.

Mas el joven con la mano temblorosa sobre su peón, intentaba pensar qué movimiento podía hacer. Estaba asustado, sabía que era muy difícil ganar.

En el lado opuesto, estaba Satanás con un resplandor misterioso en sus ojos pensando que ya habría ganado el juego.

El joven con la mano titubeante sobre su peón no encontraba qué movimiento hacer para defenderse. Para él era obvio que había perdido y que no había forma de escapar.

De pronto, un personaje con vestimenta blanca se acercó al joven y viendo algo que éste no había descubierto le dijo en secreto:

_ ¡Joven, mueve la torre, haz este movimiento!

El joven, obedeciendo la voz, movió una de sus torres y puso contra las cuerdas a Satanás.

_ ¡Jaque mate! _ cantó el joven.

Esta vez Satanás sí estaba acorralado realmente y acabó perdiendo la partida. Con lo que el joven fue librado de mal para siempre.

Autora: María Abreu

Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. (Apocalipsis 3:21)





martes, 24 de mayo de 2016

Diálogo entre Adán y un ángel



Caminaba Adán placenteramente por el jardín del Edén y ponía nombre a cada animal que se encontraba a su paso. Un día, cuando acariciaba la melena de un león repentinamente  se le apareció un ángel anunciando:

_ Adán, vengo a comunicarte que Dios te dará una compañera para que no estés solo.

_ ¿Una compañera? _ preguntó Adán sorprendido.

_ ¡Sí Adán, una compañera! _ afirmó el ángel.

_ ¿Y para qué quiere Dios darme una compañera? _ indagó Adán con mucha curiosidad.

_ ¡Para que te lave la ropa! _ certificó el ángel.

_ ¡Oh! _suspiró Adán, quedando boquiabierto. 

_ También te cocinará y tendrá la comida lista en la mesa, para cuando llegues de trabajar_ expuso el ángel.

_ ¿Eso hará ella por mí? _ preguntó Adán lleno de alegría.

_  ¡Sí, Adán! ¡También te planchará la ropa  y te arreglará la cama! _ declaró el ángel.

_  ¿Y qué  más hará? _ curioseó Adán con mucho interés.

_ ¡Cada vez que llegues del trabajo a casa, ella estará guapa y perfumada! _ comentó el ángel.

_  ¿Guapa y perfumada? _  preguntó Adán  emocionado.

_ ¡Sí, y también te dará masajes cuando llegues cansado!_ apuntó el ángel.

_  ¿Uhm…Y cuánto me costará todo eso?_ preguntó Adán impaciente.

_ ¡Te costará una costilla!_ reveló el ángel.

 Autora: María Abreu
Y de la costilla que el SEÑOR Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre. (Génesis 2: 22)





miércoles, 11 de mayo de 2016

El saltamontes enamorado


Una resplandeciente mañana de calor, el saltamontes Bruno salta por el bosque buscando desayuno.

Entre salto y salto descubre a una mariposa danzando al ritmo del viento sobre los pétalos de una rosa. Él suspira, mas ella le sonríe danzando de puntillas.

El saltamontes atraído por la belleza de la mariposa, salta sobre la rosa y con su carita ruborizada se le acerca diciendo:

_ ¡Hola, mi nombre es Bruno! ¡Bonitos colores!

Pero la mariposa, entre vuelta y vuelta no para de bailar, dibujando en el aire, figuritas de cristal.

_ ¿Podemos desayunar juntos? _ preguntó el saltamontes intentando llamar su atención.

_ Entiendo tu interés; pero sólo si me regalas una estrella del cielo podrás conquistarme_ explicó la mariposa, toda vanidosa.

_ ¡Wau!_ suspira el saltamontes. No se lo podía creer. Pero como sentía maripositas en el estómago le expresó:

_ ¡Por ti haría cualquier cosa!

_ Pues cuando tengas la estrella, búscame en los jardines de este bosque_ comenta la mariposa yéndose hacia otro rosal.

