Cuentos clásicos

miércoles, 21 de abril de 2021

EL NIÑO QUE SE ENOJABA POR TODO - Cuento corto

Adán, era un niño, que se enfadaba por todo. Se enfadaba cuando no quería irse a dormir, cuando le controlaban las horas, de jugar a los videojuegos, se enfadaba cuando no le daban las cosas que él quería…

Cuando Adán se enfadaba, chillaba, daba portazos, pegaba puñetazos a la pared, rompía y tiraba cosas al suelo.

En el colegio, se metía en peleas, por sus frecuentes enfados.


 

.... ....

La madre, siempre le explicaba, que cuando ella se enfadaba no insultaba, no gritaba ni agredía a nadie, pero a Adán le daba igual los consejos de su madre.

Como Adán no sabía controlar sus frecuentes enfados, la madre le propuso un juego:

 _ ¿Hijo podemos jugar al semáforo?

_ ¿Qué juego es esa mamá? _ preguntó Adán viendo la tele, en su habitación muy enfadado.

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_ Es un juego que te ayudará a controlar tus emociones _ explicó la madre.

_ ¡Mmmm! ¡No sé…, creo que será aburrido! _ dedujo Adam.

Pero la madre, con palabras dulces, logró convencerle. Se sentaron en el suelo con unas cartulinas e hicieron, varios semáforos. Luego los pegaron en la habitación, en el salón, en la cocina y en el baño.

 Desde ese momento, cuando la madre le decía, que ya era hora de parar de jugar a los videojuegos Adán se enfadaba, pero seguidamente leía el semáforo de su habitación que decía:

_ ROJO. Para, no explotes de enfado.

Luego cuando iba al baño y se había terminado el papel de baño, Adán se enfadaba, pero leía el semáforo que decía:

_ AMARILLO. Piensa qué puedes hacer para solucionar lo que pasa.

También cuando entraba en la cocina y encontraba a su madre preparándole una comida que no era su favorita, Adán se enfadaba, pero leía el semáforo que decía:

_ VERDE. Actúa sin gritar ni chillar.

Con el juego del semáforo cada día Adam iba aprendiendo a controlar sus emociones y recuperando los amigos que había perdido por sus frecuentes enfados.

 

Autora: María Abreu

El que tarda en airarse es grande de entendimiento. Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad. (Proverbios 14:29)

El conejito Fito no obedece a sus padres - Cuento corto

Mamá coneja, le aconseja al conejito Fito, que no vaya a jugar al Sur del bosque, porque un enooorme coyote gris, suele pasear por el lugar.

El conejito Fito, al escuchar la historia del gran coyote gris, le despertó mucha curiosidad de conocer uno, a pesar, de la prohibición, de mamá coneja.

Por eso, le pidió permiso, para que le dejara ir a jugar, al jardín del bosque.

Con el permiso de mamá coneja, el conejito Fito salió de la casa con la finalidad de ir a conocer al gran coyote gris, pese al peligro que esto, le podía ocasionar.

 

El conejito Fito, camina oculto silencioso, entre los troncos de los árboles para ver al gran coyote gris.

De repente siente que alguien le tira de la oreja, y cuando voltea la cabeza se encuentra cara a cara, con el gran coyote gris.

Intenta huir, pero el gran coyote gris, lo tiene atrapado por la oreja.  El conejito Fito, siente que su vida pende de un hilo, y para salvarse, grita y da patadas al aire.

Con tantos movimientos, milagrosamente, el conejito Fito logra deslizarse de las garras del gran coyote gris, y sale huyendo del lugar.

El gran coyote gris lo persigue, pero no logra atraparlo, porque el conejito Fito consigue ocultarse en una pequeña madriguera.

Ahí dentro, oculto y silencioso, el conejito Fito temblaba de miedo.

Pasaban las horas, y el conejito Fito tenía cuidado hasta de asomar el morrito por el agujero de la madriguera.

....... .....

Papá y mamá coneja, al ver que se hacía tarde, y que el conejito Fito no había llegado a casa, salieron a buscarlo al bosque.

Preocupados, caminaban por el bosque y lo llamaban por su nombre, pero el conejito Fito no respondía.

De repente, a lo lejos, logran ver al gran coyote gris acostado, acechando frente a la puerta de una madriguera. Entonces se dieron cuenta de que ahí dentro, podría estar oculto el conejito Fito.

Mama coneja y papá conejo, se, escondieron detrás del tronco de un gran árbol y desde allí, empezaron a tirarle piedras y palos al gran coyote gris, logrando ahuyentarlo.

Luego corrieron y se metieron dentro de la madriguera llamando y buscando al conejito Fito, mas éste no respondía.

Papá conejo, buscó en un pequeño agujero, dentro de la madriguera y, ahí dentro encontró al conejito Fito oculto y muy asustado. Papá conejo, lo cogió en brazos y se lo llevó de regreso a casa.

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Una vez en casa, papá conejo con mucho amor le explicó al conejito Fito, que no se puede ser desobediente y salirse con la suya. La desobediencia, siempre trae consecuencias.

 

Autora: María Abreu

 

Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. (Efesios 6: 2-3)