Desde ese día el saltamontes con mucho entusiasmo esperaba la llegada de la noche. Y bajo la luz de la luna, saltaba sin parar: por el prado, por las montañas, por el bosque.

A vece, cuando estaba sobre el pico de una montaña, saltaba tan alto que sentía que rozaba el cielo y que podía alcanzar las estrellas.

Pasadas las horas cuando salían los débiles rayos del sol, el saltamontes descansaba en su pequeña madriguera. Allí vendaba las heridas de sus pies lastimados por los continuos saltos, consciente de que esto le estaba lastimando.

Acostado en su cama, unas lágrimas salían de sus ojos porque pese al esfuerzo se sentía frustrado y poco valorado.

Cuando se sintió un poco mejor, se levantó y se acercó al rosal. Allí encontró a la bella mariposa curvando sus alas al compás del viento sobre los pétalos de una rosa.

La contempla con tristeza, pues sabía que las heridas de sus patitas le impedirían saltar sobre la rosa. Mas ésta al verlo descendió y sólo pensado en su deseo le preguntó:

_ ¿Dónde está mi estrella?

_ ¡No he podido conseguirla y no volveré a intentarlo!_ afirmó el saltamontes.

_ ¡Ah! ¿Por qué?_ preguntó la mariposa muy asombrada.

_ Porque cuando alguien realmente te quiere no te hace sufrir por puros caprichos_ explicó el saltamontes marchándose del rosal y dejándola sola.

Con el tiempo el saltamontes Bruno se curó de sus heridas y llegó a conocer a un saltamontes hembra que realmente lo valoraba.

Autora: María Abreu
 Cuando al orgullo lo va alimentando la vanidad termina en el rechazo y al final te quedas solo. Esto fue lo que le pasó a la mariposa.

 Tú, Señor, estás en las alturas, pero te dignas atender a los humildes; en cambio, te mantienes alejado de los orgullosos. (Salmos 138: 6)







domingo, 3 de abril de 2016

LA LUNA, cuento para leer a oscuras


Tímidamente la nube negra va cubriendo el cielo. Las estrellas rojas, blancas y amarillas empiezan a parpadear de sueño.

La noche va haciendo su aparición, la luna cruza un arco celeste en un bostezo; que luego convierte en un suspiro.

Gira la luna, se acerca al mar y le da un beso de buenas noches. El mar serenamente se mueve con un discreto oleaje, cautivado por el beso de la luna.

Las estrellas continúan parpadeando de sueño, mientras la luna se remonta hacia los montes y los árboles para darles un beso de buenas noches. Los viejos árboles comienzan a bostezar llenando la noche de suave fragancia y dulces sonidos.

La luna poco a poco se va alejando del bosque mirándose en las aguas de los ríos, las fuentes y los lagos. En la orilla de éstos, descubre hadas y ondinas que exhalan suspiros y cantos de sueño al compás del sonido de las aguas.

En silencio, la luna se aleja totalmente del bosque y lentamente se va asomando a las casas. Observa a niños y niñas durmiendo sobre sus camas, se acerca con dóciles rayos de luz y les da un beso de buenas noches.

Luego se remonta hacia el universo y desde allí deja su luz encendida para que nadie tenga miedo a la oscuridad.

Autora: María Abreu

En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque sólo tú, Jehová, me haces vivir confiado. (Salmos 4:8)

 Leer el cuento en inglésTHE MOON, tale to be read in the darkness





martes, 8 de marzo de 2016

EL PERIQUITO ENJAULADO


Dentro de una jaula que colgaba en la terraza de un piso se encontraba un periquito azul subido en su columpio.

Ridícula altura para un periquito acostumbrado a volar libremente por los cielos y las altas montañas. Pero suficiente para matarlo de tristeza y soledad.

Mirando hacia afuera, se distrajo mirando el paisaje a través de la ventana del balcón. Cerró los ojos por unos segundos, luego los abrió y miró nuevamente el paisaje preguntándose qué había hecho para que le encerraran en esa jaula.

En ese momento la señora Margarita se acercó a hablarle con un  tono de voz moderado:

_ "Arriba, arriba, arriba, Jaimito"

Este era el primer paso para el adiestramiento del periquito azul. Una manera de enseñarle a hablar. Mas éste no salía de su asombro y miraba a la señora Margarita con incredulidad.

Además, observaba que en la jaula tenía su alimento preferido de mijo y alpiste, juguetes y una bañerita para bañarse por sí mismo; pero lo único que deseaba era su libertad.

En cautiverio, solo, aburrido y triste, se enfermó de catarro y diarrea.

La señora Margarita intentaba animarlo acariciándole la cabecita; pero era inútil, el periquito azul no salía de su desolación.

Entonces la señora Margarita al verlo tan triste resolvió dejarlo libre al entender que la libertad tiene su valor cuando puedes alcanzar el cielo.

En ese instante, el periquito azul agitó sus alas y salió volando subiendo en curvas hacia el cielo azul cubierto por los rayos del sol.

Finalmente, se posó sobre la rama de un frondoso árbol y pensó:

_ ¡No dejaré que nadie encierre mi potencial!¡ Yo nací para volar!

Autora: María Abreu

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. (Marcos 9:23)




miércoles, 10 de febrero de 2016

EL ÁRBOL DE LOS VALORES

Había una vez un bosque que tenía muchos árboles y coloridas flores. Allí las mariposas enlazaban cientos de colores mientras que otras se embriagaban con su dulce néctar.

A veces, estas mariposas, por los penetrantes rayos del sol, se vislumbraban de color plata y otras de color oro.

......... ......
El hada Sarita que recientemente había llegado al bosque se maravillaba mirando la fraternidad del paisaje. Hasta que fijó su mirada sobre una mariposa que con un mágico aleteo colocaba diferentes valores a las hojas de los árboles.

Asombrada por lo que estaba viendo, el hada Sarita se acercó a preguntar:

_  ¿Por qué esos árboles son tan hermosos?

La mariposa Rosa que era la guardiana de los árboles con una dulce sonrisa contestó:

...... ....
_ Su belleza se fundamenta en que sus hojas están construidas en valores humanos.

_ ¿Qué son los valores?_ curioseó el hada Sarita.

_ Los valores son los que hacen que las personas sean mejores cada día_ reveló la mariposa Rosa.

Al enterarse de esto, el hada Sarita pidió que le enseñara a construir el árbol de los valores y la mariposa Rosa le entregó unas hojas para que los seleccionara.

En ese momento el hada Sarita escogió el valor de la dignidad y la responsabilidad para las raíces.  El valor de la integridad para el tronco. El valor de la amistad y el respeto para las ramas.  

Y finalmente el valor del autocontrol, el diálogo, el esfuerzo,  el trabajo, la valentía, la autoestima y  la diversión para las hojas.

Después de haber terminado de construir el árbol de los valores se marchó a jugar.Volando libremente por el bosque, dejaba un círculo de luz tras su vuelo para que las mariposas lo atravesaran.

En seguida, bajaron a los llanos del bosque, formaron un círculo sobre las verdes hierbas y bailaron alegremente. Entre cantos y música el hada Sarita aprendió a bailar el vals de las mariposas.

Y con ese mismo baile se acercó al árbol de los valores; pero lloró tristemente cuando descubrió que su árbol era el único que no había florecido. Viendo la mariposa Rosa el llanto del hada  se acercó a explicarle.

_ Tu árbol no ha tenido flores porque entre todos los valores que te di a escoger no escogiste el valor más importante.

_ ¿Y cuál es el valor más importante? _ preguntó el hada Sarita entre lágrimas.

_ ¡El valor más importante es el amor!_ reveló la mariposa Rosa.

Al escuchar esto, el hada Sarita voló velozmente y colocó el valor del amor sobre el árbol y éste comenzó a florecer.

Con este acontecimiento el hada Sarita entendió la importancia de los valores y sobre todo... el valor del amor.

Autora: María Abreu


LEER EL CUENTO EN INGLÉS: Virtue tree

Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. (Efesios 4:2) |







domingo, 31 de enero de 2016

Los sueños rotos de un niño


No entendía a partir de qué momento la vida dejó de tener importancia. Los sonidos de los disparos y las explosiones de las bombas hacían eco en su corazón.


_ ¡La vida es lo más importante!_ siempre había escuchado decir ¿Pero cómo mantenerse a salvo?

Escondido debajo de un coche, unas gotas de sangre le salpican la cara. Los gritos de terror y miedo le hacen cerrar los ojos por segundos.

Luego un silencio… parece que todo vuelve a la normalidad; pero siente cómo unas manos lo sacan de debajo del coche. Son sus padres que lo llevan en brazos, corriendo, tapándole la cara. ¡Apenas tiene ocho años de edad!

De repente, descubre que está en el mar dentro de una pequeña barca, flotando sobre profundas y frías aguas. Tiene mucho frío, sólo está cubierto con una fina manta.

Sus padres huyendo de la guerra junto a muchas personas más navegan sobre el mar hacia otro país en busca de refugio.

Mas las olas… golpean una y otra vez la pequeña barca. Cierra y abre los ojos y ve el mar, cierra y abre los ojos y otra vez el mar, el mar…

_ ¡Si los sueños alimentan el alma, soñaré con ir a la escuela, todas las mañanas… algún día!_ pensó, y luego se durmió.

Autora: María Abreu

Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. ( Isaías 40: 29)

Leer el cuento en inglés: The Broken Dreams of a Child






miércoles, 6 de enero de 2016

El marinero y la sirena


Sentada sobre la roca de una isla, la descubrió peinando su largo cabello ondulado como las olas, miró sus ojos azules salvajes como el mar y la parte inferior del cuerpo que se movía de derecha a izquierda cubierta con el agua.


_ ¿Eres una sirena? _ preguntó el marinero.

_ ¡Las sirenas sólo existen en los cuentos fantásticos!_ respondió ella con dulce voz.

Seguidamente comenzó a adornar su pelo con pequeños corales mientras le contaba leyendas de marineros y sirenas.

_ ¡Juraría que eres una sirena!_ afirmó el marinero.

Mas ella sólo sonreía con sus ojos y guardaba silencio.

_ ¡No puedes negar tu propia existencia!_ comentó el marinero.

Al escuchar esto, unas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos. 

_ ¡Disculpa si te he ofendido, no quiero verte llorar!_ se lamentó el marinero.

Pero ella con una atractiva sonrisa le pidió que le hiciera una pulsera entregándole sus lágrimas que se habían convertido en perlas.

El marinero se sorprendió con el acontecimiento y con las perlas en sus manos suspiró y dijo:

_ ¡Esto parece un sueño!

_ Pues… Persigue tus sueños, para que puedas encontrar tu destino_ sugirió ella y posteriormente se lanzó a las profundidades del agua.


Autora: María Abreu


Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor es digna de alabanza. (Proverbios 31:30)




viernes, 18 de diciembre de 2015

La isla encantada

Un apuesto príncipe aburrido de la vida monótona que llevaba en el palacio, decidió un buen día subir en uno de sus barcos en busca de aventuras.

El mar estaba en completa calma, en las profundidades los peces jugaban al fútbol y en el cielo las nubes bailaban al compás del viento.



viernes, 27 de noviembre de 2015

Animales con necesidad de dormir


_ ¡Tenemos que terminar con esta situación! ¡Necesito dormir!_ rugió un tigre.

_ ¿Qué podemos hacer? _ preguntó un flamenco.

_ ¡No lo sé, pero esto tiene que terminar!_ pronunció una cebra con su pijama puesto.

_ La mejor solución es unirnos para terminar con este problema_ ideó una pantera.

Los animales nerviosos caminan de aquí para allá y de allá para acá intentando buscar una salida que les permitiera recuperar el sueño.

Más en medio de la situación  unas hienas no paraban de reírse.

 _ ¿Por qué se burlan? _ preguntó un jaguar.

_ ¡Es que todas las noches es lo mismo! ¡Aquí no hay quien duerma!_ respondieron las hienas entre risas.

Los animales muy intranquilos chillaban, rugían, berreaban y aullaban de los nervios.

_ ¡Llevamos mucho tiempo sin poder dormir!_ baló una cabra en medio de un lamento.

_ ¡Tranquilos, ya tengo la solución!_ dijo el tigre muy listo.

_ ¿Cuéntanos, cuéntanos?_ preguntaban los animales con mucha curiosidad.

_ ¡Pediremos ayuda a una lechuza!_ explicó el tigre.

El tigre contó el plan a los demás animales y luego se marchó en busca de la lechuza en medio de la oscura noche.

La encontró en el hueco de un gran árbol y le pidió ayuda. Ésta aceptó y caminaron juntos hacia la orilla del río y ahí encontraron el problema.

Allí un hipopótamo dormía produciendo grandes ronquidos lo que impedía que los demás animales pudieran conciliar el sueño.

_ ¡Uh uh!_ le cantó la lechuza al oído.

En ese instante el hipopótamo despertó y minutos después se volvió a dormir sin roncar.

Pero al poco tiempo se volvió a repetir la misma situación anterior, pero esta vez los ronquidos iban en aumento. Y la lechuza volvía de nuevo a susurrarle.

_ ¡Uh uh!

La lechuza pasó toda la noche en vela susurrando al hipopótamo siempre que comenzaba a roncar. Y, por eso, desde esa misma noche se convirtió en la guardiana de los sueños. ¡Ssss!  ¡Todos duermen!

Autora: María Abreu

En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque sólo tú, Jehová, me haces vivir confiado. (Salmos 4:8)







jueves, 5 de noviembre de 2015

El conejo y el otoño



Era una mañana de otoño, la brisa acariciaba los árboles como queriendo desprender las hojas de sus ramas, algunas de color amarillento y otras de color café pintadas por la estación.

Se escuchaba el crujir de las hojas secas bajo los pies del conejo Pablito que iba de camino a su madriguera.

El viento, otra vez el viento, soplaba con mayor fuerza despegando las hojas de los árboles que discretamente rozaban la piel del conejo Pablito hasta que finalmente caían al suelo.

Con olor a hojas secas, el conejo Pablito continuaba su camino dejando tras de sí la silueta de algunas hojas marcadas en el suelo. Olía a otoño.

Se podía seguir escuchando el crujir de las hojas secas tras los pasos de Pablito hasta que muy cerca de él pudo ver a una serpiente en el tronco de un viejo árbol. 

Por ese motivo Pablito cambió de dirección recordando que el miedo alertador es dueño de la seguridad. Eso le había enseñado siempre su madre.

Autora: María Abreu
El avisado ve el mal, y se esconde; mas los simples pasan, y reciben el daño. (Proverbios 22: 3)





domingo, 18 de octubre de 2015

LA LUNA, cuento para dormir


Lentamente va cayendo la tarde. Los débiles rayos del sol se van alejando de las hojas de los árboles que se mueven al compás del viento.

El sol, poco a poco se va ocultando detrás de la montaña, dando paso a que el cielo tome un color anaranjado y amarillento.
Cuento para dormir

Va cayendo la noche, los árboles apenas se miran en la sombra. Definitivamente el sol se aleja del bosque. Oculto entre las nubes, cierra sus radiantes ojos para descansar.

En ese instante, el cielo abre sus puertas dejando escapar los destellos de las estrellas. Algunas le hacen un guiño a la noche, mas la luna silenciosamente alumbra la noche por si alguien tiene miedo a la oscuridad.

Mientras allá abajo, en el bosque, comienzan los suspiros:

_ ¡Buenas noches!_ trinan los pájaros posados sobre las ramas de los árboles.

_ ¡Buenas noches!_ dicen los animales tumbándose en el suelo.

_ ¡Buenas noches!_ susurran los insectos ocultándose bajo las hojas secas.


Fin

Autora: María Abreu

En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque sólo tú, Jehová, me haces vivir confiado. (Salmos 4:8)


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